jueves, 20 de agosto de 2020

Rois Abreu / (4 poemas ) Selección de Todo pasa

 



Hombre mar 

hombrecito de papel:

lo que el río se lleva no lo devuelve

 

y en esta ciudad que llueve tanto

…

 

 A veces se pega en el cuerpo

creyendo que eso llega al alma

crecen penas en los ojos

se sube la mierda a la garganta

 Dios creó los domingos 

para que lloráramos nuestros pecados

Se deben abrir las ventanas

Exorcizamos silencios 

cuando los apamates están bailando.

 

 

Moramore

 

Si fuera un pétalo flor

me dejo volar de brisa

sin importar cuantos buses me golpeen con sus ventanas

 ni temerle a las niñas o a las hormigas. 

Si fuera un pétalo sol flor

ligero 

volátil

llevadero

me vuelo sobre un ave

me aprovecho miro al Cielo

 juro por mi mano izquierda    

[que te llego.

…

 

 

Al Oeste larense, al maestro del flaco y a él.

 

“Nunca se acabará en nosotros la tierra seca.”

LUIS ALBERTO CRESPO

 

 

Tuya siempre

 esta tierra

 y sus colores

de sequía

Tuya y mía 

de escorpiones, 

cujíes y espantos.

 

A veces

 llega hasta aquí

-enardecidaseposaenmicabeza- tu mustia lejanía  

tan inevitable

 como el color de las flores

 


Rois Abreu (Venezuela, 1988)

Escritora itinerante. Freelance. Colaboraciones para revistas, artículos su blog y poesía. Actualmente reside en Buenos aires. Finalista en el 4º Concurso Nacional de Poesía Joven Rafael Cadenas 2019.















miércoles, 19 de agosto de 2020

Sol Narváez / (5 poemas) Selección de Unos días en el río Uruguay




Un lujo


escribir en la cocina por la mañana

respirar sin dolor

y levantarme caminar hasta el horno

 abrirlo en un movimiento

observar bien de cerca

las dos manzanas verdes crujientes

 

colectivo (la 216)


anoche vi a un chico bajar del colectivo

y por la ventana empañada

 caras de reencuentro:

su familia inmersa en la niebla

a un costado la avenida y más allá,

 fluyendo ciego el río luján

y un barrio que emerge en tierras

que no fueron nacidas para barrio sino

para vera de río: para camalotes y juncos

 no para casas y niños para garzas,

humedales no para casas y niños para el sauce,

su silencio no para casas y niños

 

chaperíos como animales enclenques,

adormecidos patios con huellas de inundación:

la mano de un gigante que llega

en medio de la noche

 a robarse tus cosas

 -tus flores, tus fotos, tu guitarra querida-

iluminada apenas por los bichitos de luz

…

 

paso por la cancha de rugby matreros

veo a todos esos muchachos separados

en varios grupos de veinticinco o treinta

 gritan escupen corren taclean y yo los miro,

 detrás del alambrado

y me pregunto cuántos testículos

se zarandean en este predio ahora,

bajo la luz de la luna gélida del otoño

eh, ¿cuántos?  y si toda esa energía

de verdad sirviera para algo?

cómo, no se supongamos dar electricidad a toda la ciudad?

 …

 

acostada en el pasto

 levanto las piernas

abro los dedos de mis pies

desnudos brisa y cielo

pasan entre ellos

como delicadas

algas celestes

 …

 

el té frío reposa cerca de la persiana

una pila de libros sobre la cama revuelta

 las cinco de la tarde escribo

 para traer hasta mí

el olor del mar

y olvidarme del sol

filtrándose invencible

 no puedo dormir la siesta

no voy a perderme este suave

lento discurrir de la tarde

que avanza como un durazno

maduro rodando por el suelo

 

 

Sol Narváez (Buenos aires, 1985)

Es música, vientista (flautas y aerófonos andinos) en diversos proyectos de música popular, y en el grupo Un, dos, tres, ¡cuá!, con el cual recibió una beca del Fondo Nacional de las Artes (Beca a la Creación 2016). Además, se dedica a la docencia, como profesora de flauta traversa y de música.

