sábado, 14 de mayo de 2011

Miradas & Palabras sobre Caracas: Para bien o para mal I




I

Moramos en una geometría de sarcófagos
Ataviados de felicidad
Y sonamos en cada sufragio.

II

Nosotros
Vosotros
Ellos

Epicos altavoces de la comarca
Articulaciones discontinuas
Instantes despalabrados
Cacofonías de rumores píos

III

No encuentras la ciudad
Hallas un territorio ficcionado por palabras
Movido en sus tobillos
Agitados desde sus muñecas
Troquelado como un parque mecánico

No encuentras la Ciudad
Sólo trayectos comarcas circuitos
Estriada superficie que tatúa lenguas
Zanja cuerpos
Y los vuelve reliquias de un festivo holocausto

No das con la Ciudad
Apenas tapices de ella:
Fachadas pulimentadas
Aluviones de hambre
Agujas de lodo
Corrimientos

Quizás ha sido suplantada
Por geometrías de acecho
Croquis de fugacidades

Tal vez tu Ciudad es una flor ilógica
Trepada en el vacío del tumulto
O,
Alojada en los resquicios
De las manos

IV

Nosotros
Vosotros
Ellos

Inhalando fluidos metálicos
Atestando de vociferaciones las rendijas
Plantando épicas de músculos engatillados
Desbaratando los goznes de la ciudad
- afantasmándola -
Volviéndola
promontorio de escombros
patio de rencillas
botadero de almitas
desague de otras posibilidades

V

Traqueteo de brújulas infantiles
Mapas inútiles
Marañas de bucles convulsionando en la superficie
Relieves sedientos de la piel canallesca
He ahí,
la configuración de un territorio
trenzado en una cartografía catastrófica
sostenida en el vitral de sus opacidades
No obstante,
por los intersticios de la comarca se despliegan:
Ovulaciones luminosas
Inervaciones simbólicas
Rizomas de palabras vivas
Bocetos de arquitecturas amorosas
Semilleros de gramáticas posibles
Encajes escriturales
Acústicas
Cocciones
Actos

Poéticas activas que amalgaman

ritmos paisajes diferencias
andares mundos

Conjugando otros modos de hacer vínculos
Labrándolos en cada acto cotidiano



Dmargot Baptista. Socióloga y Poeta, participa en los talleres de poesía guiados por Edda Armas y Armando Rojas Guardia. Coautora de la Antología Poética El Ojo Errante.


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Decreto

En los sótanos de un parque central
la contraloría general de mi República
se acuesta con un perro que le habla despacio
satisface su cuello la contraloría
sabe muy bien el arte de arrodillarse
y recibir bajo su falda corta manos hostiles
tiene los labios rotos la contraloría general de mi República
de tanta noche tiene los labios rotos
dios y federación

Sexto mandamiento

Febrero es de las mujeres con llanto
en los pasillos de una facultad donde se enseña la justicia
señorita
tenga la castidad de no vestir
como si el cuerpo buscase convencer
no distraiga el conocimiento de ese profesor
que es una institución y sin embargo no da los buenos días
cuídese de todo aquél que la obligue a reunirse en su oficina
no cierre nunca la puerta
huya cuando éste le pregunte con una sonrisa
¿me tienes miedo?
no cierre nunca la puerta
aunque ésta sea una universidad católica
y si en sus manos llega a temblar una hoja de examen con números rojos
no olvide lo que escuchó la cama puede cambiarlo todo
piénselo
para qué alzar la queja
para qué alzarla a los oídos de una facultad que sólo tiene bocas
que gritan
libertad y derechos humanos
abajo la dictadura
sólo bocas
nunca oídos
no lo olvide
los derechos humanos están primero
siga dando los buenos días aunque la institución responda
el mutuo disentimiento
la subrogación del término
- Buen día, quisiera hablar con el director de la facultad
- Un momento
Dos
Tres
Cuatro
Cinco
Seis
Siete
Ocho
Nueve
Diez
minutos
- El director de la facultad no se encuentra
Sí, este febrero es de las mujeres
que pueblan los pasillos de una facultad donde se enseña la justicia
y de los profesores que vienen armados a esta universidad
católica
católica
qué adjetivo más esdrújulo y extraño
y los profesores armados se quejan
porque la dictadura quiere llamarnos popular
y no católica
habrá que salir
gritar nuevamente libertad
derechos humanos
abajo la dictadura
esto no es lo que usted pensaba
es una universidad católica

