martes, 3 de diciembre de 2024

Juan Tufano / Colaboración Poética

 


1- 


Leí a Bukowsky

hace una semana:

un compendio

de exánimes poemas

apestados a whiskey.

 

Hace dos semanas

leí «La Cifra»

de Borges.

Poemas sabios

escanciados de tiempo.

 

Yo hoy escribo este

no-sé-qué

ahogado en ron

maldiciendo ese mismo tiempo.

 

Rogando imaginar la arena

sobre la que se escribió el Rubaiyyat.

 

2-

 

Yo soy un poeta farsante

no escribo con sabidurías,

sólo quiero ser el viajero

que cargaba con la tinta de Bashō.

 

3-

 

Quizás en algún punto de mi vida

me entregue a los brazos

contratados de una mujer.

 

Sentirme un verdadero poeta

sin fulgentes causas,

ni papel en las guerras.

 

Entregarme a una mujer

que no espere paisajes,

ni metáforas,

ni acentos bien puestos.

 

Sólo un pago de contado

que es el verdadero poema.

 

 

4-

 

Impasible hormiga,

lo que llamas existencia

es la yema de mi dedo.

 

5-

 

Pro

nun

cias

ca

da

la

ba

tu

voz

me

flua

ha

ce

de

es

to

un

po

e

ma.

 

6-

 

Echo de menos

el vino

al escribir.

 

Tantos poetas

que encontraron

el verbo

en asientos profanos

de botiquines.

 

Yo quisiera ser aquel

que ve la vida desde el umbráculo.

 

Escribir y

escribir

bebiendo del fulgor

que cae sobre la sombra.

 

7-

 

A mis amores pasados,

quienes aún tienen en la boca

mis migajas:

 

He vuelto al paraje ahogado,

arado y sembrado por sus manos.

 

En él sobreviven:

malas hierbas,

hiedras

inmarcesibles ausencias.

Hollín

y razones muertas,

viejas.

 

Poemas moribundos

de mi puño y letra.

 

 

8-

 

Maestro Shiki,

ve usted,

ve usted que no miento;

 

Las estrellas son más pequeñas

que las margaritas.


Juan Tufano nació en Caracas, Venezuela el febrero de 1999. Cursa estudios en realización cinematográfica, pero termina dedicándose a la investigación, filosofía y desarrollo de la imagen fotográfica. Se especializa en fotografía artística, retrato, y artes curatoriales en el Centro de investigaciones y estudios fotográficos (CIEF), en Caracas, Venezuela.

 Sus series han formado parte de muestras y exposiciones en diversas galerías nacionales e internacionales, entre ellas:

 1- «Aproximación a la nostalgia», Fundación Sala Mendoza y Galería Tresy3 (Caracas).
 2- «Estatus Transeúnte», Casa de la cultura rebelde (Quito, Ecuador).
 3- «Bajo el frío de las sábanas», Sala Pedro León Zapata (San Antonio de los Altos).

 Su principal interés recae en la ruina, la poesía, el hecho fotográfico y las estéticas orientales, específicamente el Wabi-sabi, el Mono No Aware y el Ma.

Sus creaciones poéticas han sido publicadas en portales como «Revista Letralia» y han andado de la mano junto a gran parte de sus imágenes.

Actualmente trabaja en su primer poemario, de nombre: «Poética de Gato», el autor recopila sus poemas escritos durante los últimos siete años.


lunes, 2 de diciembre de 2024

Fernando Martín Raluy / Colaboraciones Poéticas

 


 

Trabajo diurno

 

Las cosas del día anterior las trae

un hombre que no está más

 

es un trabajo como cualquier otro

cargar en alforjas de vapor

ideas de segunda mano

 

un arriero muerto

que igual siguió la huella

me trae noticias húmedas

 

escucho un chapoteo

en aguas de barro

y es cuando sé que aparecerá

 

¿cómo es su cara?

¿qué más rezuma en el brillo de su frente?

¿cómo es el vado infinito que cruza

con su tropilla oscura?

 

al futuro lo trae aparte

para que con el trajinar

no se le desvanezca

 

dentro de su calavera

enterradas

las florcitas violetas de una viborera

recuerdan

cómo era

pensar.

 

 

Trabajo nocturno

 

No supe adormecer

los millones de brazos

de mi insomnio

 

los puse a trabajar

 

cuando volvieron de su misión

extendieron sobre la mesa

la ruina de la noche

que arrancaron de algún lado

 

no es tan nocturna, pensé

 

y sumergí en ella

el cuenco de mis manos

con el gesto de quien busca

juntar agua

 

al sacar mis manos

de ese oscuro lago de destellos

encontré entre mis palmas

la miniatura de una casa.

