¿Me
querrías si no tuviese tetas?
Arranco
de un mordisco la carne
Te
desgarro mi lluvia en la espalda
Voy
lamiendo tu quietud
No quiero
que mis lágrimas se mezclen con tu sudor
Ni que tu
gemido se interrumpa por mi aullido
Que fue
canción, voz, placer y amargura
Es que si
me tocas lloro
Ya no
soporto los dedos llenándose de lagrimales
Ni mis
uñas encarnadas de mi propia piel muerta
Que se
deshacen como escarcha mojada
Es que si
me tocas lloro
Es que si
me tocas, el placer es tan infinito que contrasta perfecto y brutal con la
herida.
Invertida,
expuesta cicatrizada
y coagulada
Es que si
me tocas
Una caricia invoca mi
nombre hasta abrir los
ojos densos de no ver.
Que mientras me
invocas, se llama al
género y odio el morbo
y el sexo y el género
de mi sexo
Es que si
me tocas, me vuelvo ese cuerpo habitado de género.
Ese
cuerpo que sabe más a plástico que a carne, al desgaste momentáneo mientras me
usas y me
cobijas,
y me muero de ternura con tu caricia obsoleta. Cuando llevas entre las piernas
la
obsolescencia
programada para destapar y engendrar heridas.
Es que si
me tocas, las piezas de mi cuerpo saben a disforia.
Se
arrastran evadiendo tus ojos de placer, incómodas y sin remedio. Por primera
vez me acaricia
el dolor
transparente de cargar mis tejidos y glándulas. Deseo por tres segundos que me
arranques
las tetas de un mordisco.
Es que si
me tocas, este cuerpo deja de ser mi cuerpo
Y mi
gemido se convierte en grito.
Cian Navarro, Curicó, Chile, 1998
Soy artista trans no binarie, me dedico a explorar las posibilidades a través de la poesía y la ilustración. Me gusta buscar en la naturaleza lo ínfimo que habita subyacente. A veces me encierro tanto al crear que cuando quiero ver el sol ya se ha escondido.
