miércoles, 20 de octubre de 2021

Adrienne Cecile Rich ( 8 poemas)

 





DELTA

 

Si has creído que este escombro es mi pasado

hurgando en él para vender fragmentos

entérate de que ya hace tiempo me mudé

más hondo al centro de la cuestión

 

Si crees que puedes agarrarme, piensa otra vez:

mi historia fluye en más de una dirección

un delta que surge del cauce

con sus cinco dedos extendidos

 

Versión de María Soledad Sánchez Gómez

 

La luna

 

(volviendo a casa en coche de una lectura de Robin Blaser)

 

La luna

no es romántica. No. Es

un hecho de la vida y aún

no estamos acostumbrados. Pensarías, refleja

las olas no las atrae. Así

yo te regiría igual que

he sido regida por ti. En la carretera de la Costa

entre rachas de niebla

ese rostro (sí, tiene expresión)

que aparece y desaparece

nos habla

como hizo él en su galantería

y operístico misterio.

 

Versión de María Soledad Sánchez Gómez

 

VIII

 

Me puedo recordar en Sunión hace años,

adolorida con un pie infectado, Filoctetes

con forma de mujer, cojeando por el largo sendero,

recostada sobre un promontorio junto al oscuro mar,

mirando hacia las rojas rocas donde una silenciosa onda

de blancor me reveló el romper de una ola,

imaginando la fuerza de aquella agua desde esa altura,

consciente de que el suicidio deliberado no era mi oficio,

pero en todo momento cuidando, midiendo esa herida.

Bueno, eso se acabó. La mujer que apreciaba

su sufrimiento ha muerto. Yo soy su descendiente.

Amo la piel cicatrizada que de ella heredé,

pero quiero continuar contigo desde aquí

luchando contra la tentación de hacer carrera del dolor.

 

PODER

 

Vivir en los sedimentos de tierra de nuestra historia

Hoy un azadón reveló de un terrón de tierra desmoronada

una botella ámbar perfecta un remedio centenario

para la fiebre o la melancolía un tónico

para vivir en esta tierra en los inviernos de este clima

 

Hoy leía sobre Marie Curie:

debe haber sabido que enfermaba de irradiación

su cuerpo bombardeado durante años por el elemento

que ella había purificado

Al parecer negó hasta el final

la fuente de las cataratas en sus ojos

la piel quebrajada y supurante de la yema de sus dedos

hasta que no pudo asir una probeta o un lápiz

 

Murió como mujer famosa negando

sus heridas

negando que

sus heridas provenían de la misma fuente que su poder.

 

EN UN CONCIERTO DE BACH

 

Atravesando la ciudad en una noche de invierno

Dijimos que el arte y la vida son polos opuestos.

Aquí nos acercamos a un amor que no conoce la lástima.

 

Esta anciana disciplina, severamente tierna,

Renueva la creencia en el amor y sin embargo controla el sentimiento,

Convirtiendo lo que soportamos en una bendición.

 

La forma es la ofrenda más grande que el amor puede ofrecer -

La unión vital de la necesidad

Con todo lo que deseamos, todo lo que sufrimos.

 

Un arte demasiado compasivo es apenas un arte a medias.

Sólo tan altiva y comedida pureza

Restaura el demasiado traicionado corazón humano.

 

Versión de Jaime Manrique Ardila

 

SUEÑO QUE SOY LA MUERTE DE ORFEO

 

Camino rápidamente a través de las estrías de luz y sombra

que arroja una arcada

 

Soy una mujer en la plenitud de la vida, con ciertos poderes

y estos poderes limitados severamente

por autoridades a las que pocas veces veo el rostro.

Soy una mujer en la plenitud de la vida

que conduce a su poeta muerto en un Rolls-Royce negro

por un paisaje de crepúsculo y espinas.

Una mujer con una cierta misión

que la dejará intacta si se obedece al pie de la letra.

Una mujer con los nervios de una pantera

una mujer con contactos entre los Ángeles del Infierno

una mujer que siente la grandeza de sus poderes

cn el preciso momento en que no debe usarlos

una mujer comprometida con la lucidez

que ve, a través de la confusión, los fuegos humeantes

de estas calles subterráneas

a su poeta muerto aprendiendo a caminar hacia atrás, contra el viento,

por el lado equivocado del espejo

 

Versión de María Soledad Sánchez Gómez

 

VEINTIÚN POEMAS DE AMOR III

 

Porque ya no somos jóvenes, las semanas han de bastar

por los años sin conocernos. Sólo esa extraña curva

del tiempo me dice que ya no somos jóvenes.

