martes, 15 de diciembre de 2020

Esperanza Ortega Martínez / En un árbol escrito





En un árbol escrito

 

Nunca nada de ellos te había conmovido,

ni siquiera sus nombres.

Recogías del suelo

a veces una hoja desprendida a tu paso,

la mirabas ausente

con tosca indiferencia,

segura de su verdor, que iba a responder

con el silencio suyo a tus preguntas, ¿cuándo?

 

Debajo de sus copas pasó el amor contigo

y aspiraste el perfume

de su hospitalidad ensombrecida,

mas no leíste nunca

su caduca escritura,

los trazos del reflejo inestable del sol

en la sombra que era de tus sueños cobijo.

 

Ahora no responde, ahora te interroga:

¿desde dónde ha caído esta hoja amarilla

sobre el papel en el que escribes?

 

Y mientras se deshace

en tus manos su escuálido esqueleto,

le contestas que has visto esta mañana

al mirar a tu hijo

-que de repente es alto, tan alto como ellos-

la esbeltez de sus troncos,

que en su vello incipiente hay restos de resina

e intuyes en sus labios un sabor de raíces.

 

¿Lo recuerdas ahora? Ése era el mensaje

perenne, de aquella escritura:

en ti había un árbol,

de su copa ha caído esta hoja amarilla.

El árbol que ha brotado de la alfombra invisible

de las horas de espera,

aquél en el que añoras llegar a cobijarte,

bajo la sombra tuya,

junto al tronco soñado

en cuyo cerne estaba escrito este poema.

 

Esperanza Ortega Martínez (Palencia, España 1953)

Es una escritora, poeta, editora y crítica española. Licenciada en Filología Románica, ha publicado cinco libros de poemas: Algún día (E. Portuguesas), Mudanza (Ave del Paraíso), Hilo solo (Visor), Lo que va a ser de ti (Plaza Janés) y Como si fuera una palabra (Lúmen). Figura, entre otras, en las antologías Ellas tienen la palabra (Hiperión) y Las ínsulas extrañas (Galaxia Gütenberg). Recibió el Premio de poesía Jaime Gil de Biedma por su libro Hilo solo en 1995, además del Premio Giner de los Ríos de ensayo por El baúl volador y el Premio de Cuentos Jauja por El dueño de la casa. 


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