sábado, 10 de junio de 2017

Que no calle el poema III






Saldo

Corazones rotos por el impacto directo de una bomba
Una amiga que trató de suicidarse
cuatro veces
injustamente presa
políticamente presa
porque en las cárceles de este país no te perteneces

Perdí al hombre que amaba
porque la depresión separa
rompe
quiebra espíritus

y sigo perdiéndolo todo
la familia y los amigos que se han ido
la tranquilidad
mi salud
la de mis padres
el peso
la esperanza
el sueño
cualquier sueño
soy un luto

basta una bala para silenciar el mundo
para quedarnos solos sobre un charco de sangre

el dolor de una madre que pierde un hijo
es demasiado dolor

demasiadas cruces jóvenes en este cementerio que somos

hambre – plomo – metras – lacrimógenas
                           más plomo
al estómago
a la cabeza
al corazón
a la memoria

para no olvidar

Yo quiero quedarme y que te quedes.

Gabriela Rosas


Suena Caracas

Caracas, nombre propio
ápice de lodo
seis punto siete de último temblor
Ciudad-país de ritos mortuorios
ritos que alcanzan todas las esquinas
Aplauso hacia sí misma adentro
tu soledad de calle adentro
tu última nación

Suena hijo en hospital
Suena dedo rozando basura
Suena grito/callejón de sangre
Suena estómago vacío
Suena llanto de padre asesinado
Suena ¡boom! disparo en cara
Suena ¡boom! disparo en tórax
Suena hospital lleno de niños
llorando suelo lleno de niños
llorando morgue llena de madres
Suena ¡boom! amigos muertos amigos
con el pecho lleno de metales
Suena la tarima la mentira
de una máscara-canción

Caracas, rugido de leones
que no llegan a otros mundos
ciudad-orgullo de creerse todo
sin pronunciarse de verdad
sin creerse de verdad
sin decir en voz alta lo que somos porque no
lo aguantamos

Ciudad que suena
y grita fuerte hacia un público
tieso que no aplaude

Somos Caracas
y aquí hacemos una fiesta
para tapar el sonido de los muertos.

Oriette D’Angelo


Nunca se sabe
las balas no suelen ser meditabundas
las decisiones nunca son correctas
o lo son siempre según la perspectiva
Cada nueva postergación tiene secreto en sí
el poder de destruir el mundo
y aun cuando el tiempo perdido
sólo ha dejado del mundo
los escombros
nuevas demoras, excusas
demuelen hasta los tristes
indignos
escombros.

Jorge Gómez Jiménez






Dormir se ha vuelto un lujo
bajo este tiempo de borrasca
y ventanas cerradas
lo confirman
esas astillas de luz
de las casas vecinas
el olor de café a deshoras, desvela
el sobresalto
pues cada sombra enturbia la razón
cada hendija
una posibilidad para la muerte
y de nada vale
sostenerse en el naufragio
de la porosa tabla de oraciones
en esta doble lectura
pasar la página no cuenta
ni cerrar los ojos.

Tibisay Vargas Rojas

Jóvenes que marchan        que no vuelven
que se quedan      
con las manos abiertas
con la herida abierta
con los ojos fijos
en el cielo abierto
y no vuelven
y nos dejan huérfanos
para siempre       con sus heridas      a flor de piel
con la palabra        el grito    y la bandera
para seguir la marcha         por las calles    
fecundadas      con la sangre derramada

por los que quedan
por los que van a morir
por su lucha      su esperanza
por el futuro       que soñaron      
por su sacrificio
como una campanada en cada pecho

volveremos

Hoy      otro día de Resistencia
nadie sabe quién regresará
pero todos sabemos a qué vamos
huérfanos de ellos        heridos de ausencias

volveremos

Y bajo las pisadas       en el asfalto hirviente
se agitarán sus huellas       en cada marcha
acompañándonos

Hildegart Acosta


Metamorfosis

Lo más atroz de este mundo es pertenecer

Me transformo
la proximidad del entorno desorienta
Caigo por el borde de la página que me retiene

Distorsionada
me manifiesto como un defecto colateral de esta guerra

Nunca pretendí ser parte ¿quién puede pretenderlo?

