sábado, 9 de octubre de 2021

Ivana Aponte / ( 3 poemas)

 

 


 

Rota


Su cara es un borrón
una foto movida
un instante informe
gritos
alaridos
confusión
alegría instantánea y vacilante
un rostro desquiciado
que va a ninguna parte
Es una mancha
sin otros colores
más que gris, blanco y negro
el mundo gira a su alrededor
tiene la vista vacía
y la boca habla sin decir nada
Es puntos, líneas y garabatos
llora, se descontrola, da vueltas
Es una película apolillada
que agarra fuego fácilmente
Se hace añicos
se deshace
fue

...


Planos

observo y abrazo

curvas
ramas
amanecer invernal

se mueven con mi aliento
tus cabellos

se mueven
tus pestañas

algún sueño
un suspiro ansioso

se mueven
mis cristalinos

la persiana entreabierta
el mosquitero de la ventana
las ramas mecen la nieve

capturo
tu barba
tiembla con un beso dormido
capturo
blanco, rubio, castaño, café
capturo
algodón, pelo, madera, hielo
capturo
tu presencia
capturo
mi vida
capturo
mi amor
te capturo
...


Ciclos

Purgo meses y años
ebriedad del vacío
palabras narcóticas

Un mar rompe en mis ojos
ensordece risas
ingenuas
del ser partido

La culpa se muerde la cola
hasta que piso su cabeza

Borro líneas que unen puntos
trazo hacia los números primos

Limpio mis entrañas
recibo alimento
mi alimento
mis semillas
...


Ivana Aponte ( Caracas, Venezuela) Licenciada en Letras por la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab). Estudiante de Magíster en Literatura en la Universidad de Chile. Profesora de español como lengua extranjera. Poemas suyos han sido publicados en la revista de literatura y arte LP5, en el compilado Me vibra II: brevísima antología arbitraria Panamá-Venezuela (LP5 Editora, 2020), y en Orquídeas voces: muestra de poesía venezolana contemporánea (Fundación Neruda, 2021). Reside en Santiago de Chile desde 2017.

 

viernes, 8 de octubre de 2021

Odette Alonso / ( 10 poemas )



 

Últimos días de un país

Que no serán los últimos
ni aquellos que alguien soñó para nosotros.
Sobre el agua
flotan la madera y los recuerdos
sobre la mesa los adornos
mil relojes con la misma hora.
Detrás de cada puerta acecha un hombre
pero hay cosas que no recordarás
lo que pasó tras el telón de la inocencia.
Trae el correo la carta manuscrita
letra de insecto
que repite aquel nombre.
Al final
quedan la niña arrodillada
y la advertencia.
Habría que echarse al mar
y hundirse.
...


Bailarina


Saltó desde mi ojo a la ventana
desnuda está en la acera mojada a la intemperie
bajo una luna extraña.
De pronto ya no baila
me sigue el rastro ajeno taciturno
la ira del zapato sobre el lomo.
Salta la bailarina
me recorre la espalda
habla de Irlanda en mis hombros y no entiendo
la hago saltar a punta de pistola
dolor para gritar malas palabras
y no aguantar ni un poco
y no tener piedad.
Gritar para que salte disparar
y ver su cuerpecito llevado por el aire
danzando a contraluz.
...



Caja de música

                                         A Veleta. A Piri

Alza la tapa.
Escucha.
La música será como un alivio
como un bálsamo azul
como un portazo y luego este silencio.
Los amigos se fueron
perdieron el camino y los recuerdos.
Sólo queda esa música.
Alza la tapa y oye.
Piensa que ellos han vuelto y empujarán la puerta
que traen los rones viejos y la inconformidad
que bailarán de nuevo aquella melodía
aunque no sea igual
aunque no lleguen nunca
aunque alces la tapa y no suene la música.
...