¿Caminé yo acaso por las calles en la madrugada, a los veinte,

con la piernas temblándome y los brazos en éxtasis más pleno?

¿Acaso me asomé por alguna ventana buscando la ciudad

atenta al futuro, como ahora aquí, esperando tu llamada?

Con el mismo ritmo tú te aproximaste a mí.

Son eternos tus ojos, verde destello

de hierba salvaje refrescada por la vertiente.

Sí. A los veinte creíamos ser eternas.

A los cuarenta y cinco deseo conocer incluso nuestros límites.

Te acaricio ahora, y sé que no nacimos mañana,

y que de algún modo tú y yo nos ayudaremos a vivir,

y en algún lugar nos ayudaremos tú y yo a morir.

 

1999

 

Antes del intenso

momento de la ruptura

yo quería ver en el espejo

biselado y con charnelas de mi siglo

limpio de humo

ojos de carbón y rubí

aturdido cuello portador de ladrillos y diamantes

cumbre de conchas de ostra iluminadas por la luna

encaje de alambre de espino ultrajando

el famoso monumento

 

Tras él se extiende el viejo

mapa indígena  paisaje

anterior a los conquistadores horizonte sin dueño.

 

Versión de María Soledad Sánchez Gómez

 

Adrienne Cecile Rich (16 de mayo de 1929  Baltimore, EE.UU.- 27 de marzo de 2012  Santa Mónica, EE.UU.) más conocida como Adrienne Rich, fue una poeta, intelectual, crítica, feminista y activista estadounidense.

 

 

 

 

 

 

Marina Tsvetáyeva ( 7 poemas)

 



En la frente besar -penas borrar.

Beso la frente.


En los ojos besar, -el insomnio quitar.

Beso los ojos.


En los labios besar  -dar de beber.

Beso los labios.


En la frente besar  -la memoria borrar.

Beso la frente.


Versión de Severo Sarduy


Libertad salvaje


Me gustan los juegos en que todos

son arrogantes y malignos,

en que son tigres y águilas

los enemigos.


Libertad salvaje

Que cante una voz altiva:

"¡Aquí, muerte, allí -presidio!"

¡Luche la noche conmigo,

la noche misma!


Volando voy -tras de mí van las fieras;

y con el lazo en las manos yo me río...

¡Ojalá la tormenta

me haga añicos!


¡Que sean héroes los enemigos!

¡Acabe en guerra el convite!

Que sólo quedemos dos:

¡El mundo y yo!


Versión de Severo Sarduy


A ti, dentro de un siglo 


A ti, que nacerás dentro de un siglo,

cuando de respirar yo haya dejado,

de las entrañas mismas de un condenado a muerte,

con mi mano te escribo.


¡Amigo, no me busques! ¡Los tiempos han cambiado

y ya no me recuerdan ni los viejos!

¡No alcanzo con la boca las aguas del Leteo!

Extiendo las dos manos.


Tus ojos: dos hogueras,

ardiendo en mi sepulcro -el infierno-

y mirando a la de las manos inmóviles,

la que murió hace un siglo.


En mis manos -un puñado de polvo-

mis versos. Adivino que en el viento

buscarás mi casa natal.

O mi casa mortuoria.


Orgullo: cómo miras a las mujeres,

las vivas, las felices; yo capto las palabras:

«¡Impostoras! ¡Ya todas están muertas!

Sólo ella está viva.


Igual que un voluntario le ha servido.

Conozco sus anillos y todos sus secretos.

¡Ladronas de los muertos!

¡De ella son los anillos!»


¡Mis anillos! Me pesa,

hoy me arrepiento

de haberlos regalado sin medida.

¡Y no supe esperarte!


También me da tristeza que esta tarde

tras el sol haya ido tanto tiempo

y he ido a tu encuentro,

dentro de un siglo.


Apuesto -dice él- que vas a maldecir

a todos mis amigos en sus oscuras tumbas.

¡Todos la celebraban! Pero un vestido rosa

nadie le ofreció.


¿Quién era el generoso? Yo no: soy egoísta.

No oculto mi interés si no me matas.

A todos les pedía cartas,

para por las noches besarlas.


¿Decirlo? ¡Lo diré! El no-ser es un tópico.

Y ahora, para mí, eres ardiente huésped.

Les negarás la gracia a todas las amantes

para amar a la que hoy es sólo huesos.