La implosión se produce
saltan mis manos
los dientes me devoran
el cuerpo todo se esparce
Sólo un pedazo indeciso en un rincón parpadea
y el intento casi cernícalo sobre cuatro piernas me sujeta
salgo con mesura

Mañana se repetirá la huida
y así cada día
por el resto de los días
hasta desasir las amarras

Ya no seremos los mismos
pero en el espejo
finalmente
se reflejará el país.

Georgina Ramírez




¿Caracas o Macondo?

Otra noche donde su padre llegaba cansado. Ya no se distingue la "P" o la "G" en el uniforme, la "N" y la "B" son imborrables.

Semanas anteriores Carlos sentía la tristeza de despedir a un amigo, se le acumulaba el hastió y la rabia. Un vecino afectado, un compañero de clases herido, las cuentas se acumulan en las rendijas de la apatía.

Esa noche llovía, tal vez el cielo quería apagar el fuego de las calles, que tonto el cielo, las nubes lloran apenadas. Carlos tomó el papel e intentó pensar algo distinto, la indignación poco a poco se convertía en decepción, y así escribió:

Ojala no seas tú
quien ciegue mis ganas
quien borre mi sonrisa
aquel que cercene mi derecho
a Existir
a reclamar

Ojala no seas tú
el verdugo de mis sueños
el juez de mi juicio final
aquel que me atropelle
por Existir
por reclamar

Ojala no seas tú
cuando te toque recoger
mi cuerpo inerte en las calles
cuando te toque caminar al lado
de mi sangre que no vuelve

Ojala no seas tú
quien ha decidido
mirar a un lado
para complacer
a la puta del "Deber"
y de aceptar las ordenes
que más tarde
te condenaran

Padre, ojala no seas tú

Su firma fueron las lagrimas de impotencia.

Al otro día Carlos dejó su regalo encima de la nevera, salía para más nunca volver. Algunos dicen que fue una bomba, un tiro, una tanqueta, una moto, una metra; lo cierto es que la etiqueta resultaba obvia, la "P" o la "G", no estoy seguro, no se distinguía, la "N" y la "B" son imborrables.

Pedro De Los Santos


Es Hora


Las semillas están sembradas

ha nacido el colibrí
en  las piernas     de la ciudad

y se asoma un manto que protege   

para aprender de nuevo  la libertad.

Victoria Benarroch


Ilustraciones de Oscar Olivares: Artista visual, Ilustrador especializado en Pintura Digital y Conferencista,
Nace el 15 de septiembre de 1996 en Caracas, Venezuela.

viernes, 2 de junio de 2017

Que no calle el poema II

Sólo en un sitio puede ser derrotada una sociedad: 
en el pecho de cada hombre

Rafael Cadenas



Un país no es una trampa,
espacio oscuro para la omisión,
un terreno de depredadores.
No tiene aristas devastando todo.
Tampoco es un himno,
ni la leyenda turbia de sus guerreros.
A un país no se le trata como a un objeto para desechar
una vez que agotó su utilidad. 

Pero ellos vinieron
y desecharon todo
y entonaron himnos y omitieron
y pusieron
tristes quesitos para ratones 
después de agotar las provisiones de la alacena.
Ellos dijeron que no era un país
sino una patria
porque un país es una costumbre burguesa
como burgués es comer,
la dignidad.
Sentir dolor porque nos llenaban 
la cabeza de tiros
y un país,
mi país,
cupo de repente
en el hambre.

Cupo de repente en el hueco de una bala.


Kelly Martínez



Apuntes de hoy

No reconozco
en su mirada fría
en sus manos de hierro
su indiferencia metálica

no reconozco
el gesto hermano
por este rincón de selva,
por el verde caudaloso
y el azul atormentado

son de otro lado
sus alas cercenadas
por sus escudos y sus cascos
me hablan
de un lugar
donde no hay ángeles

o a media noche
cuando reposan
les cambian el alma
por cenizas
suspendidas en la punta
de alfileres.