Como poeta, participó en las Antologías de El Rayo Verde 2015, 2016 y 2017, y formó parte del taller de Osvaldo Bossi, entre idas y venidas, desde fines de 2013.

“Unos días en el río uruguay” (Alción Editora, 2018) es su primer poemario publicado.


Julia Gutiérrez / Selección de poemas


Solo a mí

se me ocurre tener un corazón latiendo

en otro cuerpo.

 

 …………………………….

 

Viajé por los mapas de tu cuerpo,

leí las líneas continuas

que indicaban tus manos,

hice escala en todos los aeropuertos

de tu sexo,

pasé los controles de seguridad

de tus miedos,

di la vuelta al mundo partido

en dos mitades de tus labios.

Al volver, deshice el equipaje,

revelé las fotos de mis retinas

y guardé el souvenir de tu silencio.

El amor fue un suburbio

en la ciudad del deseo

y nosotros dos turistas

de una noche

de placer.

 

………………………..

 

Hoy he decidido que no nacerás.

No tengo razones que darte,

no me perdones

por no dejar que me obliguen

a alumbrar un camino

que oscurece el mío propio,

 

a cargar con un instinto

que no me pertenece,

ni puta ni santa ni madre,

solo mujer, una raíz

que no es cuadrada.

 

No me indultes ni me ataques,

yo no te dejo

clavar la cruz de la culpa.

¡Maldita humanidad

que otros imaginaron!

 

No escribas en mi cuerpo

de lengua diferente

ningún decreto que me resigne,

que me haga menos digna

de mí en este estado.

 

Hoy he decidido que no nacerás

y no habrás muerto

porque no te he parido.

………………………………

 

Bajo la ducha

caen las gotas

por mi piel,

 

tus últimas caricias

se van por el desagüe.

 

…………………………………….

 

Contra la indiferencia masticable

que no detiene

este sentimiento empeñado

en seguir destilando amor

hasta formar una nube

desgarrada

que vuelve a lloverme encima

cristalizada

llevándome de vuelta a ti

sin anestesia,

aprieto los labios

luchando conmigo misma.

Soy entonces una sombra

que no alcanzo con la mano,

un grito silenciado,

un corazón derrotado que agoniza,

gota a gota, su indigencia.

No quiero que latas más.

Yo te detengo.

 

POEMAS DEL LIBRO: Saltaré si Hay Abismo, Vitoria-Gasteiz: Las Modernas Editorial, 2017

 

 

 

 












POEMAS SUELTOS

 

Por su bien, por su bien

y era de hiel

aquel panal de abejas.

 

Niña de cera, dulce de gomaespuma

y dientes de leche,

la elegida.

 

Cuerpecito de ángel mutilado

por el aguijón que cambió

pañales por sudario.

 

Horror de hogar que le persigue,

paredes culpables. sonrisa borrada,

escarnio profundo repetido.

 

Un día habló y habló.

Huyó del miedo al presagio

y el Mezquino bajó la mirada.

 

Mientras, todos seguían

mirando a otro lado

y rezándole a Dios.

 

¡Pss! ¡Secreto!

silencio, silencio, silenciada.

 

………………………………….

 

Muestro mi espalda desnuda

como un cangrejo sin concha,

 

lo único que queda

cuando ya no queda más.

 

La exhibo sin ningún pudor

y esta piel tragaluz

se abre en árbol genealógico,

 

cactus superviviente

al desierto de mi estirpe.

 

Cruzo en pie por los siglos

flexible como duna móvil

cambiando lo simbólico,

 

culebra que resucita a otras

con hierbas en su boca.

