sábado, 5 de diciembre de 2020

Marko Pogačar / Pelar

 



PELAR

 

Un bañista se quedó dormido, boca abajo, seco,

soportando el cielo con su espalda.

 

guijarros, huevos de aves desconocidas,

se abren en las fosas nasales y susurran salvajemente;

estirada entre el marco de los huesos como una tienda de campaña,

ofrecía la piel al sol del mediodía.

así ese mantel, las tejas sobre las costillas,

pronto se tiñe de rojo.

tendido entre las carne y el sol-mazo,

por él corretean torrentes de minúscula caspa.

del tejido muerto la paliza del viento provoca el derrumbe,

ya dispuesta, la avalancha dorsal comienza en silencio.

 

el bañista lleva horas despierto. siente sobre él la enorme

presión de la luz, el peso de la sombra, mas permanece atrincherado.

el tueste de repente se vuelve insoportable. las ampollas levantan la piel

y ya desprende calor por sí mismo:

 

la traición del sol es evidente, y caliente como una estufa

tiene que estar un hombre

para poder derretir todo ese mundo alrededor.

 

Marko Pogačar (Split, Croacia, 1984)

Poeta, ensayista, narrador, traductor, editor y baterista, es editor de la revista Zarez, pertenece al consejo editorial de la revista literaria Quorum y ha trabajado para la Radio de Croacia. Se graduó en Literatura Comparada e Historia en la Universidad de Zagreb. En 2006 obtuvo el Premio Quirinus por el mejor debut en poesía. Su poesía ha sido traducida a quince lenguas. Algunos de sus libros publicados: Pijavice nad Santa Cruzom, 2006; Poslanice običnim ljudima, 2007; Predmeti, 2009; An die verlorenen Hälften, selected poems, 2010; Portret s britvama, selected poems, 2010; Cada oliva és un estel fos, selected poems, 2010; Predmeti, selected poems, 2012; Bog neće pomoći, 2012; Atlas glasova, 2011; Jer mi smo mnogi, 2011.

viernes, 4 de diciembre de 2020

Alejandra Solórzano / Impresiones

 




Impresiones 

 

esta tarde llueve violenta

y la luna está agresiva.

no existe esa simpatía entre naturaleza y nosotras

de la que hume habló.

 

solo su boca se mueve

en mi memoria,

el sueño detenido a las cinco de la mañana

como una película muda

y sin subtítulos donde lo veo contar el final de esta historia.

 

te llamo para advertirte sobre estas horas

para decir que en una esquina de la cama

la luna nos acecha a mi gata y a mi

 

te hablo para que no se disipe tu mirada

y rezo:

 

las impresiones son el primer contacto

las impresiones son el primer contacto

 

razón,

desbocada y sorda

resaltó desde la esquina de la cama

el color, la realidad de la colina.

la tormenta en esta esquina

es tan solo una sensación

 

una pequeña pieza del enigma

 

habría apostado mis manos

a que la tarde, madrugada o noche

eras vos.


Alejandra Solórzano (San José, Costa Rica -1980)

Escritora, actriz, gestora cultural y profesora. Ha desarrollado una amplia carrera en teatro y gestión cultural tanto en Guatemala como en Costa Rica. Enseña filosofía en la Universidad Nacional. Ha publicado los poemarios De vez en cuando hablo con ella (Guatemala: Folio 114, 2006), Detener la historia (Espiral, 2102) y Todo esto sucederá siempre (Espiral, 2017). Desde el 2007 vive en Costa Rica.

jueves, 3 de diciembre de 2020

René Morales Hernández (2 poemas)

 





Una mujer que no cicatriza como una bala en el cráneo

 

Al final tú con los labios secos por el tabaco negro de una noche aparentemente fría, te me acercarás en silencio para decirme: “moriremos solos”.