Inés Muñoz Aguirre


La hora es débil
aunque se llame desde el sol
pasa el viento
y tampoco explica por qué nos lleva
más abajo
hasta resistir 

el pasado mesiánico 
que nos cobra con muerte

gallinas 
sin sus hijos
quedan

y empieza la oscuridad
en la mira del siguiente disparo.

Daniela Jaimes-Borges



La noche que no acaba

La noche nos cayó encima
Un manto pesado y oscuro.
En Palmira, mataron a un niño
Un proyectil que debía protegerlo
Le atravesó el cuello.
Un sueño que no fue sueño
Nos distrajo por unas horas.
Un mal dormir sin dormir.
Al despertar
El dolor seguía allí
Renovado.
Luis Alviarez se tornó en Yeison
Asesinado en Pedraza por una metra.
Metamorfoseada en proyectil de policía.
El luto siguió cerrado
La noche se negó a marcharse.
Un llanto ya sin lágrimas
Nos anegó el alma.
Pocas horas pasaron
A mediodía la noche seguía oscura
La noche sin luna ni estrellas,
Qué no parece tener fin.
A Diego Arellano, otra bala
La misma bala que nos asesina desde hace años
Le cegó la vida en San Antonio de los altos.
El dolor y el llanto,
como la noche,
No acaban.
No hay tregua
Es un luto por goteo
Drop
Drop
Drop
Uno a uno van cayendo
La gota de sangre
No hace ruido al caer
Pero, nos aturde.
Nos nubla el entendimiento
Seguimos contando muertos.
Clamando al cielo
La llegada del amanecer
Para que acabe
Por fin
Esta noche interminable.


Golcar Rojas


Salgamos
que no se hable más paja
que vuelva la luz
más allá de la sangre.
Que la tortura
la cárcel
y  la muerte
sean sólo un mal recuerdo
como Hiroshima
el Holocausto
Vietman
9/11
o aquel loco que entraba al palacio
con un tanque.

Enrique Salustiana



SALMO AL AVILA


“El Ávila reconforta”


(I)
Si te racionan la calma
por mandato superior
y presencias con horror
cómo desalojan almas;
si te borran de las palmas
de las manos tus historias
y te obligan que al ahora
el futuro se lo abortes;
mira siempre fijo al norte
el Ávila reconforta.


(II)
Si la duda se convierte
en el pan que cada día
se apoya de la vajilla
por falta de arroz y leche;
si no hay pecho que sujete
tanta angustia en una aorta
y ya se te quedan cortas
las plegarias por las noches
mira siempre fijo al norte
el Ávila reconforta.


(III)
Si llegas a Maiquetía
con la vida en dos maletas
y sobre la billetera
un pasaje de salida;
si comprendes que te exilian,
te privan y te deportan
de tu patria, y no hallas forma
que tu voluntad importe:
mira siempre fijo al norte
el Ávila reconforta.


(IV)
Mas si clavas las rodillas
en las venas del país
y no existe algún desliz
que te anule la sonrisa;
si contemplas maravillas
donde muchos miran horcas
y sientes que te transforma
esta patria tan enorme:
miremos juntos al norte
el Ávila reconforta.



Gabriela Cunemo





No  voy  a  salvar  a  más  nadie,  aquel  que  quiera  salir  ileso que  aprenda  a
respirar  bajo  el  agua.  No  voy  a  arriesgar  el pellejo,  carne,  mi  piel,  lo poco limpia  que  soy,  para insistirles que la  redención  es  mirarse  en  el espejo, aguantar  y aguantar,  siempre  de  pie,  descalza,  aun  cuando  el espejo no te devuelva  absolutamente  nada.


Claudia Noguera Penso


Albor

¿Cuánta luz nos hace falta
para opacar esta aberración?

¿Cuántas trampas
nos esperan antes
de encontrar la luz?

El bastimento diario
dejó de ser esencial

Hay que procurar la vida

Acuarela Martínez































Fotografías : Mariam Krasner, Mary Carmen Daza, Georgina Ramírez y Carmela Palacios, tomadas en Caracas Venezuela en los meses de abril y mayo del año 2017