En el puente

                                                                        A Dora

Al extremo del puente la luz es más intensa
enceguece la luz     cambia nociones.
Las brújulas atrofian su certeza
los mapas desdibujan sus contornos
la noche apaga la verdad del firmamento.
Sólo queda un camino     lleva al final del puente.
Basta extender las manos y preparar el salto
caer hacia el abismo luminoso de tus ojos.


...



Fábula del aguador y la ciudad de enfrente

                                        Ella confunde la piel con algún río
                                y al corazón con la ciudad de enfrente
                                                                                      F. A. Dopico

Ella confunde la piel con un estanque
canta junto a mi oído su vieja melodía.
Yo le traía el agua
vaciaba la botija en sus arenas
mitigaba su sed.
La sed mi corazón en la ciudad de enfrente
un río subterráneo para mis pies cansados.
Yo ganaba su sed
y me iba a buscar frutas al pie de la montaña
para escanciar el néctar sobre sus dientes nuevos.
Un día no volví
al pie de la montaña era el abismo
pozo donde caer agua que hierve.
Ella confunde el corazón con una espera larga
canta junto a la fuente
espera por las aguas que no llegan.
Oh mi ciudad dormida
qué silbido recuerda a las aguas de antaño
que corriente vendrá de nuevo a tus orillas.
...



Historia breve de una mujer de lejos

Una mujer espera en el andén
y se asoma al hueco breve de su impronta.
Cuando llegó
sin haberlo previsto
el sol quebró su cápsula rojiza
y sorprendió un quejido de escorpiones.
Quizá entonces no pensara en la estampida
y fuera un simple juego comenzar
pero hoy el sol es una moraleja.
Con su abolida oscuridad de cobres
oculta una nostalgia entre los hombros
y destruye el cascarón
oyendo voces
quizás pasos ascendiendo la escalera
o algún ruido inusual
inesperado.
Una mujer de lejos se convence
desdice sus arranques y sus duda
con tal de que alguien quiera responderle
de que alguien quiera amar
de que alguien pueda.
Una mujer recoge caracoles
insuficientes como cuello de botella
y cuelga en su cadena una angustia amarilla.
Disfraza cuanto puede su estirpe de ermitaño
pidiendo a gritos una desbandada
y el corazón se vuelve un rótulo impreciso
que dice ya no puedo.
...


Los amantes de Pompeya

La luna era distinta hace un segundo
te iluminaba
entraba por la hendija como un sorbo.
Moriremos de amor amiga mía
presiento que un tropel desciende de las cumbres
siento su oleada tibia presionando mi espalda.
Moriremos de amor
todos los vientos llegan como una manotada
y yo cubro tu cuerpo lo incorporo
quiero aliviarme en ti.
Hace un segundo la luna era distinta
y no había ese susto en tu mirada.
Algo nos viene encima
ese sordo rumor es un presagio.
Cierra los ojos pronto amiga mía.
Es el amor que llega.
...


Ecos

No son campanas es un túnel
una cruz en muelle
un horcón donde fijar amarras.
Sin cuerpo
solitaria
tu mano es el adorno de otro rostro
risa también ajena.
Así se dice adiós
como quien ve alejarse un tren
hasta que el humo se dispersa
danza como espejismo
y luego es nada.
Sólo ecos en el despeñadero.
...



Onírica última función

                                                       Por Tosca, a Margarita

Terminó la función
y me he soñado arcángel
cuando soy sólo un violinista dormido ante su atril.
Vacía la taberna
vacío el corazón como una plaza pública
me encuentro frente a ti
frente a mí misma.
También yo fui una niña y luego fui un traidor
y luego un marinero naufragando
en el agua podrida de su charca.
Y quise desnudarme
echarme sobre ti como sobre el abismo
y después no ser yo sino tu piel
el insalvable pozo de tus ojos
o un violinista dormido ante su atril
soñando que despierta y que te ama.
...


