sábado, 8 de marzo de 2025
viernes, 7 de marzo de 2025
Mujeres del mundo: Uníos / Teresa Calderón
MUJERES DEL MUNDO: UNÍOS
Arriba mujeres del mundo
la buena niña y la niña buena para el leseo,
las hermanitas de los pobres y amiguitas de los ricos
la galla chora y la mosca muerta
la galla hueca y la medio pollo
la cabra lesa y la cabra chica metida a grande
canchera la cabra y la que volvió al redil
la que se echa una canita al aire
la que cayó en cana o al litro y la caída del catre
las penélopes mata haris y juanas de arco,
la que tiene las hechas y las sospechas
la que se mete a monja o en camisa de once varas
la mina loca la mina rica pedazo de mina
la que no tenga ni perro que le ladre
y la que “tenga un bacán que la acamele”
Arriba mujeres del mundo
la comadre que saca los choros del canasto los pies
del plato
y las castañas con la mano del gato
las damas de blanco azul y rojo
las de morado las damas juanas y damiselas
todas las damas y las nunca tanto
la liviana de cascos y la pesada de sangre
la tonta que se pasó de viva y la tonta morales
la que se hace la tonta si le conviene
la que no sabe nada de nada
y ésa que se las sabe por libro.
La madre del año arriba,
madre hay una sola
y las que se salieron de madre.
Arriba mujeres del mundo:
la cabra que canta pidiendo limosna
la que como le cantan baila
y la que no cantó ni en la parrilla.
Arriba todas las que tengan vela en este entierro
la que pasa la lista y la que se pasa de lista
la aparecida y la desaparecida
la que se ríe en la fila y la que ríe último ríe
mejor:
la natasha la eliana la pía
la paz la anamaría la lila
la angelina y la cristina
la que anda revolviendo el gallinero
la que pasa pellejerías y la que no arriesga el
pellejo
la dejada por el tren o por la mano de Dios.
Que se alcen las mujeres con valor
las pierdeteúna y la que se las ha perdido todas
la percanta que se pasa para la punta
la que nadie lleva ni de apunte
y esa que apuntan con los fusiles.
Teresa Calderón
martes, 11 de febrero de 2025
Viviana Larrondo / Colaboración Poética
Amor Tajada
(Poema del libro Gárgolas de Sal)
Entre las telas que me envuelven
encontré tu
recuerdo.
De pronto siento la
frialdad de tu sombra
acercarse al aciago
lecho en que yazgo.
Descuartizaste mi
confianza.
Fuiste la poción
que llegó lenta al corazón
y mordió mi alma
displicente.
Torturando mi voz
me fuiste entregando
a la oscura sombra
que hoy habito.
Mutilando mis
sollozos
me desarraigaste de
la tierra en que estaba
y me atravesaste
con astas de dudas indescifrables.
… y la perfidia
dominó nuestro cielo…
Cubierta por el
sudario de la desolación
me dejo caer en la
sima de la agonía,
y que el dolor
entre tenue y siniestro
por mis llagas
abiertas y abatidas.
No necesito tu
falaz tragedia.
Puedes caminar
libre con las manos mancilladas
por mi padecimiento
infausto,
embriagado de la
candidez de mi savia.
¿En qué morgue me
abandonarás ahora?
Con cada paso que
doy
la mortaja va
cayendo
dejando entrever la
desnudez de mi alma tenaz.
Ya no necesito las
tajadas de tu amor indigno.
Deja Vú
(Poema
del Plaquette Oscuridades y otros Fuegos)
El cuervo aletea entre los sueños
Un ojo contempla a la muerte
nada se escapa de sus garras:
Paranoia, obsesión, ceguera
La mente se fragmenta
Tras el muro la
sangre brota con maullidos inquietantes
La gentileza alcoholizada en una esquina,
adicciones devorando la bondad y la compasión,
la ira consumiendo la belleza
Un hacha sostenida por la mano
Que tiembla por la desesperación y los celos
La demencia decapitando doncellas felinas
Voracidad de sangre palpitando en la sien,
chorreando en las manos,
Paredes hambrientas acechan.
No existe el influjo maligno,
Es la perversidad que habita en su interior …
y en el de todos…
El ojo vacío acusa ardiendo en la hoguera
el inocente se escuda detrás del gato negro
y el remordimiento y la culpa
ronronean en tu cara.