En ese segundo exacto me despertaré al principio de otra década

-viendo las luces de la ciudad sin poder decir nada-

 

Tú y yo no somos de esa gente buena que aparece en los poemas, ya que estamos  hechos de la misma materia que incrementa los incendios de la misma sustancia que le escurre por la nariz a los conejos muertos a palos

 

tengo la seguridad de que tenemos el mismo tipo de sangre podrida

 

 -somos la cal que asesina todo-

 

el viento envenenado que se pega a la piel de las manzanas

 

 esto apenas comienza y te aclaro que no es un poema

 

sino un borbotón de pus en medio de las piernas


levántame el rostro por un segundo

 

por favor

 

que quiero fumar

 

antes de que todo esto también se venga abajo


René Morales Hernández (San Luis Potosí, México -1981)

Estudió lengua y literaturas hispánicas en la UNAM, ha participado en numerosos festivales de poesía y su obra se encuentra en los libros “Espacio en disidencia” (Praxis, 2005), “Bestiario del perro” (Literal 2009) y Radiografías (Catafixia, 2010), su obra también se puede encontrar en distintas antologías, vale la pena mencionar que su trabajo se ha traducido al inglés para The Journal y al francés para la revista Estuaire.

miércoles, 2 de diciembre de 2020

Pamela Rahn / La radio de pilas y otros poemas (4 poemas)

 



La mañana

 

La mañana tiene algo raro

algo de espacio largo

de tiempo elástico

que te engaña seductora

para hacerte creer en ella

Se explica eternamente en su rapidez

y en su lentitud contemplativa

Es un hombre de campo

Cantando canciones que le oyó a una oveja

Es un malhumor que se respeta, un lento caminar

Un tic tac extraño en el que se separan las agujas del mundo.

Te da la mano, fría y sudorosa

después de un largo resfriado

Las mañanas son lugares que te han amado

En esta crueldad absurda de quererte y odiarte tanto a ti

[mismo

También sirven para ver crecer

de nuevo musgo en las paredes

Y respirar

melodías al ritmo de tu inhalación

Para creer de nuevo que vivirás

Que vivirás

Y todo callará

Que la casa se quedará muda. Tibia, para siempre.

 

Las palmeras

 

Hacía tiempo que no lloraba

Fueron las palmeras

El peso de su sombra

Me obligo a alzar la cabeza

para mirar su verde filoso

contra el azul del cielo

Estaban allí

Pero no sabía

caminaba debajo de ellas

todos los días

inerte a su belleza

a la posibilidad de no volver a verlas

pero estuvieron allí

siempre

sólo que no las veía

Nunca las vi.

 

Fósforo en lo oscuro

 

Ante todo camino sola, siempre vidente de las cosas que se

pudren

Ante todo escribo para no hablar

ensimismada en el no lugar

Sigo buscando

la última flor o la sirena sin brazos

que con todo en su contra permanece viva

Pero el amor no hace más

que alejarme de mi misma

Contemplar ante el espejo la posibilidad del descanso

Pero los poemas no son versos bonitos

o palabras combinadas

con el misterio o la pureza suficiente

El poema es lo que se ve, detrás del espacio vacío

Una lengua, larga y húmeda

que se jala como un trapecio

Es eso que no está

lo que buscas ser

lo que encuentras en el otro

Y que como un fosforo

te quiebra la luz.

 

Bañarse con tobo

 

Ya desconozco la ducha común

Me baño en un espacio

reducido

de baldosas

las que estén más cerca del tobo azul

el mismo con que mamá trapea el piso

botellas de agua de 4 litros alrededor del baño

llenadas y cargadas por nuestras manos

En esta casa hasta la humedad tiene un peso de trabajo

Se adapta la memoria a la escasez

Aún cargo las botellas

para llenar el tobo

incluso cuando llega el agua

No es estupidez

es la austeridad automática

una inútil inercia hacia lo mundano.




Pamela Rahn  (Caracas, Venezuela  1994).

Escritora venezolana. Realizadora cinematográfica, mención guion. Sus poemas han sido publicados en distintas revistas online de países como México, Colombia, España, Ecuador y Argentina. Forma parte de las antologías Hot Babes (Editorial Ojo de Pez) y Anónimos 2.3. Escribe artículos sobre cine, música y literatura para Mor.bo.

martes, 1 de diciembre de 2020

Edda Armas / Fruta Hendida (4 poemas)

 




AFRUTADOS

 

Veo las frutas en la cima

siendo recompensa en días áridos

de indivisas despedidas

y sueños a la mitad.