Canción del manso pastorzuelo

Ella alzaba el martillo
y lo dejaba caer una vez y otra vez sobre mi frente
luego abría las piernas
y yo volvía a entrar en un mundo cercano a la esperanza.
Decía las manzanas la luz el precipicio
y dejaba mi cuerpo enlodarse en la pendiente.
Mentira tras mentira
levantamos la casa y acunamos al hijo
soñamos un futuro que supimos incierto.
Yo cortaba la leña
y encendía la hoguera que me consumiría
yo le decía amor
y esperaba anhelante la primera patada
o el beso más certero.
Oteaba la llanura desde lo alto
veía con envidia a las ovejas descarriarse
y regresaba manso al calor de su falda.
Lloré todas las noches
un llanto recalentado y torpe
y así la vi partir
sin voltearse a mirar el humo de la choza.



Odette Alonso (Santiago, Cuba) Poeta y narradora. Reside en México desde 1992. Su cuaderno Insomnios en la noche del espejo obtuvo el Premio Internacional de Poesía Nicolás Guillén en 1999; con Old Music Island ganó el Premio Nacional de Poesía LGBTTTI Zacatecas 2017, y Equilibristas recibió mención honorífica en el Premio Internacional de Poesía Caribe-Isla Mujeres 2017. Autora de doce poemarios, de la novela Espejo de tres cuerpos (2009) y los libros de relatos Con la boca abierta (2006), Hotel Pánico (2013) y Con la boca abierta y otros cuentos (2017). Sus dos décadas de quehacer poético fueron reunidas en Manuscrito hallado en alta mar (2011) y Bajo esa luna extraña (2011). Compiladora de la Antología de la poesía cubana del exilio (2011). Fundó el ciclo Escritoras latinoamericanas, que ha organizado durante más de una década en el marco de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería.
 


jueves, 7 de octubre de 2021

Antología Hacedoras Tomo I / Mil voces femeninas por la literatura venezolana (DESCÁRGALA GRATIS AQUÍ)



 DESCARGA  AQUI  LA  ANTOLOGÍA 

El lenguaje poético es sinónimo de libertad absoluta, pues no está condicionado por nada y nos conecta con lo sagrado que habita en cada una de nosotras. Al ser una instancia libre se mueve a través del tiempo y la palabra pervive más allá de la vida y de la muerte. Escribo estas frases pensando en Miriam Mireles, una hacedora que se unió a este coro con uno de sus poemas vírgenes, pero no pudo ver finalizada nuestra antología. Su desaparición física nos ha producido un hondo pesar, aunque su voz estará siempre viva en cada lectura ya no será posible el encuentro, el abrazo, el café en Kalathos.

 

Nos ha tocado vivir tiempos adversos estos dos últimos años. Cada visita a las redes sociales, se hace con el temor de hallar una mala noticia que, en efecto, casi siempre encontramos y vemos desconsoladas e impotentes cómo la vida de un ser querido, o la de alguien a quien apreciamos profundamente se escurre hacia la nada. Sobrevivir se ha convertido en un reto, en una lotería en la que, como en aquella alucinante de Shirley Jackson, también podemos morir lapidadas por las eficaces pedradas de la Covid-19 y alguna complicación respiratoria.

 

No obstante, un grupo de mujeres conocedoras del poder de la palabra y la imagen visual, nos hemos reunido en esta casa de tinta y papel para dejar constancia de nuestras voces. En estas páginas comenzamos a tejer una memoria que da cuenta de la conciencia del lenguaje y de su poder desbordante para hendir el silencio más allá de la muerte. Sabemos que la dupla lectura escritura es una manifestación simbólica del eros como pulsión vital, cada vez que escribimos y leemos somos participes de un ritual profundo que nos conecta con la creación, con energías vitales, con la vida.