Lo que hay detrás de tu mirada
(Poema
del Plaquette Oscuridades y otros Fuegos)
La propagación de las
raíces siniestras de la soledad
La pasión aleteando
incansable,
buscando donde posar su
vuelo
Tu esqueleto carcomido por
el miedo
La bondad con su aroma
suspendido en el aire
El amor juega en el dolor
¿Qué
guardas en el deseo que esconden tus ojos felinos?
Ronroneos que erizan
nuestros lomos
Caricias, juegos, cacerías,
que nos llevan al límite
del destino,
a arañar con furia la
decadencia del tiempo
Te veo
Veo la esencia triste
que vive en el fondo de tus ojos,
detrás de tu sonrisa
y del palabrerío violento que esconde las heridas
¿Qué guardas en esos ojos melancólicos?
Si me acercara suficiente…
¿dejarías que viera tus
sombras?
Nuestras miradas se perderían y habría que cerrar
los ojos
para evitar que la distancia y la prudencia nos
hicieran huir...
Cerrar los ojos para que la ternura nos abrace,
el sueño se cumpla en la cima de la colina,
el atardecer nos consuma
y nos deje caer por el horizonte…
Viviana Larrondo,
Profesora de Castellano y Filosofía, Licenciada en Educación, Egresada de
Magister en estudios latinoamericanos, Universidad de La Serena, ciudad donde
reside. Su primera obra publicada es: Gárgolas
de Sal (Marsalado Ediciones, 2024), prologada por la escritora Teresa
Calderón. Ha participado en la antología de poesía chilena emergente Campo
de poemas bordado (Grupo Editorial Letras Negras) y en la Antología
Digital: Ovalle en Estaciones. Actualmente se encuentra en
proceso publicación una Plaquette con una selección de poemas y participará en
dos antologías internacionales.
miércoles, 5 de febrero de 2025
Maridena Pérez Valderrama / Colaboración Poética
FARO DE SOMBRAS
Sin consuelo vive
la humanidad
solitaria su senda
arduo el destino.
Nave del tiempo
poco dejas a tu paso
un dios muerto resucitado
fantasmal.
El sol se va
la ciudad duerme
un hada clara llega
entibia este largo
silencio.
Quisiera hablar de la vida
pero voy a hablar de la fe
que abriga
es luciérnaga
alumbra
droga del misterio entre
misterios.
Oiga el mundo
el cielo se abrirá
su follaje es naciente
Dios está en nuestras
manos.
POR ACCIDENTE
Rueda una historia
anclada a la lluvia
partes y el camino empieza
hay espadas en su final.
Retumba el destino
él cae con ojos cerrados
ella no puede mirarlos
dos rieles lo alejaron.
Un cuerpo ungido
ella arreboza esa piel
húmeda
lo envuelve en un manto
trenzado
con hebras de ambas
cabelleras.
Desenlace y sólo palabras
frío rodar mata
nada aquí
todo es etéreo.
LA CREACIÓN
De la rutina al espacio
sin apego
sin reglas
sin torre de control.
Gobernar un trance
al confín de las letras
fundar luego
una prosa un verso.
La inspiración el sitio
sin línea recta
el personaje cierra
condensa el estupor.
Tiembla el equilibrio
el verbo al mando
estructura
albañil.
Concluye el ciclo
escena uno acción
escena dos corte
punto final.
ANATOMÍA DE UN HIJO
La luz entra en el desván
ilumina la oscuridad
emerges desconocido
rodeado como de niebla.
El tiempo abriga tu cuerpo
en leche materna
pero pronto
le exige migrar.
Tu ascenso
homenaje al futuro
mi vida
solo huella en tu edén.
Huesos y vértebras
de naciente estructura
vital y cósmica
renuncia a las palabras.
Voz mística
pequeño un día
ahora bemol
del andamio de tu cuerpo
Colonizador de lo alto
abajo hay límites
guardas tu mejilla
a mis caricias contenidas.
Déjame ver la herida
que observo desde lejos
con ojos que sienten
la fuente de tus venas.
Ermitaño de la luz
buscador de asombro
aquí terminan estas letras
no van más allá.
Maridena Pérez Valderrama
nació en Santiago de Chile, el 14 de mayo de 1967. Es psicóloga de la Universidad Diego Portales
y está casada con Mauricio Benavente G., con quien tiene una hija y un hijo. En la época escolar estuvo ligada a las
expresiones artísticas principalmente las artes escénicas durante la dictadura
y posteriormente, a la música y la escritura que considera medio de expresión y
puerta abierta al cambio en la autopercepción y el sentido de la vida de las
personas.
sábado, 25 de enero de 2025
Lara Fortina / Colaboración Poética
Si ordeno indistintamente
la geografía de tu cuerpo
¿Tiene el mismo valor
el fémur izquierdo que el corazón?
