viernes, 10 de febrero de 2017

Warsan Shire / Hogar


 
HOGAR


Nadie abandona su hogar a menos que
el hogar sea la boca de un tiburón
sólo corres hacia la frontera
cuando ves a toda la ciudad corriendo 

también tus vecinos corriendo más rápido que tú
aliento sanguinolento en sus gargantas
el chico con el que fuiste a la escuela
el que te besó tontamente tras la antigua fábrica de latas
está sosteniendo un arma más grande que su cuerpo
sólo abandonas tu hogar
cuando el hogar no te permite quedarte.

nadie abandona su hogar a menos que el hogar te persiga
fuego bajo los pies
sangre caliente en tu vientre
no es algo que hayas pensado hacer
hasta que el filo gastado amenaza
tu cuello
y aun entonces cargaste el himno bajo
tu aliento
sólo rasgando tu pasaporte en unos baños de aeropuerto
sollozando con cada bocado de papel
te queda claro que no podrías regresar.

tienes que entender,
que nadie pone a sus hijos en un barco
a menos que el agua sea más segura que la tierra
nadie quema las palmas de sus manos
bajo trenes
debajo de carrocerías
nadie pasa días y noches en el estómago de un camión
alimentándose de periódicos a menos que los kilómetros recorridos
signifiquen algo más que el trayecto.
nadie se arrastra bajo vallas
nadie quiere ser golpeado
escupido

nadie escoge campos de refugiados
o registros al desnudo donde tu cuerpo
se queda dolorido
o la prisión,
porque la prisión es más segura
que una ciudad de fuego
y un carcelero de la prisión
en la noche
es mejor que un camión repleto
de hombres que se parecen a tu padre
nadie puede soportarlo
nadie puede digerirlo
ninguna piel sería lo suficientemente dura

el
“váyanse a casa negros”
“refugiados”
“sucios inmigrantes”
“solicitantes de asilo”
“quieren robarnos lo que es nuestro”
“negros pedigüeños”
“huelen raro”
“salvajes”
“arruinaron sus países y ahora quieren
arruinar el nuestro”
¿Cómo puedes soportar las palabras, las miradas sucias?

quizás puedas porque el golpe es más suave
que un miembro cortado
o las palabras son más tiernas
que los catorce hombres entre
tus piernas
o los insultos son más fáciles
de tragar
que el escombro
que el hueso
que el cuerpo de tu hijo
en pedazos.

quiero ir a mi hogar,
pero mi hogar es la boca de un tiburón
hogar es el cañón de la pistola
y nadie abandonaría su hogar
a menos que el hogar te persiguiese hasta la orilla
a menos que el hogar te diga
que aceleres tus piernas
dejes tu ropa atrás
te arrastres por el desierto
atravieses los océanos
te ahogues
te salves
estés hambriento
mendigues
olvida el orgullo
tu supervivencia es más importante

Nadie deja su hogar hasta que su hogar se convierta
en una voz sudorosa en tu oído diciendo:
“Vete, corre lejos de mí ahora.
No sé en qué me he convertido, pero sé
que cualquier lugar es más seguro que éste”.

Warsan Shire 




Shire nació el 1 de agosto de 1988 en Kenya y sus padres son de orígen somalí; emigró al Reino Unido

miércoles, 8 de febrero de 2017

Solamente los gatos / Rosa Alice Branco



Solamente los gatos
 
Hoy los gatos no comieron.
Se fueron juntando poco a poco en el tejado
y ni la lluvia les hizo abrir la lengua.
Ni el agua desaguó la voz, ni los gatos maullaron.
Aquellos pasos que solo saben los gatos
los alejaron de las palabras incisas en mármol
o en el granito tumbado. Del plástico florido.
De las flores que la ausencia perpetúa.
Hoy los túmulos están silenciosos
y los gatos con las garras aplastadas contra las tejas,
con la mirada con que solo miran los gatos,
no saben todavía si perdieron la fe en la vida
o aún más en la muerte Sienten un nudo
innominado en la garganta como todos nosotros.
En la cima del tejado le dicen no al cielo.
Quieren afirmarlo de cerca.

Rosa Alice Branco

martes, 7 de febrero de 2017

Torso fragmentado / José Miguel Navas

 
 
 
Torso fragmentado
 
I
 
No llegaban los nietos
pero sí las lluvias de abril
el anhelo no era mío sino de los míos
mi herencia fallaría
y mi padre lo supo
el día que mi odio se volvió hombre
faltaban los años
y me sentía muerto
la gente me hablaba de esposas
de mujeres que jamás besé
me encerraba
Temía que la pregunta se hiciera desdicha
un día pregunté a los amigos de mi padre
si mis hijos podrían ser libros
a los poetas les gusta a veces ser celebrados por los mortales
porque fuera de uno
la injusticia del habla
me deja mudo
y mi verdad
solo sale a medio labio
 
II
 
me he vuelto inmune
a los deseos de mi Padre
a la ética de los vecinos
que mi verdad sea mi mentira
que me tomen por trepador
que el amor sea una fábula,
mi cuerpo es la desdicha de las mujeres
los hijos que tuve
serán el polvo de los estantes
mar que habito sin conocer su fin
 
III
 
la noche ya no es el lugar del silencio sino de todos los ruidos
en ella soy todos los hombres
aparecen dibujados en mi pared los gritos de mi Padre
mi esperanza es la taza de té
mis pies me atan
permanezco perenne a la terquedad
es un falso sol el que me alumbra
aparecen los signos de la paradoja
es el día el silencio más contundente de mi vida
la gente es silencio, me calmo
el ruido está lleno de silencio
le temo al aire, pero más le temo a quien lo respira
llega la noche y con ella el ruido
los hombres aparecen con espadas
hechos de recuerdos
de culpas
parecen muchos padres
intento huir pero intuyo salidas en falso
esta vez la salida no es la puerta de la casa sino uno mismo
 
