Desnudez
total
Ya en
desnudez total
extraña
ausencia
de procesos
y fórmulas y métodos
flor a flor,
ser a ser,
aún con
ciencia
y un caer en
silencio y sin objeto.
La angustia
ha devenido
apenas un
sabor,
el dolor ya
no cabe,
la tristeza
no alcanza.
Una forma
durando sin sentido,
un color,
un estar por
estar
y una espera
insensata.
Ya en
desnudez total
sabiduría
definitiva,
única y helada.
Luz a luz
ser a ser,
casi en
amiba,
forma, sed,
duración,
luz
rechazada.
Amor Laura
Amor
desde la
sombra
desde el
dolor
amor
te estoy
llamando
desde el
pozo asfixiante del recuerdo
sin nada que
me sirva ni te espere.
Te estoy
llamando
amor
como al
destino
como al
sueño
a la paz
te estoy
llamando
con la voz
con el
cuerpo
con la vida
con todo lo
que tengo
y que no
tengo
con
desesperación
con sed
con llanto
como si
fueras aire
y yo me
ahogara
como si
fueras luz
y me
muriera.
Desde una
noche ciega
desde olvido
desde horas
cerradas
en lo solo
sin lágrimas
ni amor
te estoy
llamando
como a la
muerte
amor
como a la
muerte.
Vive
Aquel amor
aquel
que tomé con
la punta de los dedos
que dejé que
olvidé
aquel amor
ahora
en unas
líneas que
se caen de
un cajón
está ahí
sigue
estando
sigue
diciéndome
está
doliendo
está
todavía
sangrando.
Te estoy
llamando
Amor
desde la
sombra
desde el
dolor
amor
te estoy
llamando
desde el
pozo asfixiante del recuerdo
sin nada que
me sirva ni te espere.
Te estoy
llamando
amor
como al
destino
como al
sueño
a la paz
te estoy
llamando
con la voz
con el
cuerpo
con la vida
con todo lo
que tengo
y que no
tengo
con
desesperación
con sed
con llanto
como si
fueras aire
y yo me
ahogara
como si
fueras luz
y me
muriera.
Desde una
noche ciega
desde olvido
desde horas
cerradas
en lo solo
sin lágrimas
ni amor
te estoy
llamando
como a la
muerte
amor
como a la
muerte.
Callarse
Estoy
temblando
está
temblando el árbol desnudo y en espejos
cantando
y cantando
está la luna
riendo
sin
silencios
la lírica y
romántica
flauta y en
cielo en hoz
por vez
primera
se abren su
luz cereza y el estiércol.
No se pueden
quejar ni las mañanas
ni el
ardiente sopor que por lo estéril
no canto más
no canto
ni puedo
deshacer en primavera
ni negarla y
beber
ni matar sin
querer
ni andar a
tientas
ya que el
aire está duro
y hay
monedas locuras
esperando
la marca del
el agua
en desazón
riendo
riéndose
riendo.
Ah si encono
si entonces
ya no quiero
ya no pude
se pasa nunca alcanza
una ola se
vaga la marea
se
desconcierta así
y el sol no
existe aquí más que en palabras
Pero en
cambio en el cielo
caben muchas
pero muchas. A veces
se molestan
se muerden
en los
labios.
Tal vez
no era pensar
Tal vez no
era pensar, la fórmula, el secreto,
sino darse y
tomar perdida, ingenuamente,
tal vez pude
elegir, o necesariamente,
tenía que
pedir sentido a toda cosa.
Tal vez no
fue vivir este estar silenciosa
y
despiadadamente al borde de la angustia
y este terco
sentir debajo de su música
un silencio
de muerte, de abismo a cada cosa.
Tal vez debí
quedarme en los amores quietos
que podrían
llenar mi vida con un nombre
en vez de
buscar al evadido del hombre,
despojado,
sin alma, ser puro, esqueleto.
Tal vez no
era pensar, la fórmula, el secreto.
sino amarse
y amar, perdida, ingenuamente.
Tal vez pude
subir como una flor ardiente
o tener un
profundo destino de semilla
en vez de
esta terrible lucidez amarilla
y de este
estar de estatua con los ojos vacíos.
Tal vez pude
doblar este destino mío
en música
inefable. O necesariamente…
Ya no
Ya no será
ya no
no viviremos
juntos
no criaré a
tu hijo
no coseré tu
ropa
no te tendré
de noche
no te besaré
al irme
nunca sabrás
quién fui
por qué me
amaron otros.
No llegaré a
saber
por qué ni
cómo nunca
ni si era de
verdad
lo que
dijiste que era
ni quién
fuiste
ni qué fui
para ti
ni cómo
hubiera sido
vivir juntos
querernos
esperarnos
estar.