 

 

Tungsteno

 

Por las ventanas de tenues cocinas

los tubos de luz bendicen el aroma

de las milanesas que ocupan

el quieto aire del barrio

 

esas temblorosas auroras de tungsteno

tienen para decirme que no se olvidan

que es hora de pagar

por haberle hecho lo que le hice

a la oscuridad

 

anduve guardando el secreto

de cómo abrí el abdomen de la noche

y le arrebaté una pobre luz que me orientara.

 

 

Cooperación

 

El sol está empecinado

con el liquen de esa corteza

gastó una mañana y media

en terminar de secarla

 

no se le anima al verdín de la zanja

es tarea del trabajador municipal

que con el silbido

va tirando del amanecer.

 

 

Transacción

 

Son conocidos los ardides de la noche

cuando negocia sus deudas

 

la última propuesta que me hizo

fue compartirme su colección

de carcazas de escarabajos, erosionadas

por las traficantes que surcan el pasto

como hábiles fenicios

 

-Podrías engarzarlas en un poema y venderlo

como un collar, dijo

 

este es ahora el poema de los escarabajos,

un parque de pequeñas autopartes negras

valuado en pagarés y vales

intercambiables por horas de sueño.

 

 

La Costumbre

 

Al que soy me lo acomodo en el pecho

como un animal dormido

abuelo de sí

 

para que la sangre

le corra hacia atrás

en el delta

de las muñecas ancianas

 

un abuelo con miedo

un abuelo sin nietos

abuelo por abuelar cada pregunta

hija de cada vacío

que supe engendrar

cuando me encontré solo

vandalizado por el sol

abatido por la costumbre.

 

 

Fernando Martín Raluy nació en Lanús (Provincia de Buenos Aires) y tiene 42 años. Publicó autogestivamente en el año 2017 su primer libro de poemas titulado Ratio et cor; parte de su obra ha sido publicada en antologías como “Flotar, 100 poemas sobre ríos” y “Jardín, 100 poemas sobre flores" (ambas de Editorial Camalote, 2021), en la antología “De palabras a poesía” de la Asociación Literaria y Cultural de Yucatán (Mérida, México. 2021), en la publicación Todxs Unidxs Triunfaremos (Ineditados, 2024) y en algunas revistas de difusión de literatura de Argentina como Gambito de Papel (Revista literaria en papel fundada en la ciudad de La Plata, también disponible en Buenos Aires, México, Alemania y Nueva Zelanda) tanto como en publicaciones digitales de Perú, México y Venezuela.

Sus más recientes proyectos son el libro de poemas Para fabricar un relámpago (Ediciones Diotima, 2022), una plaqueta con una selección de 10 poemas (Ediciones Arroyo, 2022) y Liga de Veteranos (Fútbol Contado, 2023).

 

 Estos poemas fueron presentados por el autor como propios

 

 

sábado, 30 de noviembre de 2024

Peter Anderson Oropeza Ortíz / Colaboraciones Poéticas



IMPOSIBLE DE TRAGAR

 

Siento llegar a estos espacios

la oquedad de tus pisadas mojadas

un poco frías

rotas

 

mientras pasas

se va extendiendo

una nostalgia infinita

imposible de tragar

como el chimó

 

respiro la fantasía de tu presencia

y me dejo afectar por ella,

una jalea negra de cenizas

que disuelve mis recuerdos,

que usurpa la precisión de mis memorias

 

tu ausencia

llegó a convertirse

en una suerte de presencia

una soledad insistente

que no me deja estar solo

que no me deja escupirte

                                        de mi dolor.



MI HERENCIA

 

Tu ingenuidad

es un mal heredado

que me obliga a escribir todos los días,

que me afecta la visión

cubriendo de esperanzas

cada engaño

 

una bondad

que me agujerea los bolsillos

para no guardarme nada,

que me anestesia

la memoria

para no rendirme

 

coaccionándome a esperarte

                            cuando sé que ya te has ido

                                     

                            cuando sé

                                           desde hace un tiempo

                                                 

                                            que habitamos la distancia.