- - - - -

Escribir entre la gente
decir que la voz puede ser de todos
ver a la antigua niña del colegio que huye como si nada
o tal vez precisamente como si todo
eso es recordarme
salvar un lápiz que cae de la mesa
es salvar un verso y no escribirlo
dejarlo dentro como si pudiera ser intacto
al humo del cigarrillo que se fuma la ciudad cuando despierta
pertenecer a un orden preciso
ser como las sillas de las ferias
permitir que cualquiera venga a importunar con su mirada
porque siempre miran y a veces tocan
y escondo la libreta donde escribo y dibujo
y parezco extraño
recordarme se me ha hecho difícil con el tiempo
saber que pertenezco a Miranda y a su madera
aunque piense en Escocia, en los templos y
en las campanas que recorren las montañas
descifrar la mirada
saber que río no es sólo agua y roce
y saber los vínculos
aceptarlos
reconocerme en cada paso
en todo grito pida lo que pida
y responder que la silla de al lado está verdaderamente desocupada
pertenecer
ya lo he dicho
pertenecer mucho es en el fondo verdadera libertad

- - - - -

te despiertan los aromas perdidos,
los que olvida la ciudad
Silvio Rodríguez

Ahora
que he vuelto a ser un niño
dado a los miramientos vanos
a las letras sin sentido
recuerdo:
busco tu olor en el ropaje
me veo a través de los vidrios de una ciudad ajena
respiro en las tazas
el mismo aroma caraqueño de un café desvanecido
sabiendo
en todos los símbolos una extranjeridad no declarada
para nombrar algo que me pertenezca
reproduzco tu temblor
y ya recuerdo



Leonardo González Alcalá. Estudiante de Guitarra clásica y Abogado por la Universidad Católica Andrés Bello (2010).Poemarios: El país de los muertos (2007, Premio XII Bienal Francisco Lazo Martí del Ateneo de Calabozo); Gesto quebrado (2006-2009). Coautor de la Antología poética El Ojo errante (2009).


__________



I

Estos edificios
llevan el ropaje de la furia.
En el balcón se insinúa la mala fe del poniente
es una ciudad con óxido y gobierno
con tren fantasma, lobas y tascas gallegas
pero aquí tenemos rejas y paseamos al perro.
En la ventana de aquel lado
una mujer discute por teléfono:
exige al hijo que regrese pronto
es posible que hoy sí lo maten
porque en la televisión
lo han pronosticado varias veces.

Quiero pensar: esa mujer tiene pasado,
no fue capaz de mentirle a su marido
y decirle que la cuenta empezó desde cero
aquella noche en que eran jóvenes y mercenarios.
Sí, contigo fue la primera vez que grité tan alto.
Contigo me inauguré en cerrar los puños tantas veces.

Por favor, no mientas
no quieras parecer mejor cuando subas al estrado.

He visto
que una mujer orgullosa de su oficio
teje un reino sobre el cadáver
de una diosa pretenciosa y el odio hacia dos o tres
de su misma especie
y se descubre en la santa postergación
cuando un hombre recoge su ropa
y anuncia que es hora de irse.

El hombre cierra los ojos y hace
como que le falta el aire
niega un par de veces,
le duele, hace alguna promesa
entre la embestida y la noche
o la media tarde con árboles allá afuera
mientras la gente trabaja y los niños salen del catecismo
o los atrapa una falla eléctrica en el Metro
y es probable que la promesa sea sólo un espejismo
porque aquí
sólo cuenta el desierto y sus leyendas
el mar, el humo, los gritos, agrega pájaros si quieres
pero aquí todo es un desierto
santos telares, valle de la muerte, percusiones
la imagen de un hombre que insiste
en calles anunciadas en una profecía amarillista.

Un hombre orgulloso de su oficio
se peina
toma aire antes de hablar, afila sus aristas
toma las llaves
toma el diezmo del animal que se posterga

y se va.

Una se cansa y sigue mirando flores caídas
porque algo lo llamaba desde el otro lado.
Algo más que un río pringado nos separa.
Por eso una mujer tiene agujas, deberes y pasado
y camina con la frente tan poco en alto
hacia el valle de sí misma
que no es otra cosa que la muerte.


II

Caracas es el salón del hambre
monumento ancestral del hambre
cobre, nudista, petardo
se despliega con su alfabeto amarillista.