Ya no soy
más que yo
para siempre
y tú
ya
no serás
para mí
más que tú.
Ya no estás
en un día
futuro
no sabré
dónde vives
con quién
ni si te
acuerdas.
No me
abrazarás nunca
como esa
noche
nunca.
No volverá a tocarte.
No te veré
morir.
Lo que
siento por ti
Lo que
siento por ti es tan difícil.
No es de
rosas abriéndose en el aire,
es de rosas
abriéndose en el agua.
Lo que
siento por ti. Esto que rueda
o se quiebra
con tantos gestos tuyos
o que con
tus palabras despedazas
y que luego
incorporas en un gesto
y me invade
en las horas amarillas
y me deja
una dulce sed doblada.
Lo que
siento por ti, tan doloroso
como pobre
luz de las estrellas
que llega
dolorida y fatigada.
Lo que
siento por ti, y que sin embargo
anda tanto
que a veces no te llega.
El mar no
es más que un pozo
El mar no es
más que un pozo de agua oscura,
los astros
sólo son barro que brilla,
el amor,
sueño, glándulas, locura,
la noche no
es azul, es amarilla.
Los astros
sólo son barro que brilla,
el mar no es
más que un pozo de agua amarga,
la noche no
es azul, es amarilla,
la noche no
es profunda, es fría y larga.
El mar no es
más que un pozo de agua amarga,
a pesar de
los versos de los hombres,
el mar no es
más que un pozo de agua oscura.
La noche no
es profunda, es fría y larga;
a pesar de
los versos de los hombres,
el amor,
sueño, glándulas, locura.
El mar
Tan
arduamente el mar,
tan
arduamente,
el lento mar
inmenso,
tan
largamente en sí, cansadamente,
el hondo mar
eterno.
Lento mar,
hondo mar,
profundo mar
inmenso…
Tan lenta y
honda y largamente y tanto
insistente y
cansado ser cayendo
como un
llanto, sin fin,
pesadamente,
tenazmente
muriendo…
Va creciendo
sereno desde el fondo,
sabiamente
creciendo,
lentamente,
hondamente, largamente,
pausadamente,
mar,
arduo,
cansado mar,
Padre de mi
silencio.
Carta II
Estás lejos
y al sur
allí no son
las cuatro.
Recostado en
tu silla
apoyado en
la mesa del café
de tu cuarto
tirado en
una cama
la tuya o la
de alguien
que quisiera
borrar
-estoy
pensando en ti no en quienes buscan
a tu lado lo
mismo que yo quiero-.
Estoy
pensando en ti ya hace una hora
tal vez
media
no sé.
Cuando la
luz se acabe
sabré que
son las nueve
estiraré la
colcha
me pondré el
traje negro
y me pasaré
el peine.
Iré a cenar
es claro.
Pero en
algún momento
me volveré a
este cuarto
me tiraré en
la cama
y entonces
tu recuerdo
qué digo
mi deseo de
verte
que me mires
tu presencia
de hombre que me falta en la vida
se pondrán
como ahora
te pones en la tarde
que ya es la
noche
a ser
la sola
única cosa
que me
importa en el mundo.
Cuando
compre un espejo para el baño…
Cuando
compre un espejo para el baño
voy a verme
la cara
voy a verme
pues qué
otra manera hay decime
qué otra
manera de saber quién soy.
Cada vez que
desprenda la cabeza
del fárrago
de libros y de hojas
y que la
lleve hueca atiborrada
y la deje en
reposo allí un momento
la miraré a
los ojos con un poco
de ansiedad
de curiosidad de miedo
o sólo con
cansancio con hastío
con la vieja
amistad correspondiente
o atenta y
seriamente mirarme
como esa
extraña vez-mis once años-
y me diré
mirá ahí estás
seguro
pensaré no
me gusta o pensaré
que esa cara
fue la única posible
y me diré
esa soy yo ésa es idea
y le
sonreiré dándome ánimos.
El olvido
Cuando una
boca suave boca dormida besa
como
muriendo entonces,
a veces,
cuando llega más allá de los labios
y los
párpados caen colmados de deseo
tan
silenciosamente como consiente el aire,
la piel con
su sedosa tibieza pide noches
y la boca
besada
en su
inefable goce pide noches, también.