Reseca la boca

tientan con lujuriante aroma

alcanzada en tu refugio

donde ya ni a salvo estás,

embestida de apetitos

y renuncias.

Elige una, aunque áspera te sea.

La más distante o la más esférica,

y álzala con su azul erotizado por la nostalgia

en el invisible ritual

de invertir el infortunio

 

 

LA ROSA SEPIA DE OBREGÓN

 

Libre, la rosa sepia abre su centro.

La asedian los ciclones y la espina.

Tiene suerte el celador que en ella

encuentre razones de permanencia.

Recordarte entonces a ti, Roberto.

A ti, su obsesivo y terco vigilante

que diseccionas a la rosa

y a sus pétalos enumeras,

fotografiándolos en su breve tránsito

mientras se desprenden uno a uno,

atando la quimera

a la caída del último.

A ti, que de la rosa hiciste templo.

Del rocío a la resurrección

en la vigilia del pensamiento

al nombrar los otros núcleos,

de la aflicción en la rosa cautiva.

Contemplo el estremecimiento,

aguijoneando las heridas del cuerpo

que en solitario hurga la tempestad,

que solamente la rosa despierta.

Libre ya de tu cuerpo, te entregas

a la hora huérfana que no fue de otros

sino de la rosa azul y fugitiva,

la que perdura

en quien la retuvo alguna vez

como lo hiciste tú,

con alisada crin de posesión y fulgor.

 

 

CELAJE NARANJA

 

Pertenezco a la tribu de los que escuchan

en el celaje naranja las llaves del misterio,

resonancias entre el objeto y la palabra

con el lazo simple de lo que espuma

en los espacios blancos de la página.

Algo vuela y cae en tierra, auscultadas

las mínimas sonoridades entre las grietas.

Reconocerse es trabajo silencioso en soledad.

El celaje atraviesa la concavidad del cielo

abanicando salvajes naranjas y turquesas

arenas oro en la rugosidad del césped,

donde meditas y alzas la mirada bien arriba,

mientras rebuscas en los fondos de memoria

rastros de rostros

puntas de lo poco quieto

los focos percutantes del deseo

la voz del padre

a la hora del grillo.

 

 

ALMINAR

 

Solamente tú,

con voz bajita,

en el raro instante en que el almuecín anuncia

cinco llamadas a la oración cotidiana,

eres quien

me incita a tocarle la punta a lo radiante.

¿Al revelárseme,

sobre el triángulo alto del faro de fuego…

hacia cuál pregunta incómoda me inclina?

…porque nada parece ser lo que antes fue,

danza encendida sobre la superficie mercurial

que, a lo vivido, convierte en presente.

Entonces,

extiendo las dos manos para recibir allegados

dibujos de aire,

trazados en la pirueta inicial,

comprendido cada agudo sonido

con cuerpo de pájaro libre.

Ahora que tu casa habito, logro ver por los cerrojos

avispados movimientos que al vacío cruzan,

sucesión de perfiles que van y vienen,

disfraces sueltos de lo que mudo queda con tu ida,

los que apenas alcanzo a ver desplazarse sin apuro

siendo abates líneas de vocales sueltas

que silban el canto sepia de tu soledad.



Edda Armas (Caracas, Venezuela -1955)

Poeta, psicóloga social, editora y gestora cultural. Ha publicado Toma lo simple por el tallo (Universidad Simón Bolívar, USB, 2010), Casa y arcángel (Nueva York, 2008), Armadura de piedra (2005), Cuerdas de serpiente (1985), y la antología Dagas y otras flores (Monte Ávila Editores, 2007), entre otros. Coautora con Lihie Talmor de dos Libros de artista, uno en el Taller Arte Dos Gráfico de Bogotá; también de la antología Fe de errantes; 17 poetas del mundo (Ediciones Otero, Caracas, 2006). Obtuvo el Premio Municipal de Poesía (Caracas, 1995) con su poemario Sable y el Premio Internacional de Poesía “José Antonio Ramos Sucre” (Venezuela, 2002) por En bicicleta. Presidió el PEN Venezuela entre 2005 y 2009.



lunes, 30 de noviembre de 2020

María Eugenia Caseiro / Crecen violetas en el ático

 



Crecen violetas en el ático

 

Viajo al corazón

en la oscura membrana de la noche

dejando algunas cosas sin nombrar.

