sábado, 28 de noviembre de 2020

Zoé Valdés / (2 poemas)

 



Respuestas para vivir

 

Hasta aquí he leído a Juana Borrero y me siento

antigua.

Y mis piernas tienen miedo de correr hacia tus ojos

cuando el retrato de mi presencia llora señales

nefastas.

Llegan las vacaciones donde nunca pude haber sido

el universo

y quedaba en el modelo del milagro,

mientras las fiebres me volvían inocente…

…

 

Castidad, castidad

 

Castidad, castidad, qué de crímenes

se cometen en tu nombre.

-Jaime Gil de biedma.

 

Yo nunca fui casta

regodearnos con el sexo es una hipocresía riquísima

no lo niego

pero yo nunca pude ser hipócrita yo voy al grano

directa y sin límites

sólo las sosas se las dan de interesantes

yo soy inteligente

por eso cuando quiero un hombre no lo pido con melindres

le voy pa’ arriba y lo asalto y me le aferro

pero por eso también he tenido poca suerte

porque ellos se cansan rápido de las puticas ladillosas

Yo nunca fui casta

en cuanto cumplí la edad de la pubertad

cuidé mi cutis restregándome con los machos

ni un granito me salió por exceso de masturbaciones

yo a decir verdad no andaba creyendo en virginidades

yo me crié en la calle al garete

y mi sexo iba conmigo

Yo nunca fui casta zorra sí

nadie me enseñó la malicia yo nací con ella

muy temprano empecé a latir y no masacré mi ritmo

Yo nunca fui casta ¿para qué sirve ser castos?

Si aunque sea con terror temblando de precauciones

amarnos es lo único que nos queda.



Zoé Valdés (La Habana, 2 de mayo de 1959)

Es una escritora cubana de poesía, novela, ensayo y guiones cinematográficos. Colabora en numerosas publicaciones periódicas españolas y francesas, como El País, El Mundo, El Semanal, Qué leer, Elle, Vogue, entre otras en España. Y con Le Monde, Libération, Le Nouvel Observateur, Beaux Arts, Les Inrockuptibles, Art Absolument, El Economista, Ecodiario, El Universal de Caracas, Libertad Digital en España, entre otros. Ha participado en muchos festivales literarios internacionales y ha ejercido como miembro del jurado de prestigiosos concursos.Su obra ha sido traducida a diversos idiomas. Su novela La mujer que llora ha sido traducida al francés y al inglés, en Editorial Arthaud y Editorial Skyhorse Publishing en Estados Unidos (2016).


viernes, 27 de noviembre de 2020

Marilina Rébora / Dios existe

 


Dios existe 


Dos de la madrugada. En trémula zozobra;

los silencios, vivientes; la oscuridad sin borde;

cuando la fuerza falta y la tristeza sobra,

en soledad infinita para estar más acorde.


De improviso resuena el son de un benteveo

con tono tan alegre que regocija el alma,

y es tal la donosura de su simple gorjeo

que sonrío, infantil, renacida la calma.


Y digo: Dios existe; es El quien me conversa

como a niña medrosa perdida en la espesura,

para que no me queje sintiéndome en olvido.


La breve melodía, al viento se dispersa.

Y me quedo pensando por tierna conjetura:

¿en qué rincón de cielo habrá colgado un nido?

 

Marilina Rébora (Buenos Aires, Argentina 1919 - Buenos Aires 1999)

Poeta y prosista Argentina. Estudió dibujo y pintura junto a Ernesto Riccio, Vicente Puig, Susana Aguirre y Horacio Butler. Expuso sus obras en diversos salones y se halla representada en museos argentinos.

jueves, 26 de noviembre de 2020

Mía Gallegos / El ojo de la aguja

 





El ojo de la aguja 


Al amor llegué con un grito de seda

y puse las dos mejillas,

el cuerpo y la conciencia.



Nada quedó de mí,

ni siquiera una carta,

ni siquiera un espejo en donde reconocerme.

Mas aprendí a pasar

por el ojo de la aguja,

es decir a perdonar sinceramente.

A dejar la piel en el alambre,

a dolerme desde los pies

a la cabeza.



Lo perdí todo.