Traducción de Carlos Álvarez


Poema del fin


Como la piedra afila el cuchillo,

Como se desliza el serrín al barrer,

Así, aterciopelada, la piel

Húmeda súbitamente en los dedos.


Oh dobles -coraje, sequedad-

De los hombres, ¿dónde estáis,

Si en mis palmas hallo lágrimas

Y no lluvia?


El agua es de la fortuna,

¿Qué más podría desear?

Si tus ojos son diamantes

Que se vierten en mis palmas,


Ya no pierdo

Nada. Fin del fin.

Caricias, caricias

-Acaricio tus mejillas.


Somos así, orgullosas

Y polacas -Marina-,

Cuando en mis manos llueven

Ojos de águila:


¿Lloras? Mi amor,

Mi todo: perdóname.

Trozos de sal

Caen en mis palmas.


Llanto de hombre, veta

Que en la cabeza retiembla.

Llora. Otra te devolverá

La vergüenza que te hice dejar.


Somos dos peces

Del mis-mí-si-mo mar.

Dos conchas muertas

Labio contra labio.


Todo lágrimas.

Sabor

A armuelle.

-¿Y mañana

Cuando

Despierte?


Traducción de Monika Zgustová


Mis versos, escritos tan temprano

que no sabía aún que era poeta,

inquietos como gotas de una fuente,

como chispas de un cometa,


lanzados como ágiles diablillos al asalto

del santuario donde todo es sueño e incienso,

mis versos de juventud y de muerte

-¡mis versos, que nadie lee!-,


en el polvo de los estantes dispersos

-¡que ninguna mano toca!-,

como vinos preciosos, mis versos

también tendrán su hora.


Versión de Severo Sarduy


Tu alma y la mía son gemelas

como mis manos: la derecha y la izquierda.

Tan cálidas y tiernas son unidas

como dos alas de un pájaro dormido.

¡Por un ciclón quedamos separados,

por un abismo, tú y yo, como dos alas!


Nostalgia de la patria: ¡qué fastidio!

Después de largo tiempo delatado.

Ya me es indiferente

dónde sentirme sola.


Caminar sobre piedras,

a casa con la cesta.

La casa que no es mía:

hospital o caserna.


Me da igual quién me mire

como a un león cautivo.

Cuál es el clan humano

que me ha expulsado -siempre-.


Muy dentro de mí misma,

oso polar si hielo.

Dónde no poder convivir (¡ni lo intento).

Dónde me humillarán -da lo mismo-.


No, mi lengua natal ya no me engaña,

ni materna, me engaña su llamada.

Ya me es indiferente en qué lenguaje

no seré comprendida por el hombre.


(Lector, devorador de toneladas

de periódicos, adicto al cotilleo...)

El es del siglo veinte;

yo: ¡fuera de los siglos!


Enhiesta como un tronco,

resto de la alameda.

Todo y todos iguales;

igual indiferencia.


Lo natal, lo pasado,

rasgos todos y marcas:

toda fecha borrada-

donde ha nacido el alma.


Mi tierra me ha perdido,

y el que investigue, astuto,

el ámbito de mi alma -¡mi alma toda!

no encontrará la traza.


Las casas son ajenas y los templos vacíos.

Me da todo lo mismo.

Mas si aparece un árbol

en el camino, un serbal...


Versión de Severo Sarduy


A Rainier Maria Rilke


Rainer, quiero encontrarme contigo,

quiero dormir junto a ti, adormecerme y dormir.

Simplemente dormir. Y nada más.

No, algo más: hundir la cabeza en tu hombro izquierdo

y abandonar mi mano sobre tu hombro izquierdo, y nada más.

No, algo más: aún en el sueño más profundo, saber que eres tú.

Y más aún: oír el sonido de tu corazón. Y besarlo.


Versión de Carlos Álvarez


Marina Ivánovna Tsvetáyeva ( Moscú, Rusia- Yelábuga, Rusia) 

Fue una escritora rusa, que destacó como poeta y prosista. Es una de las poetas más originales del siglo XX. Su obra no fue del gusto de Stalin y del régimen comunista. Su rehabilitación literaria empezó en los años 1960.



sábado, 9 de octubre de 2021

Ivana Aponte / ( 3 poemas)

 

 


 

Rota


Su cara es un borrón
una foto movida
un instante informe
gritos
alaridos
confusión
alegría instantánea y vacilante
un rostro desquiciado
que va a ninguna parte
Es una mancha
sin otros colores
más que gris, blanco y negro
el mundo gira a su alrededor
tiene la vista vacía
y la boca habla sin decir nada
Es puntos, líneas y garabatos
llora, se descontrola, da vueltas
Es una película apolillada
que agarra fuego fácilmente
Se hace añicos
se deshace
fue

...


