jueves, 25 de noviembre de 2021

Irene Gruss ( 16 poemas)

 





GRAVEDAD

 

Te das cuenta de cómo pesa el amor

cómo cae sobre algún hombro

el tuyo, el mío

y el peso de la despedida y

la caída del dolor

que no tiene cuerpo.

 

EL AMOR ABSURDO

 

Nos faltaban hechos.

Ni hacíamos el amor ni nos acomodábamos

a tomar café.

No organizamos ningún campamento a

las Islas Canarias, y

en Puerto Madryn

ni nos reconocimos; los únicos testigos de esto

fueron los cormoranes. Bichos feos de por sí,

los cormoranes saltaban

gritaban

nuestra falta de hechos.

Amantes insólitos,

nunca nos reunimos, ni por casualidad,

a oler la lluvia, ni a agitar las banderas

ni a cerrar las ventanas

ni a inventar, ni siquiera

inventar

algo cierto.

 

ZONA

 

No escuches. Tus hijos lloran

pero no escuches. Por

un momento

no creas más que en

lo apacible y

bueno

de estar sola,

todo quieto y

sola.

 

GRACIA

 

El perfil de mis dedos

está manchado de pelar papas, batatas,

de nicotina y

de limón,

de polvo de azuleno,

todo cubierto y de perfil, por

tinta,

todo imborrable

y tinta.

 

MIOPÍA

 

No ve

lo pequeñas que son las cosas.

Delirio de grandeza

en la mirada.

 

 “ERA LO QUE DIANA MÁS TEMÍA: QUE LA REALIDAD IRRUMPIERA”.  LILIANA HEKER

 

Consecuente, ella empezó a lavar su ropa.

Puso agua en un balde

y agitó el jabón, con un sentimiento ambiguo:

era un olor nuevo y una nueva certeza

para contar al mundo.

“Mirar cómo se rompen las burbujas, dijo,

no es más extraño que mirarse a un espejo.”

Creía que hablaba para sus papeles

y se rió, mientras tocaba el agua.

La ropa se sumergía despacio, y

la frotaba despacio, a medida que

iba conociendo el juego.

Decidida,

tomó cada burbuja de jabón

y le puso un nombre; era

lo mejor que sabía hacer hasta ahora,

nombrar, y que las cosas

le estallaran en la mano.

 

 

QUIÉN ME QUITA LO BAILADO

 

Pido peras al olmo. Las saboreo:

son deliciosas.

He pedido gato por liebre;

me lo han dado.

Me han contado historias

libidinosas a medianoche;

gozaba, con cada palabra,

con cada gesto.

He amado la noche cuando amanecía,

amé la muerte, y soñé con la realidad.

 

 

LA FICCIÓN

 

Creo en lo que dicen las palabras,

no en lo que son.

Por eso

me miento a mí misma.

 

 

XIII

 

Mi madre me acuna. Canta y

el aire le sale

por la boca. Inhalo

por la herida,

mi madre sabe

de estas cosas: cierra su boca,

esta forma cruel

de respirar, guardar

el alma.

 

 PAVESIANA

 

Estoy desnuda.

Quieta y desnuda.

No soy un pájaro sino

este cuerpo.

A veces la desnudez trae el pavor.

A veces el pavor no trae nada.

Yo quisiera poder caminar desnuda

y disolverme.

 

CONTÉ…

 

Conté con los dedos de mi mano

las veces que tuve, no las que amé.

Las yemas de los dedos

se quedaron mirándome, las líneas

de la mano rieron (¿amé

lo que tuve? ¿Quise decir

quiero un poco

de esto o de aquello,

gané, perdí semejante

generosidad?).

Ahora que me aferro

a lo que tengo -como a un poco

de nada-,

veo líneas que una burla desecha,

y lenta, tiernamente abro

el puño, dejo caer

la arena, vuelvo a tomarla

 

TATUAJE

 

Enemistada con la vida

que ofrecía tanto,

vaciada,

dispuesta a reír,

a dar algo

hube de hacer las cosas

trastocando

girando un escalpelo

mojado en tinta hube

de limar

punzar

un dibujo

expresionista.

Si la espalda fuera más condescendiente,

si mi enojo con la vida

fuera más liviano… por qué hube

de elegir un estilo

tan antiguo, un dibujo

tan dolido y

raro.

 

POEMA

 

El sol cosquillea en mi nuca.

Estoy lavando de espaldas

al sol

y de repente

sonrío

porque el sol cosquillea en mi nuca.

 

SEÑALES

 

Un día

vamos a despertar

y a mirar la mañana

como algo benigno.

El sol

entrará con un calor transparente

y el desperezarnos

bajo el sol

va a ser una buena señal.

 

MUTATIS MUTANDI

 

Por favor no sufran más

me cansa,

dejen de respirar así,

como si no hubiera aire

dejen el lodo, el impermeable,

y el vocabulario,

me cansa,

la mujer

deje de tener pérdida ese chorro sufriente,

los padres dejen el oficio de morir,

el daiquiri o el arpón

en el anca, y aquel perfume matinal,

la Malasia,

y el Cristo

solo como un perro,

y al amor como

un fuego fatuo,

y a la muerte,

déjenla en paz,

me cansa,

(¿algo ha muerto en mí?:

tanto mejor).

Así que,

valerosos,

amantes,

antiguos,

huérfanos maternales que acurrucaron

al mundo

después

de la guerra,

dejen el rictus,

oigan

y despídanse, por una vez,

sin grandeza.

 

FUGAZ

 

No ensucies este momento

alguien me canta al oído

me dice la palabra siempre.

 

Irene Gruss (Buenos Aires, Argentina) fue una poeta argentina. Escribió La luz en la ventana, El mundo incompleto y La mitad de la verdad. Fue coordinadora de talleres literarios y formaba poetas. En los años 70 fundó el grupo de poetas "Taller Mario Jorge De Lellis".

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