Y cuando entendí que no sabía defenderme de la gente,

respondí con una bofetada de ternura,

porque yo sé

que sólo los dulces heredarán la tierra.


 

 Mía Gallegos (San José, Costa Rica 1953)

Poeta y narradora, tiene una larga y galardonada trayectoria profesional. Su obra ha sido traducida al inglés y al francés. Entre sus publicaciones, destacan Golpe de albas (1977), Los reductos del sol (1985), El claustro elegido (1989), Los días y los sueños (1995), El umbral de las horas (2006) y Deslumbrada (2013). Ha sido distinguida con el Premio Joven Creación (1976), el Premio Alfonsina Storni (1977), el Premio Rubén Darío del Verso Ilustrado (1983), el Premio Nacional Joaquín García Monge (1984) y el Premio Nacional Aquileo Echeverría (1985).

 

miércoles, 25 de noviembre de 2020

Adriano Corrales Arias / La casa del poeta

 



 

La casa del poeta

 

La casa del poeta es un refugio

el misterio de sus manos en la sangre extendida

 

 

Hasta ella llegan las muchachas temerosas

los chicos balbuceantes

a encender la lámpara del vino

la estufa de la memoria

 

 

En los estantes cuelgan los trofeos de la noche

acuarelas del primer beso desteñido

uñas de gato zarpas de pantera

aguafuerte de batallas milenarias

faldas de mujeres olvidadas

máscaras antigases para el mitin de lo posible



Adriano Corrales Arias (San Carlos, Costa Rica 1958)

Es un poeta, ensayista y narrador costarricense. Desde los años noventa, principalmente, se ha intensificado su labor como promotor y editor cultural, pues ha generado espacios para la lectura y los talleres de poesía, mientras ha preparado antologías sobre poetas costarricenses y centroamericanos. Del mismo modo, ha sido uno de los organizadores de ya cuatro Encuentros de escritores centroamericanos y del Caribe. Actualmente dirige la editorial independiente Arboleda.



 

martes, 24 de noviembre de 2020

Mariella Nigro / Orden de ser

 




Orden del ser

 

Veo en mi madre

la estirpe del espejo.

Convexo o cóncavo,

en rara múltiple forma me reproduce.

En el sueño

vuelca el reloj de arena su polvo de estrellas;

sobre el hueso de madre,

la blanca ceniza del futuro.

Me veo desde adentro de sus ojos,

en mi brazo se anuda su fina vena,

en su ahogo respiro:

vengo desde mi muerte de mañana.



Mariella Nigro (Montevideo, 1957)

Poeta. Doctora en Derecho y Ciencias Sociales. Obtuvo varios premios nacionales y municipales, entre ellos, en los Premios Anuales de Literatura del Ministerio de Educación y Cultura en Poesía édita e inédita, y en ensayo de arte inédito. Tiene publicados cinco libros de poesía, entre los que destacamos El río vertical (Artefato, 2005) y El tiempo circular (Yaugurú, 2009). Ha colaborado con poemas, breves ensayos y textos jurídicos en diversas revistas literarias y publicaciones universitarias, nacionales y del exterior. Ganó el Premio Bartolome Hidalgo con Después del nombre.


lunes, 23 de noviembre de 2020

Sylvia Riestra / (2 poemas)


 




Secretos de familia

 

I

Hay una forma de no estar

en las mujeres de algunas familias

todas o casi todas

unas más otras menos

tienen un cierto aire

de abstracción de fuga tangencial

es un cromosoma

que crece debajo de las alas

en el caudal del apuro

en la ausencia de los ojos

en ciertos gestos

y sobre todo

en larguísimas conversaciones

sobre nada

se manifiesta en la adolescencia

- o antes -

se trasmite cristianamente

en forma de virtud

de renuncia o de resignación

 

a veces puede mutarse en rebeldía

otras en vocación

pero no es difícil oír

el esfuerzo colectivo familiar

- solidario o cómplice -

para acallar ese cromosoma

que sangra y no se detiene

…

 

Mujeres

 

son tantos los obstáculos

para llegar a ese lugar pequeño solitario

 

mujeres de tez oscura

cuidan una fuente que allí nace

o lo que de ella brota

o sus alrededores

o su propio cuidado

y no se sabe si es fuego agua piedra

o tan sólo aire

 

pero las mujeres

cuidan velan encienden sostienen



Sylvia Riestra (Montevideo, Uruguay - 1958​)

Es una escritora y profesora uruguaya de literatura.También ha intervenido con poemas, notas críticas, y reportajes, en diarios, revistas y libros de su país y del extranjero. Libros publicados: Pliegos de arte y poesía, Delmira y su mundo, Estruendo mudo, Ocupación del miedo, La casa emplumada, Entre dos mares, Palabras de rapiña.