IV
 
mi sangre es la quimera de los pájaros
los ángeles son hombres que habitan mi noche
ellos molestan mi ser
la mujer que soy
son tus hombres
esos malditos sabios
Que son todos los cuerpos
 
José Miguel Navas
 
Venezuela, Valera 1992, Poeta, Periodista y librero. Estudiante de la Maestria en Literatura Latinoamericana ULA, publicó La Próxima Textura en 2014, La rosa abstracta en 2015. Torso Fragmentado 2016 en plaquette. Fue invitado a la Feria internacional del libro de la Habana en 2015, es creador el taller Poética de la cura lectura de; Carmen Verde Arocha, Wafí Salih, María Antonieta Flores y Sol Linares.

miércoles, 1 de febrero de 2017

Marino / Cecilia Ortiz























MARINO

¡Sal de mi vida!
ya te quité el tatuaje
la mujer culebra
montada en un caballito de mar
no existe.

¿Quieres una marca Capitán?

Yo te hice un pespunte invisible
con tinta de oro
destila sangre
por minutos
de un momento a otro
tendrás el corazón estático
Y tu respiración será mi nombre



Cecilia Ortiz

viernes, 27 de enero de 2017

Reunión / Keila Vall de la Ville


























Reunión

A veces, por los senderos de la huerta,
algún ángel me seguía casi rozándome;
su sonrisa y su traje, cotidianos.

Marosa Di Giorgio



Tengo amigas que recitan poemas
tengo una mordida, me recuerdan.
Yo soy sola, es cierto,
pero ellas dicen cosas como
una más una somos la misma,
mi lucha por no perderme se escribe igual,
no te olvides
de ti
hablemos con un café.

Tengo amigas que dicen
de tanto ser mujer a veces quisiera ser hombre
para al menos tener razón.
Se me hermanan
al pronunciar palabras como cansancio
teta
sexo
puré.

Yo soy sola
me lo recuerdas
como si eso te diera fuerza cuando olvidas mi
nombre.

Recitan poemas,
hay una que me mira en silencio y asiente,
otra responde adiós, se me quema esto hablamos luego,
de tanto cocinar desempolvar postergar quisiera huir me dice,
pero tengo este amor
esta mordida.
Algunas nostalgian y aunque se fueron me dicen queda
quédate.
Una se desconoce,
está abrumada y lo aprovecha para no decir
ésta soy yo.
Se oculta tras la niebla del quehacer.

Estas amigas, a veces no saben cómo dividirse,
creen que pueden y sufren por no saber.
Como si un pie pudiese andar por su cuenta
mientras el corazón camina otra ruta.
No es posible.
Lo aprenden y me advierten que soy
unasolapieza
y que de cierta misteriosa manera,
somos ellas y yo
la misma.

Así que en mi andar de pie
están todas ellas.
Fueron y serán antes del tiempo.
Higos costura quimioterapia,
in vitro
divorcio abandono falsedad,
disfraz de ángel
hielo
lo viven y lo ganan aún perdiendo.

Yo soy sola pero menos
cada vez
si pronuncio palabras como ayúdame
consejo
estoy
per
di
da.
Auxilio.
Si digo no sé.

Así como me quedé con el amor
así como alguna vez huí de mí y he vuelto
me quedo ahora con ellas también. No las suelto.
Eso que somos se convierte en la cueva que me cobija
Estamos pintadas, pintamos en las rocas de esa cueva.

Podría seguir contando
como esta periferia se me acompaña,
pero un niño llora y me busca
para que haya vida hago falta,
así que
me
voy.

Keila Vall de la Ville


Nacida en Caracas, Venezuela. Autora de la novela Los días animales (OT Editores 2016), el poemario Viaje Legado (Bid&Co 2016) y el libro de cuentos Ana no duerme (Monte Ávila Editores Latinoamericana 2008), obra ampliada y reeditada por Sudaquia Editores con el título Ana no duerme y otros cuentos (2016).

miércoles, 25 de enero de 2017

Martin Niemöller

 
























Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista,

Cuando vinieron a buscar a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata,


Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no dije nada,
porque yo no era sindicalista,

Cuando vinieron a llevarse a los judíos,
no dije nada,
porque yo no era judío, 


Luego, ellos vinieron a buscarme
y no quedaba nadie para protestar.


  
Martin Niemöller 



 Poema original

Als die Nazis die Kommunisten holten,
habe ich geschwiegen;
ich war ja kein Kommunist.

Als sie die Sozialdemokraten einsperrten,
habe ich geschwiegen;
ich war ja kein Sozialdemokrat.

Als sie die Gewerkschafter holten,
habe ich nicht protestiert;
ich war ja kein Gewerkschafter.

Als sie die Juden holten,
habe ich nicht protestiert;
ich war ja kein Jude.

Als sie mich holten,
gab es keinen mehr, der protestieren konnte.


Martin Niemöller (Lippstadt, Renania del Norte-Westfalia, 14 de enero de 1892 – Wiesbaden,           Hesse, 6 de marzo de 1984) 
fue un pastor luterano alemán.

lunes, 23 de enero de 2017

Muchas maneras de matar / Bertold Brecht

 


















Muchas maneras de matar

Hay muchas maneras de matar.
Pueden meterte un cuchillo en el vientre.
Quitarte el pan.
No curarte de una enfermedad.
Meterte en una mala vivienda.
Empujarte hasta el suicidio.
Torturarte hasta la muerte por medio del trabajo.
Llevarte a la guerra, etc...
Sólo pocas de estas cosas están prohibidas en nuestro Estado.


 
Bertold Brecht