 

Una ecdisis es necesaria

-brazos en cruz-

con la que suelto los moldes

 

y este peso muerto

            de la Historia

                  que sostengo.

 

……………………………………

 

Rara vez vuelve el brillo a los ojos

-medio ciegos del agua y sus reflejos-

de quienes huyen del infierno

y reciben el silencio del mundo.

 

La miseria existe y también los miserables,

cazadores furtivos de los que escapan

despavoridos, y niegan asilo a los desesperados

que abandonan sus casas.

 

Warsan Shire sabe que no hay tierra prometida:

navegar hacia la niebla

siempre será mejor que la muerte segura.

 

El Atlántico negro de secuestros y su resaca fantasma,

el Mediterráneo que se traga esperanzas y miedos

¿dónde está el multiplicador de peces?

¿nadie tuvo fe para caminar sobre las aguas?.

 

Espuma color sangre, un mar azul cementerio,

océanos con banderas

y olas de bolardos móviles

abren paso a un yate con caviar iraní

pero no a una patera de hambrientos.

 

Para esos a los que llaman los Otros

depende de las mareas el trozo de océano

donde pierden el pulso a la supervivencia

sin lápidas, sin historia, sin refugio

donde solo las ballenas lloran sus muertes.

 

Mientras, sin pudor ni vergüenza

Europe's living a celebration.

 

………………………………………………….

 

Te veo acercarte

y me recreo,

tu desnudo me contrae.

 

Ser mucho más

y sin embargo

cuerpos solo,

hiedra sobre ti

siento en mi sexo

el ritmo del baile.

 

Tengo el poder en la lengua

y tú respondes.

 

Estruendo de océanos.

 

Es urgente

la lluvia

dentro.



Julia Gutiérrez, España, 1972

martes, 18 de agosto de 2020

Luz Machado / (3 poemas )

 


XXXV

 

Las iglesias son

el místico archipiélago.

Ah, el largo solaz de la oración,

su agitado zarzal solitario

cuya flama alumbra

el ignorado rostro de la Omnipotencia.

En el aire las torres señalan

las plegarias,

su secular instante reiterado.

Y un atrio sonoro abren las campanas,

multiplican el ara.

Afuera el sol oficia en ellas

su largo rito de oro.

La luna es la aureola

de la imagen nocturna.

La madera regala su sombra para el gesto.

Toda la materia rinde el mortal vasallaje,

eleva sus vitrales de color o de aroma.

Afuera espera Lázaro el óleo fariseo.

Y es la piedra del símbolo

la que sostiene el púlpito

desde donde los siglos hablan

con Jesucristo.

 

 

XXVI

 

Aves y pájaros rezagados

abren sus vuelos

entre ceibas, samanes, eucaliptos.

Huyendo de los ruidos vuelan alto

sobre las cruces de las iglesias,

creándoles frontis a los edificios,

como si fueran altos pensamientos.

O abren sus rompecabezas

en el estrecho cielo citadino

para que nuestras miradas descubran

la figura del vuelo.

No se han ido todos de la Ciudad,

aunque los ahuyente un aire enfermo

y ruido y movimiento.

Aunque sólo algunos hallen sitio

a un lado de la vida de alguien

que aún los ama.

 

Advertencia de la soledad

 

Niña, quédate sola. Cuida la casa y cuídate.

Toma llaves, monedas y este par de respuestas.

El tiempo llama afuera.

Tú vas creciendo íngrima en grave adolescencia.

 

No cierres puertas ni ventanas. Trabaja.

No vendrán aires malos si el pensamiento es claro.

Tu candor en él, íntegro, salva su hoja intacta,

como la mariposa la miel entre la rosa.

 

Tu labor pulirá toda la fuerza niña

mientras tu paz ingenua hace más leve el tiempo

que afuera esparce encima de las sienes ceniza

mientras se desraízan los más hondos recuerdos.

 

El de los 4 años, de abanico y pañuelos.