Es la ciudad de mujeres bellas
que si están al volante no dan paso
la patria de hombre flácidos al pie de una bandera
Caracas y sus manos blancas y sus viejos portugueses
ciudad con crueles madres armenias
tiene poetas en ciernes, putas de noble octanaje
y asesinos con uniforme:
vamos, dije uniforme, pero no crean
que hablo de estampas militares o sus alrededores
no se alteren, no busquen Lexotanil
hoy no, hoy no, no saquen
a la Carla Angola que llevamos dentro.

Hablo apenas del ilustre ropaje
del que tiene hambre y se anhela:

El malandro este fin de semana
la muchacha que casarse bien desea
o el padre de familia que ahora confiesa su error:
no debí casarme, nunca me gustaron tanto
las mujeres ni la casa con jardín.

En Caracas hace hambre
y hace mal tiempo
por eso tiene hombres que caminan mirando hacia dentro
el poema de amor no sabe
cuál es el árbol, si esto es oficio de la lluvia.
Es la ciudad de los niños que juegan Calabozos y dragones
sabios laberintos con instrucciones y toda suerte de dados
para retrasar bárbaros auténticos
tiernas miserias de los niños del Este
entrenados entre la mágica muerte de elfos y la inocencia
para destrozar un reino, el reino de sí mismos

porque ustedes serán los amos de un valle o de un desierto
tendrán la barriga grande y una esposa depresiva.

Caracas tiene hambre
hay hambre, misterio,
magnífico universo, magníficas pobres criaturas
que escriben tu nombre con sangre, gasolina
sin lubricante
camas blancas y resentidos pormenores.

Pájaros muertos para aprender el hambre de un país
pero me basta un pájaro para creer en tu llegada

sospecho que el hambre es más fuerte que el odio
o el mal gusto y el azar
un día Caracas alcanzará el prestigio
de un fantasma milenario.
Sólo quedará la montaña anciana, a sus pies el desierto

y alguien le inventará un dios celoso
porque incluso detrás de Caracas hay pájaros.

III

La luz calcina
esta suma de pormenores
la luz arrastra el cansancio
de un sueño sin trascendencia
y su Ángel Bicentenario.
La luz concede cuerpo y obediencia
a tu guitarra, al valle de la muerte
y al mar que se demora del otro lado.
La luz de esta Babel ridícula
como una adolescente
con su noche que de todo se asombra
y me ofrece gente muerta que no tendrá el prestigio
para hacerse fantasma
y pájaros solos con el pecho dañado
y madrugadas con tanta agua
cielo magro que me otorga
una suma de insinuaciones.
Me poseo
por esta Babel cuya luz dorada
nos prohíbe separarnos en la honra del grito.



Enza García. En 2004 obtuvo el VII Premio literario Cuento contigo de Casa de América, Madrid. El cuento fue publicado en la antología Cuento Contigo de Siruela. En 2007 gana el V Concurso para autores inéditos de Monte Ávila Editores con el libro de cuentos Cállate poco a poco, publicado en 2008. Forma parte de la antología De la urbe para el orbe de Alfa Editorial y de la antología Zgodbe iz Venezuele (Historias de Venezuela) de Sodobnost International. En 2009 obtiene el III Premio Nacional Universitario de Literatura con el libro de cuentos El bosque de los abedules, publicado por Equinoccio en 2010.

4 comentarios:

Un corazón enamorado dijo...

Maravillosa poesía. Ha sido un placer llegarme hasta acá.

Cuenta que te cuento dijo...

Las limitaciones de acceso a Internet en mi país Cuba, hacia donde retorno luego de 15 meses, me privaran de leerte, así que quiero agradecerte el inmenso placer que me produjeron las lecturas de tus letras. Si alguna vez estas limitaciones, dadas por la voluntad expresa del gobierno norteamericano me lo permiten, no dudes que volveré con gusto a navegar por tu espacio.
Un abrazo, Mila Roldán de Cuenta que te cuento.

héctor caldera dijo...

Notable los tres poetas, tuve la oportunidad de asistir al evento y ahora de apreciar mejor: Enza, tus descripciones transportan y sacuden, agradecido. Leonardo, el dolor de país, en realidad, transmitido por los tres, llega desde una fina ironía que no me deja incólume. Dalia, delicados dedos de un singular baile que envuelve, muestra y continúa sacudiendo...

HILDE dijo...

Llego un poco tarde a ustedes, empecé a leerlos desde el III, luego el II y ahora el I, y aunque asistí a todos y en su momento me sorprendieron y me encantaron, cuando los leo aquí, se han crecido, en verdad, cada voz comunica sentimientos diferentes pero igualmente conmovedores y algunos con su toque de ironía, como bien dice Héctor, Felicitaciones a todos!