AFERRADO A LA INCERTIDUMBRE

 

 

a Yolanda

 

Ese desgastado nombre

hecho de recelosos reflejos

odioso, inquiriente, despiadado

evocador de recuerdos desconocidos,

la sórdida angustia de mis cosas

que me ven llorando

que me van perdiendo

que me ven perdiéndome,

la fugaz mentira de mi presencia

que no entiende

mientras se ase con fuerza

de esas voces que ya casi olvido,

tercamente encontradas

siempre pérdidas

 

han venido a buscarme

ellos son, a nuestro pesar

están, más de lo que estoy,

déjame salir a la noche

a buscarme en las carencias

en sus espacios llenos de extravío

 

me voy

aferrado a la incertidumbre

de las mañanas tibias que he omitido

que yo mismo me he robado,

a la frustración de no entenderte,

desconocerte

mientras me diluyo,

cuando no te recuerdo

ni te he olvidado.



INDÍCIOS

 

He ahondado en tu silencio

ávido de señales

indicios

                                   que te encarnen como una certeza

                                    en medio de la duda.



JAURÍAS

 

Aguardo entumecido,

tras ese sutil murmullo de hojarascas

que se deslizan

imitando a un carroñero

de esos que atraen al ocaso,

                         le rezan a la muerte

      e invocan

                    todas tus jaurías

                                       de recuerdos.



Peter Anderson Oropeza Ortíz, nació en la ciudad de Los Teques (Venezuela), en 1989. Es Abogado por la Universidad José María Vargas. Fotógrafo con estudios avanzados en Técnicas y Artes Fotográficas de la Universidad Monteávila y AVECOFA. Diseñador gráfico, director audiovisual y músico con múltiples premios internacionales, incluyendo dos premios Pepsi Music Venezuela con Jahazielband. Actualmente se desempeña como director creativo de marketing estratégico.


Estos poemas fueron presentados por el autor como propios

miércoles, 25 de septiembre de 2024

QUE NO CALLE EL POEMA VI


 


La poesía

hace potable

el agua envenenada

 

Chantal Maillard

 

una dictadura es un sistema enfermo

y todo el que se opone a ella está perfectamente sano

 

Herta Müller

 

Las alas solo son libertad cuando están abiertas en pleno vuelo.

Plegadas en la espalda son una carga.

 

Marina Tsvetáyeva

 

 

POEMA PARA SER HERIDO

 

Si algún poema cuelga de mis vísceras

Será porque la bestia desata la ira oculta

Que habrá de macerar el tiempo cuajado entre las venas.

Desde la calle donde mueren los días

Donde cae un cuerpo y se levanta una sombra

Una bandera ondea su lenguaje el eco de una mano estrangulada.

Cuántas veces no hemos caído heridos sometidos por el filo de la cólera

Cuántas veces hemos sido árboles votivos frente al hacha

Cuántas veces alma rota por la fuerza de un trueno

Por el fuego de un disparo

O por la calumnia de un grito.

Hemos sido metáforas y sombras destrozos personales

Rasguños y huesos designados por la incuria:

Habremos de pedir permiso para destilar la sangre

La paz asida al firmamento la libertad sobre los hombros

El tiempo revelado en un aluvión en una tempestad

Bajo los párpados.

Si algún poema se desnuda en plena calle

No quedará fórmula posible para anclar el mar en nuestra muerte:

Han corrido las décadas y andamos de manos sobre asfalto ardiente

Mientras los ojos orwellianos nos espían

Desde una pared con el rostro desvaído del silencio.

Ya hemos arribado al puerto donde el rojo es un simulacro

Y así el cielo abierto en su carne invisible

Adjetiva las horas

Borra las heridas sutura la angustia y colma con su fuerza

Todo el olvido que el poema recuerda.

 

Alberto Hernández

 

 

Todo nos ha pasado pero no ha pasado todo 

Guillermo Sucre

 

Tejido

 

Quiero ponerme a un lado

me aturde la confianza por los escudos de combate

voy a solas como arma trepidante

rodeado de reyertas, pero lo que sé es tejer

¿para qué estas imágenes

por qué tanta mortandad?

 

Al llegar a la esquina escojo el helado para quien lo quiere

aunque las fracturas en la calle sean evidentes

las sutilezas llegan a ser entidades cósmicas

 

Qué sabemos de las mutilaciones

demasiados son los cuerpos fraternos

            en cada insomnio vuelvo a perecer

 

Quieren precisar si soy capaz de aniquilar

me pongo a un lado

más allá de los escudos de combate

volteo en la siguiente cuadra y retomo el hilo

me inclino calladamente

trozos de lo invisible emergen

 

El requerido tejido

nunca es igual

 

Eblius Saiken

 

 

Frontera

 