 

Siguiendo el trazo de ese hilo conductor pensamos en las razones para armar una antología solo de mujeres. Hay muchos motivos, pero el más importante es que no existe ninguna compilación de este tipo en Venezuela. No buscamos solo promocionar las voces autorizadas y divulgar las desconocidas, sino también crear un registro de la literatura venezolana escrita por manos femeninas. Asimismo, intentamos establecer un diálogo con otras creaciones de mujeres que, si bien pertenecen a diversas disciplinas, están íntimamente ligadas al quehacer literario y editorial y, de alguna forma son voceras de metáforas y figura poéticas, de lenguaje hecho imagen, de expresiones literarias.

 

La enfermedad, el temor, las presiones sociales, son formas de violencia que pueden aniquilar la imaginación. La forma de enfrentar esas expresiones brutales a las que estamos expuestas cada día, es trabajando con la potencia inagotable de la palabra. En Hacedoras refulge el poema de insondable belleza, la fuerza expresiva de la imagen plástica, la autenticidad inagotable del lenguaje en los cuentos, relatos, y en textos líricos de una belleza infinita. Echando mano de recursos estéticos y desde la más recóndita intuición, las hacedoras hemos buscado, aun en medio de la frase fracturada por una pérdida, la dimensión portentosa de la vida y de la esperanza, desde el fulgor memorable de la finitud.

                                                                                                                                              Lesbia Quintero

 

Compiladoras: Lesbia Quintero y Graciela Bonnet

 

Editora: Lesbia Quintero

 

Editorial Lector Cómplice

 

Imagen de portada: Nidia Tabarez

 

 


 


Margaret Atwood (6 poemas)


Salida de la maleza

Yo que había sido borrada por el fuego
me fui cubriendo
de verde
(qué
estación más luminosa)

Con el tiempo los animales
vinieron a habitarme,

primero uno
a uno, furtivos
(sus conocidas huellas
quemaban); y después
al haber ya trazado nuevos límites
volviendo, más
seguros, año
tras año, de dos
en dos

pero inquietos: no estaba preparada
del todo para que me habitaran

Les pudo parecer que
pesaba demasiado: pude haberme
volcado;
Me daba miedo cómo
el brillo de sus ojos (verdes o ámbar)
llegaba al exterior desde dentro de mí

No estaba terminada; de noche
no veía sin candiles.

Él escribió, Nos vamos. Contesté
No me queda ya
ropa que ponerme

Llegó la nieve. Fue de gran ayuda
el trineo; quedaba atrás su rastro
como si me empujara a la ciudad

y una vez rodeada la primera colina, me encontré
de repente
deshabitada: ya se habían ido.
Hubo algo que casi me enseñaron
y que al irme no había aún aprendido.
...


La muerte de un hijo ahogado

Él, que llegó con éxito tras navegar el río peligroso
de su venida al mundo,
se ha vuelto a ir

a un viaje de descubridor
por este territorio en el que yo he vagado
sin llegar a tocarlo, a hacerlo mío.

Sus pies se resbalaron de la orilla,
y a él se lo llevaron las corrientes;
lo arrastró la crecida entre hielos y árboles

y se ha perdido en un lugar lejano,
la cabeza como una batisfera;
miró con las pequeñas burbujas de sus ojos

como un aventurero temerario
por un paisaje más raro que Urano
que todos conocemos y que algunos recuerdan.

Fue un accidente; se quedó sin aire
y, como un corazón, cayó en el río.
El cuerpo, que era seña

de mis planes y mapas del futuro,
lo sacaron del fondo con ganchos y con palos
entre los troncos que al flotar chocaban.

Era la primavera, el sol aún brillaba
y la hierba incipiente ganaba solidez;
la claridad alumbraba los surcos de las manos.

Estaba fatigada por las olas de aquel largo viaje.
Pisé la tierra firme. Las velas de aquel sueño
se vinieron abajo, destrozadas.

En esta tierra él
es mi bandera.
...