Planos

observo y abrazo

curvas
ramas
amanecer invernal

se mueven con mi aliento
tus cabellos

se mueven
tus pestañas

algún sueño
un suspiro ansioso

se mueven
mis cristalinos

la persiana entreabierta
el mosquitero de la ventana
las ramas mecen la nieve

capturo
tu barba
tiembla con un beso dormido
capturo
blanco, rubio, castaño, café
capturo
algodón, pelo, madera, hielo
capturo
tu presencia
capturo
mi vida
capturo
mi amor
te capturo
...


Ciclos

Purgo meses y años
ebriedad del vacío
palabras narcóticas

Un mar rompe en mis ojos
ensordece risas
ingenuas
del ser partido

La culpa se muerde la cola
hasta que piso su cabeza

Borro líneas que unen puntos
trazo hacia los números primos

Limpio mis entrañas
recibo alimento
mi alimento
mis semillas
...


Ivana Aponte ( Caracas, Venezuela) Licenciada en Letras por la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab). Estudiante de Magíster en Literatura en la Universidad de Chile. Profesora de español como lengua extranjera. Poemas suyos han sido publicados en la revista de literatura y arte LP5, en el compilado Me vibra II: brevísima antología arbitraria Panamá-Venezuela (LP5 Editora, 2020), y en Orquídeas voces: muestra de poesía venezolana contemporánea (Fundación Neruda, 2021). Reside en Santiago de Chile desde 2017.

 

viernes, 8 de octubre de 2021

Odette Alonso / ( 10 poemas )



 

Últimos días de un país

Que no serán los últimos
ni aquellos que alguien soñó para nosotros.
Sobre el agua
flotan la madera y los recuerdos
sobre la mesa los adornos
mil relojes con la misma hora.
Detrás de cada puerta acecha un hombre
pero hay cosas que no recordarás
lo que pasó tras el telón de la inocencia.
Trae el correo la carta manuscrita
letra de insecto
que repite aquel nombre.
Al final
quedan la niña arrodillada
y la advertencia.
Habría que echarse al mar
y hundirse.
...


Bailarina


Saltó desde mi ojo a la ventana
desnuda está en la acera mojada a la intemperie
bajo una luna extraña.
De pronto ya no baila
me sigue el rastro ajeno taciturno
la ira del zapato sobre el lomo.
Salta la bailarina
me recorre la espalda
habla de Irlanda en mis hombros y no entiendo
la hago saltar a punta de pistola
dolor para gritar malas palabras
y no aguantar ni un poco
y no tener piedad.
Gritar para que salte disparar
y ver su cuerpecito llevado por el aire
danzando a contraluz.
...



Caja de música

                                         A Veleta. A Piri

Alza la tapa.
Escucha.
La música será como un alivio
como un bálsamo azul
como un portazo y luego este silencio.
Los amigos se fueron
perdieron el camino y los recuerdos.
Sólo queda esa música.
Alza la tapa y oye.
Piensa que ellos han vuelto y empujarán la puerta
que traen los rones viejos y la inconformidad
que bailarán de nuevo aquella melodía
aunque no sea igual
aunque no lleguen nunca
aunque alces la tapa y no suene la música.
...


En el puente

                                                                        A Dora

Al extremo del puente la luz es más intensa
enceguece la luz     cambia nociones.
Las brújulas atrofian su certeza
los mapas desdibujan sus contornos
la noche apaga la verdad del firmamento.
Sólo queda un camino     lleva al final del puente.
Basta extender las manos y preparar el salto
caer hacia el abismo luminoso de tus ojos.


...



Fábula del aguador y la ciudad de enfrente

                                        Ella confunde la piel con algún río
                                y al corazón con la ciudad de enfrente
                                                                                      F. A. Dopico

Ella confunde la piel con un estanque
canta junto a mi oído su vieja melodía.
Yo le traía el agua
vaciaba la botija en sus arenas
mitigaba su sed.
La sed mi corazón en la ciudad de enfrente
un río subterráneo para mis pies cansados.
Yo ganaba su sed
y me iba a buscar frutas al pie de la montaña
para escanciar el néctar sobre sus dientes nuevos.
Un día no volví
al pie de la montaña era el abismo
pozo donde caer agua que hierve.
Ella confunde el corazón con una espera larga
canta junto a la fuente
espera por las aguas que no llegan.
Oh mi ciudad dormida
qué silbido recuerda a las aguas de antaño
que corriente vendrá de nuevo a tus orillas.
...