Se me olvidaron las pastillas

perdí el candado

organizamos un grupo y esta noche rezaremos el rosario

me siento fantasma

Señor ten piedad…

no tengo ni para un cigarrillo

Cristo ten piedad…

un traguito hace falta

los fantasmas están en Twitter, esta vaina duele

tiene usted señal

no acá no hay señal

hace meses que no me tomo un selfie

se me acabó el agua

mira esta es mi jevita y nos amamos

Padre nuestro que estás en los cielos…

no encuentro el pasaporte

estoy leyendo Doña Bárbara

yo me traje un libro de cuentos de Cortázar

Dios te salve María…

yo estaba estudiando ingeniería, me faltaba un semestre

me iré a vivir monte adentro pero yo no me regreso al agujero

tengo un día entero sin comer

a mi hijo me lo mataron en una protesta

creo que me picó una vaina

tengo frío, mi amor, abrázame

viste qué bonito está el cielo esta noche

papi, cuándo volvemos a casa

mami, dime si en la frontera hay lobos

todo mi futuro lo llevo en dos morrales

lo hago por mis hijos

nos lanzaron piedras como perros

yo tengo una guitarra

pásame el cortaúñas, por favor

me gustan las mujeres con el cabello largo y negro y liso

anoche soñé que estaba en la casa de mis abuelos

yo soñé con mariposas

yo con escarabajos

yo con un reino

las polillas me dan miedo

tengo hambre

murió Ruperta la elefanta del circo de Caricuao

sí, de hambre

tienes un candado que me prestes

me duele donde me picó esa vaina

la frontera es el limbo

la frontera y aun así tan lejos el reino

el reino un fantasma

tengo hambre

coño de la madre las pastillas

siento mi alma como yéndose

como yéndose

y me resisto.

 

Fedosy Santaella

 


DE RAÍZ

 

Diagonal a mi edificio están levantando otro. Puede verse desde mi ventana, apenas comienzan, van ganando terreno. Esta mañana, descubrí un árbol con sus raíces al desnudo. Un árbol arrancado, caído. Abajo, una valla asegura que en esa construcción no se talan árboles. Es así, los sacan de raíz, se los llevan y los siembran en otra parte, en otra tierra. Aquel aún estaba allí, en su abandono, estorbo gigantesco en medio de las máquinas y los obreros, allí, sobre el suelo pardo, oscuro, aplanado. Lo mudarán, sí, lo llevarán a otro lugar. No será nunca más del lugar donde sus raíces crecieron, se aferraron y se hicieron fuertes. No será más de esa tierra, de ese paisaje ni de esa brisa. Lo arrancaron, lo derrotaron, lo tiraron al suelo, y ahora lo arrastrarán, se lo llevarán a otro lado, lo sembrarán, y dirán, «Acá, es nuestro designio, acá». Aun así, todo hay que decirlo, aquel árbol tiene más suerte que muchos. Volverán sus raíces a hundirse en la tierra, se alzará de nuevo hacia el cielo, respirará.

 

Fedosy Santaella

 


Migración

 

Dejar la tierra es herida y cicatriz

 

Algunos salen con un raspón

de la primera caída desde la bicicleta

o las marcas de las primeras vacunas

 

Otros exhiben en sus dedos cortes de papel

presentan documentos migratorios

solicitudes de asilo o refugio

 

Hay manos que presentan picaduras y ampollas

 

Hay suturas bellas

bajo textiles caros

y ácido hialurónico

 

Hay queloides también

que crecen y deforman

por descuido, condición genética, mala praxis

un seguro impagable

o un hospital en ruinas

 

Pequeñas, grandes

cortas, largas

huellas de navajas

quemaduras y balas

 

Hay cicatrices hechas tatuajes

testimonios y relatos en tinta

 

Hay cicatrices bajo la piel

que afloran por fotografías

pesadillas, libros

canciones, noticias

voces de videollamadas

voces grabadas y reproducidas una y otra vez desde el celular

 

Dejar la tierra es negación y resiliencia

desarraigo y nostalgia

Es instinto de supervivencia

sobre nuestro manto de retazos geopolíticos

raídos y vueltos a remendar

 

Ivana Aponte

 

 

21]

 

poemas perpetrados con redundancia

tildes de fatídico linaje

 

surgieron de mis clavículas resecas

 

en principio me propuse calibrar el delirio

la rectitud es mal preludio

 

del cautiverio jamás nace una mariposa entera

 

Jacqueline Goldberg

 

 

2]

 

aquello que negábamos era el hogar

quién podía saberlo

 

matriz obscura

desagradecida

 

donde recobrar la culpa

el tajo que enseña a valorar el engaño

 