Él es un raro fenómeno biológico

Tienes cáscara, como los huevos y los caracoles

En el jardín estás
por todas partes y lo destruyes,
eres difícil de erradicar

Carroñero, solo comes
carne muerta:

Tu piel es ahora
pura proteína
tersa como gelatina o como
el vientre viscoso de las sanguijuelas

Eres sinuoso y sin huesos
Tu lengua deja cicatrices diminutas
de textura cenicienta como flores enmohecidas

el humo es tu medio; no tienes
clorofila; te extiendes
de un lugar a otro como una enfermedad

como las setas vives en armarios
y solo sales por la noche.

Quieres volver adonde
el cielo habitaba en nosotros

los animales nos atravesaban, nuestras manos
bendecían y mataban de acuerdo a nuestro
criterio, la muerte
hacía borbotear sangre de verdad

Reconozcámoslo, sin embargo: hemos
mejorado, nuestras cabezas flotan
varios centímetros por encima de nuestros cuellos
ancladas a nosotros por
tubos de goma y rellenos de
ingeniosas burbujas,

en nuestros cuerpos
viven billones
de mullidas cifras rosas
que se multiplican y analizan
a sí mismos, perfeccionan
sus propias exigencias, sin causar molestias.

Te quiero por
pedazos y cuando trabajas.

¿Quieres ser analfabeto?
Esta es la forma, acostúmbrate.
...


Durmiendo al sol

Durmiendo al sol
(me ocupas
tan completamente

recorres mi cerebro como química
caliente y oro
fundido, alas extendidas contra
la punta de mis dedos
alcanzan mi corazón y allí
se detienen, hincando tus garras

Si eres un pájaro de qué tipo /
nada que haya visto nunca
en el aire / vuelas
a través de la tierra y el aire arrojando
una sombra roja

La puerta me despierta, es
tu enjoyado ojo viperino
a oscuras cerca del
mío, plumas brillantes de
pelo se ciernen sobre mi frente

...

 

Axioma

Eres un mar.
Tus ojos-
párpados que se curvan sobre el caos

Mis manos
donde te tocan, crean
pequeñas islas inhabitadas

pronto todo tú 
serás tierra: un conocido
suelo, una nación.

...

 

El instante

El instante en que, después de muchos años
de arduo trabajo y un largo viaje
te detienes en el centro de tu habitación,
casa, medio acre, milla cuadrada, isla, país,
consciente al fin de cómo llegaste ahí,
y dices, esto es mío,

es el mismo instante en que los árboles desatan
sus suaves brazos de tu alrededor,
las aves recuperan su lenguaje,
los acantilados se agrietan y colapsan,
el aire se aleja de ti como una ola
y no logras respirar.

No, susurran ellos. No eres dueño de nada.
Eras un visitante, una y otra vez
subiendo la colina, plantando la bandera, proclamando.
Nunca te hemos pertenecido.
Nunca nos encontraste.
Fue siempre al contrario.


Margaret Eleanor Atwood (Ottawa, Canadá) es una poeta, novelista, crítica literaria, profesora y activista política canadiense. Es miembro del organismo de derechos humanos Amnistía Internacional y una de las personas que presiden BirdLife International, en defensa de las aves. Atwood ha escrito novelas de diferentes géneros, ensayos, relatos y libros de poemas. 

miércoles, 6 de octubre de 2021

Karina Lerman ( 4 poemas)

 


 

 

LAS HIJAS DE LOT

La tierra se duplica
una escena dentro de otra.

Bajo el caos, ellas y Lot absorben las bocas.
Soberbios parlamentos de mujeres sin nombre.

Colmarán la noche, el padre como un tótem.
Azar de animal atado.
Comerán del banquete hasta saciar el duelo.

Todas querrán ser anónimas y hermanadas.
Saquear la última luz del Pater.

 

Pertenecer tiene su costo. También, saberse parte. Y voz.

Las hijas de Lot penetra en las preguntas de las mujeres primeras y pioneras obligadas a inventarse un cuerpo y una voz para explicar/se una/su realidad y la nuestra.

Mujeres–hijas en el tiempo.

 ...