Los puntos limítrofes
no existen,
con una goma de borrar Dos Banderas
quito las fronteras
entre el río Paraná y mi bosque de
araucarias
así entonamos los mismos acordes,
en fa se anuncia el nuevo latido
y el canto nos regala el silencio.
No quiero ser mujer de arena,
dueña de una áspera memoria,
sólida a veces.
Alcanza el oxígeno
de nuestra exhalación
para volverse viento del este.
***
Dice la fotografía: año 1964.
También que los huesos parietales se
desencastran una vez en la vida.
¿Qué hace un puma en un campamento
petrolero?
Fractura expuesta en las ideas,
grado uno.
Se llama Napoleón, inmortalizado en
blanco y negro. A su lado, en cuclillas, está mi padre con un sobretodo gris.
Ambos comparten la misma mirada
tosca.
Su olfato no distingue el peligro, duerme
atado siempre al mismo álamo.
¿Quién era él antes de ser mi padre
y yo su idea?
Los sueños tan imposibles como el
amor,
tiene rota la esperanza hasta el
final.
Se pregunta con qué palabras riman
libertad, fraternidad, igualdad.
Envejeció solo,
anhelando rugidos y competir con el
viento sur.
***
Temporada de tormentas
Me llevó varias horas impensadas
aprender sobre la lluvia en verano,
del sopor pesado
que queda prendido en el aire
y la humedad deslizada en la piel.
Todavía tengo miedo de las tormentas
eléctricas
me producen reverencias ingenuas
de niña asustada
Frente a los fenómenos de la luz
tiemblo y salto en la cama,
se expanden mis pupilas
con los relámpagos.
Por primera vez, en cincuenta años
veo una centella
fugaz poderosa
quema el enchufe de mi mesita de luz
me recuerda al destello luminoso
de tu piel en las mañanas.
Yo vi tu corazón
brillante sobre el mic
cavo y cavo
en una mano
en tu hombro izquierdo
hasta adentrarme
-mujer topo-
sigo el sonido que late:
estoy en casa.
***
Crónicas de las lluvias que recuerdo
Curva, pedaleo, contra curva.
El destino es Oruro, Bolivia antes
de que empiece el carnaval.
La montaña es absoluta, abarca todo
el paisaje.
Tras la loma dicen los que saben,
otra loma digo yo.
No sabía que mi cuerpo podía guardar
tanta agua.
Dormimos en un establo, tal vez
somos como María y José.
Seis pares de ojos negros, en
escalerita, nos miran desde el rincón de la pared marrón. Cantamos canciones
para abrazar la distancia y brilla la armónica en la puna.
Pitido en el celular,
día sesenta dice mi madre sigue
lloviendo.
En noviembre, en la Patagonia
argentina el lago Lacar avanza hacia el viejo hospital, amenaza con devorarse unas
cuadras de la ciudad, intenta volver al origen.
Camino hasta el arroyo Pocahullo por
la calle Teniente Coronel Pérez, la tela del jean se me pega, el agua limita su
borde en mis rodillas
And its hard
to hold the candle in the cold November rain.
Quiero decir presente en la
asistencia diaria, fijarme esta fotografía en la memoria.
Cruzo el
puente.
Walking
away.
Llovió también cuando vos naciste,
mis aguas dieron luz a tu piel.
Este día no es San Valentín, un
catorce de febrero y nunca lo será para mí.
Desde mi ventana observo con
monotonía como transcurre fina la cortina de agua en el barrio Cigarrales B. El
mundo parece traslúcido y acuático.
No alcanzo a imaginar las olas y el
barro que vendrán.
La inundación me mantuvo a salvo,
llueve en mí,
igual adentro que afuera.
Lara
Fortina, escritora y profesora de Yoga.
Nace
en primavera de 1975 en San Martín de los Andes, provincia del Neuquén
Vive
actualmente en Rio Ceballos, provincia de Córdoba, Argentina.
Obra
Libro
Vida Cotidiana por Halley ediciones, 2023.
10
poemas Ediciones_ emeDN noviembre 2023 Argentina/Uruguay
Notas
para una práctica diaria de Yoga Revista en red, España. 2023.
Colaboración
poética en las revistas: Iguales vol 2#1, México; Jauja número 2 Chile, Rabiosa
Metamorfosis número 7 UNL, Argentina, Flor de Ave.
Muestra
de Arte colectiva “Miradas de un mundo pequeño”. Academia Nacional de Ciencias,
Córdoba, Argentina 2024.