 

Pulso el botón que enciende las arañas

y allí están:

crecen violetas en el ático.

 

Viven en el frío del pasado

tras el marco

donde mueren las palabras,

en los dedos de la otra,

la que se sienta a bordar el fuego

bajo una franja de sol

y me intuye en esta brevedad

de no ser yo

en mi dulce vacío

contemplándola.

 

Las violetas escondidas de la lluvia

crecen en el ático

hasta quedar a salvo de las murmuraciones.

 

María Eugenia Caseiro (La Habana, Cuba)

Reside en Estados Unidos. Narradora, poeta, ensayista, prologuista, incursiona en la reseña crítica. Ha sido distinguida con premios literarios en ambos géneros: poesía y narrativa, y obtenidos reconocimientos especiales, y diplomas por talento artístico y labor en beneficio de la difusión de la cultura. Ha participado como jurado en certámenes literarios de poesía y narrativa. Es miembro colaborador de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE) y de la Academia de la Historia de Cuba en USA

sábado, 28 de noviembre de 2020

Zoé Valdés / (2 poemas)

 



Respuestas para vivir

 

Hasta aquí he leído a Juana Borrero y me siento

antigua.

Y mis piernas tienen miedo de correr hacia tus ojos

cuando el retrato de mi presencia llora señales

nefastas.

Llegan las vacaciones donde nunca pude haber sido

el universo

y quedaba en el modelo del milagro,

mientras las fiebres me volvían inocente…

 

Castidad, castidad

 

Castidad, castidad, qué de crímenes

se cometen en tu nombre.

-Jaime Gil de biedma.

 

Yo nunca fui casta

regodearnos con el sexo es una hipocresía riquísima

no lo niego

pero yo nunca pude ser hipócrita yo voy al grano

directa y sin límites

sólo las sosas se las dan de interesantes

yo soy inteligente

por eso cuando quiero un hombre no lo pido con melindres

le voy pa’ arriba y lo asalto y me le aferro

pero por eso también he tenido poca suerte

porque ellos se cansan rápido de las puticas ladillosas

Yo nunca fui casta

en cuanto cumplí la edad de la pubertad

cuidé mi cutis restregándome con los machos

ni un granito me salió por exceso de masturbaciones

yo a decir verdad no andaba creyendo en virginidades

yo me crié en la calle al garete

y mi sexo iba conmigo

Yo nunca fui casta zorra sí

nadie me enseñó la malicia yo nací con ella

muy temprano empecé a latir y no masacré mi ritmo

Yo nunca fui casta ¿para qué sirve ser castos?

Si aunque sea con terror temblando de precauciones

amarnos es lo único que nos queda.



Zoé Valdés (La Habana, 2 de mayo de 1959)

Es una escritora cubana de poesía, novela, ensayo y guiones cinematográficos. Colabora en numerosas publicaciones periódicas españolas y francesas, como El País, El Mundo, El Semanal, Qué leer, Elle, Vogue, entre otras en España. Y con Le Monde, Libération, Le Nouvel Observateur, Beaux Arts, Les Inrockuptibles, Art Absolument, El Economista, Ecodiario, El Universal de Caracas, Libertad Digital en España, entre otros. Ha participado en muchos festivales literarios internacionales y ha ejercido como miembro del jurado de prestigiosos concursos.Su obra ha sido traducida a diversos idiomas. Su novela La mujer que llora ha sido traducida al francés y al inglés, en Editorial Arthaud y Editorial Skyhorse Publishing en Estados Unidos (2016).