 

NINGÚN LUGAR

Esparcimos las palabras como polvo
nos preguntamos
quién agoniza.

Voces mudas suben de los bosques
sin reflejos
buscan un montículo de luz.

¿Dónde resistir lo perdido?

Si somos desterradas de toda heredad
y el padre avaro no señala lo frágil.

 

El saber absoluto de las que se las hace partícipes, con ellas se hace fragmentario, incompleto. Faltaban ellas. Las que resquebrajan la vasija–el libro–la historia. Las que traen en sus velos las preguntas primeras y pioneras.

Es necesario leer —y escribir— más allá «del Templo», más acá del polvo, justo entre las palabras del templo–casa. Otro libro se inscribe junto a las hijas.

 ...

 

NOMBRES CAÍDOS

Una fe nos gravita siesta adentro
aquietamos los gestos
caen los nombres.

Deberíamos saltar la soga al infinito
entre rezos blancos dormir.

Afuera un cachorro lame las veredas.
Clava sus pezuñas sobre la verdad.

 

¿Cómo hablar del ser mujer e hija sin clausurar el tiempo de la tradición?

Esa pregunta sólo puede ser planteada y respondida en los múltiples lazos y cadenas de una genealogía que se agota en los hombres y entorpece a las mujeres. Plantada, interpelada, respondida desde lo femenino, lo matriarcal, lo parental sin jerarquías.

 ...

 

AUSENCIAS

Acaso no haga falta mover el aire
Temblar en tierra seca.
Ahogarse en la sed de los fuentones.

Acaso sepamos existir en la penumbra.
Prestar la ropa.
Prescindir de nosotras.

...

 

Karina Lerman (Buenos Aires, Argentina) Es poeta, maestra de idioma hebreo, licenciada en psicología, gestora cultural y docente. Como escritora editó su primer libro —que estamos reseñado— en 2018. Fue seleccionada para integrar la Antología Cómo decir editada por Ruinas Circulares (Buenos Aires, 2020). Obtuvo el primer premio en el Concurso Nacional de Cuento y Poesía Adolfo Bioy Casares, 2019, con su libro de poemas Cayupán. Gestora cultural a través del blog Las Garzas Poéticas, comenzó a incursionar en las artes visuales y plásticas. Ha realizado su primera muestra de arte, «Jirones», en 2019. Actualmente realiza un Taller de Investigación con la poeta Silvia Castro.

 

martes, 5 de octubre de 2021

Milton Quero Arévalo / Colaboraciones Poéticas (3 poemas )




 

ACTO LINGÜÍSTICO

Muchos podrán decirte te quiero
y quizás tiemble tu piel
como la algarroba hoja ante el gusano que medra
Sin embargo, mi te quiero
es único, inédito e inapreciable
y aunque está estructurado sobre actos lingüísticos anteriores
es una sonrisa de aire que aniquila el desaliento

Cuando ya no te diga te quiero
desaparecerá tu nombre y también cierta leyenda
De seguro las gentes dejarán de reunirse en los frentes de sus casas
y un vacío de la lengua signará a esta ciudad y ya nada será como antes

Otros sabrán decirte te quiero
¿Pero podrán acaso remover la gramática infinita que he creado con tu nombre?
Desengáñate pues, mujer
para cuando vuelvas a oír la palabra te quiero
oirás tan solo
(cuaderno, lámpara, jengibre, moneda) cualquier cosa inanimada
pero nunca el reino que he creado de la nada.
...


TE AMO 

 
Aspirando la atona [ O ] te digo te amo
como quien tiene miedo de perder
[ la luz filtrada del nácar.
El mundo siempre queda atrás
como la espalda del lago en delirio
 [ adolescente.
A la sombra de los árboles se besan los amantes
buscando espantar en la saliva
 [ la usura solar.