Ah, noches
silenciosas, de oscuras lunas suaves,
noches
largas, suntuosas, cruzadas de palomas,
en un aire
hecho manos, amor, ternura dada,
noches como
navíos…
Es entonces,
en la alta pasión, cuando el que besa
sabe ah,
demasiado, sin tregua, y ve que ahora
el mundo le
deviene un milagro lejano,
que le abren
los labios aún hondos estíos,
que su
conciencia abdica,
que está por
fin él mismo olvidado en el beso
y un viento
apasionado le desnuda las sienes,
es entonces,
al beso, que descienden los párpados,
y se
estremece el aire con un dejo de vida,
y se
estremece aún
lo que no es
aire, el haz ardiente del cabello,
el
terciopelo ahora de la voz, y, a veces,
la ilusión
ya poblada de muertes en suspenso
Mediodía
Transparentes
los aires, transparentes
la hoz de la
mañana,
los blancos
montes tibios, los gestos de las olas,
todo ese
mar, todo ese mar que cumple
su profunda
tarea,
el mar
ensimismado,
el mar, a
esa hora de miel en que el instinto
zumba como
una abeja somnolienta…
Sol, amor, azucenas dilatadas, marinas,
Ramas rubias
sensibles y tiernas como cuerpos,
vastas
arenas pálidas.
Transparentes
los aires, transparentes
las voces,
el silencio.
A orillas
del amor, del mar, de la mañana,
en la arena
caliente, temblante de blancura,
cada uno es
un fruto madurando su muerte.
Quiénes
son quiénes son…
Alma, Azul,
Poema, Numen
Quiénes son
quiénes son
metidos en
mi vida
imponiendo
ternura
espectros
como yo
momentáneos
y vanos
iguales a
las hojas que pudre cada otoño
y no dejan
memoria.
Quiénes son
quiénes son.
Son éstos y
no otros
de antes de
después
frutos de
muerte son
sin remedio
sin falta
irremisiblemente
antes o
después
muertos
tan
fugazmente cálidos alentando y erguidos
y amando
por qué no
amando sin
pavor
sin
conjugarse nunca
la otra alma
el otro cuerpo
la otra
efímera vida.
Quiénes son
quiénes son.
Qué camada
de muertos para el suelo que pisan
qué tierra
entre la tierra mañana
y hoy en mí
qué
fantasmas de tierra obligando mi amor.
Cuándo ya
noches mías
Cuándo ya
noches mías
ignoradas e
intactas,
sin roces.
Cuándo
aromas sin mezclas
inviolados.
Cuándo yo
estrella fría
y no flor en
un ramo de colores.
Y cuando ya
mi vida,
mi ardua
vida,
en soledad
como una
lenta gota
queriendo
caer siempre
y siempre
sostenida
cargándose,
llenándose
de sí misma,
temblando,
apurando su
brillo
y su retorno
al río.
Ya sin
temblor ni luz
cayendo
oscuramente.
A un
poeta
Pobre Rubén
creíste
en todas
esas cosas
gloria sexo
poesía
a veces en
América
y después te
moriste
y ahí estás
muerto
muerto
Pobre pobre
Rubén
te rodeaste
de mitos
de cisnes de
Parises y de Grecias
de cargos y
de deudas
de amigos
sinvergüenzas.
Te engañaron
te hicieron
el cuento te
robaron
te robaron
Rubén
–mira que
fuiste tonto–
o bien no te
pagaban
aunque a
veces tú mismo
derrochaste
tus pesos
con la
embriaguez de un niño.
Y escribiste
bobadas
por encargo
por juego
y hasta por
compromiso.
mira que
fuiste tonto
casarte con
Rosario
andar con
presidentes
alternar con
snobs
caer con
cualquier pícaro.
No puedo
respetarte
y ni
siquiera ver
de dónde te
brotaban
tus versos
tus palabras
tu tremendo
lirismo
tu canto tu
increíble
belleza tu
poesía.
No sé Rubén
no sé
no sé pero
brotaba
–ritmo
canción tormenta
rio apacible
sangre
dulce oscura
que mana–
No sé. Acaso
del pobre
corazón
arrancado
–eso dicen–
o del pobre
cerebro
que después
disputaron
–eso dicen–
a punta de
revólver.
No sé no sé
Rubén
no sé pero
qué hermosa
a veces tu
poesía
qué grande
qué valiente
o que honda
qué humana
a veces tu
poesía.
Vaya a
saber. Tal vez
tú mismo no
supieras.
Idea Vilariño
(1920–2009) fue una insigne poeta, ensayista, crítica literaria y traductora
uruguaya, considerada una de las voces líricas más penetrantes y singulares del
español del siglo XX. Nacida en Montevideo, fue una figura central de la
prestigiosa Generación del 45, grupo intelectual que transformó el panorama
cultural uruguayo junto a nombres como Mario Benedetti y Ángel Rama. Su obra se
distingue por un estilo de profundo despojo verbal, austero y directo, centrado
en las obsesiones esenciales del ser humano: el amor, la angustia, el paso del
tiempo y la muerte.