Jacqueline Goldberg

 

 

79

 

Suelto la soga de a poco

lentamente

con cierto temor

 

bajo al averno

junto a mi país en la espalda

cae el agua fría

sobre nosotros

 

            como un deslave colosal

            de aventuras y penurias

 

una pareja de colombianos

me pidió barranquismo

yo les ofrecí cayoning

que es lo mismo

 

la cascada golpea con fuerza mis hombros

me empuja contumaz

como si fuera un pez muerto

al que quiere sacar de su torrente

pero el arnés

me sostiene firme

y desciendo

por esta inmensa lágrima acuosa

de algún dios oculto

e inaccesible

 

soy péndulo

entre las grietas

 

badajo que    sin campana

resuena

en el pozo

deletéreo

de la patria.

 

Jason Maldonado

 

 

 

Diversionismo ideológico

 

I

 

¡Cállese! Es una orden.

¡Venga y siéntese derecho!

Si le dijeron que es así es porque es así.

No cuestione, podría ser sospechoso. No se ría

la risa es cosa del Diablo.

Tiene ideas demasiado propias, debería revisarse.

Si le dijeron que el presidente es Dios, es porque es Dios.

Si le dijeron que el Partido es Dios, es porque es Dios.

Si le dijeron que Dios es Dios, es porque es Dios.

Respete.

Dios hay uno solo y es el nuestro, el Verdadero Unosolo.

El Partido es unosolo. La conciencia es unasola. Tú eres

unosolo con el Partido y con Dios, a su imagen

y semejanza. La risa puede costarle el fuego.

No importa de qué se ríe, nada importa de usted.

Usted ya no es un individuo. Que prefiera un sándwich

de pollo o la pintura de Modigliani no resulta relevante

                                                  para El Partido, ni para Dios. Usted no existe

                                                           o solo existe para la doctrina, el dogma.

Lo vigilamos, lo controlamos, no vaya a ser que recuerde

                                                           que puede hablar hacer

marchar.

Si falla, debemos reemplazarlo. No arreglarlo,

sino eliminarlo, reemplazarlo.

Este sistema no acepta piezas defectuosas.

 

II

 

Hay hambre.

Podría afinar el ojo, pintar un tigre, desdecir la realidad

de un niño muerto.

El poder, la bestia grasosa del poder —pastosa, brillante

              leguleya— se traga todo con su macabra cabeza.

Podría pensar en Hércules y fingir que somos capaces

               de acabar con La Hidra, pero el ruido en la tripa

                                                           no me deja filosofar

                                                                             mitificar

                                                                           pontificar.

 

Hay hambre. No se puede salir. A las dictaduras

    les gustan los toques de queda. La noche es una junta

    de desaparecidos. Ya ni perros ni putas se ven en las calles.

 

¡Pero no disienta, compañero, que este año construímos

miles de casas! ¡Va a aumentar la economía! ¡Y la ciencia!

                                 ¿No lo sabe? ¿No lo ve en las noticias?

¡No disienta, que ahora sí se acabaron los imperios!

              Todo es culpa del bando contrario y no es hambre

                  sino la dieta justa para aumentar la producción

                                                                         consignación

                                                                            liquidación.

Cuando come no trabaja, le da sueño. Aquí

               la única llenura es la fe inalienable en El Partido.

 

Si la tripa no sonara no quisiera largarme.

El amor a este suelo no me llena la barriga. No me llena.

 

Kelly Martínez-Grandal

 

 

Guarimbero

 

Un país no es una trampa

una omisión

un terreno de depredadores.

Tampoco un himno

o la leyenda turbia de sus guerreros.

 

Pero ellos vinieron y ofrecieron

tristes quesitos para ratones

y dijeron

que no era un país, sino una patria

porque un país es costumbre burguesa

como burgués es comer

sentir dolor cuando nos llenaron

la cabeza de balas.

 

Prefería cuando eras petróleo y Misses, Venezuela

aunque yo me quejara

de la raja que nos trajo aquí

y del whiskey servido con servilleta.

Prefería cuando eras el Salto Ángel y

las mujeres más bellas

y mira la arepa ganó a mejor desayuno,

no esta mueca con que ahora me escupes

no la gente registrando como perros la basura

no dos militares violaron a una muchacha frente a su padre

y un sueldo que no da para vivir

para todo lo que quería Confucio.

 

No tus muertos

que se pudren

como flores.

 

Kelly Martínez-Grandal





En este mismo instante hay un hombre que sufre,
un hombre torturado tan sólo
por amar la libertad.

José Agustín Goytisolo