¿Qué le debemos?
No le hemos pagado ya con la llaga diaria que nos deja
 [ en el cuerpo iluminado.
Cuando te digo te amo redujo la consanguinidad de este clima.
Cuando te digo te amo se acaban las aceras rotas, los edificios abandonados
[ y la gordura de todos.
Cada vez que te digo te amo fundo una ciudad que no existe, exhumo al sol,
[ y pongo a tus pies la cabeza de la náusea.
Porque te cuesta entender que mi te amo, no es solo una palabra que suena
 [ sino la leyenda de todos los amores en uno.
...


LENGUA

 
Obscenidad de la lengua que aún mantiene su vigencia
ahora que todo al fin ha concluido
Otros vendrán y utilizaran entre sílabas dispersas
las palabras que he fundido entre dos ciclos
Y tu, virtual e incontinenti
volverás a crear la magia entre dos fuegos
Yo, lagaña sexual
contemplaré al continente verbal respirando nuevamente
 [ en otra voz a la deriva
¿Por qué no se acaba la lengua ahora que todo al fin ha concluido?
¡Maravilla del idioma que por despecho contradigo!
¿Cómo pueden seguir existiendo las palabras amor, mi vida, deseo?
ahora que todo al fin ha concluido

Y yo solo y magro contemplando
la chivera del idioma que va dejando ya tu ausencia

y así en mi despecho recordando cuando dije:
Amor, al pie del Obelisco
Mi vida, en Bella Vista con Delicias
Deseo, en el quicio de la puerta.

 ...

 

Milton Quero Arévalo ( Zulia, Venezuela)
Narrador y actor de teatro. Licenciado en letras por la Universidad del Zulia. Actualmente profesor en la Universidad del Zulia y Universidad Rafael Urdaneta. Obtuvo los siguientes reconocimientos por su labor literaria: Primer premio y bolsa de trabajo para la culminación de trabajos literarios “Guillermo Meneses” Consejo Nacional de la Cultura (1999), Primer premio en dramaturgia, narrativa y mención especial en poesía en Concurso Literario de la Universidad del Zulia (2001), Ganador del Certamen Mayor de las Artes y las Letras “Cada día un libro” Consejo Nacional de la Cultura (2002), Primer premio Bienal de Literatura “Eduardo Sifontes” género narrativa (2003), Primer premio de la Bienal “Antonio Arráiz” en el género narrativa y accésit en el género poesía (2003).

viernes, 24 de septiembre de 2021

Cloe Kutsubeli / Instrucciones útiles para el duelo








Instrucciones útiles para el duelo

 

Mantenedlo domado en el patio.

Algunas noches dejad la puerta abierta.

Subirá a la cama,

manchas densas en las sábanas

bocados en el pecho, en el cuello.

Lo oiréis aullar.

No lo encadenéis jamás.

Os conoce.

De manera más profunda de lo que jamás entenderéis.

Lo conocéis.

Es el cordón umbilical que os ata a la memoria.

Dormía bajo la mosquitera.

Cortaba en trozos las carnes de la muñeca

cuando se peleaban los padres

desgarraba las almohadas

cuando se retiraban los amados.

Con un único movimiento os come el corazón.

Jamás luchéis contra él,

ni durmáis con educados desconocidos en hoteles baratos

únicamente por no aguantar el ladrido rabioso.

Acariciadlo tiernamente, exponedlo públicamente.

Un paseo por el parque con la grieta abierta,

el cráter horizontal que borbotea, ayuda.

Y, sobre todo, no escribáis poemas.

Lo irritan:

Luego se revuelca en rosas negras.

En general, permaneced serenos y agradecidos.

No olvidéis.

El duelo existe para cubrir el vacío absoluto.


 * Traducción de Virginia López Recio

 

Cloe Kutsubeli (Tesalónica, Grecia) Poeta, novelista y dramaturga. Estudió Derecho. Ha publicado 7 libros de poesía, 1 novela y 1 obra teatral. Ha sido traducida al inglés, al francés, al alemán, al italiano y al búlgaro.