 

sábado, 21 de noviembre de 2020

Catalina Espinoza / (3 poemas)





Martes

 

Dice que barra desde afuera hacia dentro

para que vuelva como vuelve la mala suerte

acumulando tierra bajo los pies.

Prefiero dispersar el polvo por la casa

moverme al son de la música ennegrecida

resguardar este canto sobre ollas hirviendo.

Me explica que al piso de madera

también se le saca brillo:

pasas tanto el trapo que puedes sentir

la transpiración salir

del espacio entre la nariz y la boca.

Intento dejar todo bien limpio

pues sufrimos, pero nos sobra cloro

y con eso alcanza para toda la semana.

 

No nos ponemos de acuerdo

somos dos acribilladas en la misma cocina.

Sus manos llenas de hendiduras

predicen mi futuro, entonces ella debiese

ser una carta del tarot

pero sólo sabe de encierro, gas y parafina.

Dice, que somos dueñas de esta casa

y parece su lengua condenada a la sentencia,

mientras tanto remojo

más que mi cuerpo en agua con sal.

…

 

 

Miércoles

 

La familia repara en lo podrido:

primero fueron las cestas de fruta

ennegrecidas sobre el comedor

luego los gorgojos en las legumbres

y la carne agusanada de los niños.

No hay como disolver la pestilencia

pues los hombres se han dormido

y las mujeres jóvenes

huelen el cuerpo de los sobrevivientes.

…

 

 

Sábado

 

Nunca tuvimos cuerda para colgar la ropa

pero el de aquí hasta allá del patio

permitió que nos extendiéramos

sobre el vacío de los maceteros

estirando los brazos y las piernas

después del lavado.

Secarnos bajo el sol junto a los paños de cocina

era buen ejercicio matutino

y de vez en cuando estilábamos por la casa

al ritmo de disparos o bengalas

derrumbando el silencio del pasaje.

Nuestra calle era nuestro precipicio

un canal adherido a la cicatriz

hedionda de la infancia:

Cinco de Abril hasta el hartazgo

de monumentos y fantasmas.

Nunca tuvimos cuerda para colgar la ropa

ni ropa para ser colgada.

Mirar la lavadora y meter la mano

como quien pierde con el agua:

todo o nadar

y preferimos nadar

cambiando el curso de la calle.

El agua sucia inundando las esquinas

mientras sonaba música de fondo:

la sinfonía sabática

con olor a detergente y a desuso

el breve encanto de la balada

arrullando este desastre.

 

duélanse conmigo en este arrullo de niña.


 

Catalina Espinoza (Santiago, Chile 1987)

Licenciada en Literatura Hispánica y Chilena por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Magister en Literatura Latinoamericana y Chilena en la Universidad de Santiago de Chile. Ha sido becaria de la Fundación Pablo Neruda en dos ocasiones: el año 2009 en La Sebastiana, Valparaíso; y el 2012 en La Chascona, Santiago. Parte de su obra ha sido publicada en diversos formatos, destacando: Antología 10 años de poesía en Balmaceda (Balmaceda Arte Joven2009), Entrada en Materia: 17 poetas jóvenes chilenos (Altazor, 2014), Niñas con Palillos (Balmaceda Arte Joven, 2014), proyecto desarrollado junto al colectivo homónimo y ganador de la Beca Jóvenes Talentos de la Fundación Mustakis; y Parias, Poetas y Borrachos, Antología a cargo del poeta y amigo Patricio Contreras (Anagénesis, 2016). Actualmente hace clases de Lengua y Literatura en la periferia de la ciudad.