El de los 10 impúberes de marginales gracias.

El de los 15 ariscos y los 20 dispersos

los 25 tristes y los 30 rebeldes.

 

El umbral de los juegos, el patio de las risas,

el corredor del sueño, la tapia de la angustia

y el rápido regreso del viaje que no hicimos

y ese viaje perenne que ya nunca acabamos.

 

Ojalá aprendas sola, cada vez que yo salgo,

algo que te haga enteros el ánimo y la sangre.

Cuando llegues a este tiempo desde donde te hablo,

sea tu respuesta breve, cierta y distinta a ésta.

 

Por eso a ratos hago la que no quiero verte,

la que te deja sola, la que se va y no entiende.

Aunque mi sangre es tuya, la vena es diferente.

Niña, quédate sola, para que estés contigo.

 

Luz Machado (Ciudad Bolívar, 1916-Caracas, 1999)

Poeta, defensora de los Derechos de la mujer.  A temprana edad, 13 años, publicó sus primeras poesías en la revista ALONDRAS. Casada con el escritor Coromoto Arnao, trasladándose a la ciudad de Barquisimeto donde fundó y dirigió en 1934 la revista “Valores Intelectuales” con su esposo y con los escritores Lino Iribarren Celis y Teófilo Leal.

Premio Municipal de Poesía 1946. Asesora Literaria de Radio Nacional en 1950. Agregada cultural de la Embajada de Venezuela en Chile, 1955. En 1956, reanuda su labor periodística en la Radio Nacional de Venezuela, en el diario La República (1961) y desde 1970 con el seudónimo de ÁGATA CRUZ en las revistas IMAGEN y KENA. En 1965 coordinó la Colección Biblioteca Popular Venezolana.

lunes, 17 de agosto de 2020

Eusebio Blasco / Si usted la viera…



Si usted la viera…

 

El confesor me dice que no te quiera

Y yo le digo, Padre si usted la viera

Dice que tus amores me vuelven loco

Que a mi deber no atiendo, que duermo poco

 

Dice que nuestras muchas conversaciones

Fomentan en la aldea murmuraciones

Dice que no quererte fácil me fuera

Y yo le digo, Padre si usted la viera, si usted la viera

 

En vano le aseguro que eres es tan pura

Hay que rezar delante de tu hermosura

Que eres gentil, airosa, cual azucena

Que nacen de tus labios

Que son lluvias de mayo tus blondos risos

Y que vivir no puedo sin tus hechizos

El me dice muy hosco que es gran quimera

Y yo le digo, Padre si usted la viera

 

Confesando que el alma tengo en tus ojos

Me dijo el padre cura con mil enojos

Que un pecado tan grande no perdonaba

Y que si te quería me condenaba

 

Entonces con amante dulce arrebato

Del pecho en que lo llevo saqué un retrato

El cura al ver tu imagen dulce alma mía

Contemplándolo absurdo se sonreía

 

Esa sí que refleja santos amores

Creyó que eras la Virgen de los Dolores

Esa sí que es hermosa la luz de estrella

Y yo le dije, Padre pues esta es ella.

 

Olvidado ya el cura de su corona

Dijo abriendo los ojos linda persona

Si es buena como hermosa que en paz te quiera

Y yo le dije, Padre si usted la viera…

 

Eusebio Blasco (Zaragoza, 1844-Madrid, 1903)

Escritor, periodista, poeta y dramaturgo español, hermano mayor del dramaturgo Ricardo Blasco Soler. Escritor fecundo: veintisiete volúmenes abarcan la edición de sus Obras completas (Madrid: 1903-1906). Publicó colecciones de artículos, como Los curas en camisa (1866), pero fue sobre todo un destacado comediógrafo (se le deben no menos de setenta y cuatro comedias), novelista (Los dulces de la boda, 1872; Busilis: relación contemporánea, 1881) y poeta (Arpegios, 1866; Epigramas, 1881).