Historia breve de una mujer de lejos

Una mujer espera en el andén
y se asoma al hueco breve de su impronta.
Cuando llegó
sin haberlo previsto
el sol quebró su cápsula rojiza
y sorprendió un quejido de escorpiones.
Quizá entonces no pensara en la estampida
y fuera un simple juego comenzar
pero hoy el sol es una moraleja.
Con su abolida oscuridad de cobres
oculta una nostalgia entre los hombros
y destruye el cascarón
oyendo voces
quizás pasos ascendiendo la escalera
o algún ruido inusual
inesperado.
Una mujer de lejos se convence
desdice sus arranques y sus duda
con tal de que alguien quiera responderle
de que alguien quiera amar
de que alguien pueda.
Una mujer recoge caracoles
insuficientes como cuello de botella
y cuelga en su cadena una angustia amarilla.
Disfraza cuanto puede su estirpe de ermitaño
pidiendo a gritos una desbandada
y el corazón se vuelve un rótulo impreciso
que dice ya no puedo.
...


Los amantes de Pompeya

La luna era distinta hace un segundo
te iluminaba
entraba por la hendija como un sorbo.
Moriremos de amor amiga mía
presiento que un tropel desciende de las cumbres
siento su oleada tibia presionando mi espalda.
Moriremos de amor
todos los vientos llegan como una manotada
y yo cubro tu cuerpo lo incorporo
quiero aliviarme en ti.
Hace un segundo la luna era distinta
y no había ese susto en tu mirada.
Algo nos viene encima
ese sordo rumor es un presagio.
Cierra los ojos pronto amiga mía.
Es el amor que llega.
...


Ecos

No son campanas es un túnel
una cruz en muelle
un horcón donde fijar amarras.
Sin cuerpo
solitaria
tu mano es el adorno de otro rostro
risa también ajena.
Así se dice adiós
como quien ve alejarse un tren
hasta que el humo se dispersa
danza como espejismo
y luego es nada.
Sólo ecos en el despeñadero.
...



Onírica última función

                                                       Por Tosca, a Margarita

Terminó la función
y me he soñado arcángel
cuando soy sólo un violinista dormido ante su atril.
Vacía la taberna
vacío el corazón como una plaza pública
me encuentro frente a ti
frente a mí misma.
También yo fui una niña y luego fui un traidor
y luego un marinero naufragando
en el agua podrida de su charca.
Y quise desnudarme
echarme sobre ti como sobre el abismo
y después no ser yo sino tu piel
el insalvable pozo de tus ojos
o un violinista dormido ante su atril
soñando que despierta y que te ama.
...


Canción del manso pastorzuelo

Ella alzaba el martillo
y lo dejaba caer una vez y otra vez sobre mi frente
luego abría las piernas
y yo volvía a entrar en un mundo cercano a la esperanza.
Decía las manzanas la luz el precipicio
y dejaba mi cuerpo enlodarse en la pendiente.
Mentira tras mentira
levantamos la casa y acunamos al hijo
soñamos un futuro que supimos incierto.
Yo cortaba la leña
y encendía la hoguera que me consumiría
yo le decía amor
y esperaba anhelante la primera patada
o el beso más certero.
Oteaba la llanura desde lo alto
veía con envidia a las ovejas descarriarse
y regresaba manso al calor de su falda.
Lloré todas las noches
un llanto recalentado y torpe
y así la vi partir
sin voltearse a mirar el humo de la choza.



Odette Alonso (Santiago, Cuba) Poeta y narradora. Reside en México desde 1992. Su cuaderno Insomnios en la noche del espejo obtuvo el Premio Internacional de Poesía Nicolás Guillén en 1999; con Old Music Island ganó el Premio Nacional de Poesía LGBTTTI Zacatecas 2017, y Equilibristas recibió mención honorífica en el Premio Internacional de Poesía Caribe-Isla Mujeres 2017. Autora de doce poemarios, de la novela Espejo de tres cuerpos (2009) y los libros de relatos Con la boca abierta (2006), Hotel Pánico (2013) y Con la boca abierta y otros cuentos (2017). Sus dos décadas de quehacer poético fueron reunidas en Manuscrito hallado en alta mar (2011) y Bajo esa luna extraña (2011). Compiladora de la Antología de la poesía cubana del exilio (2011). Fundó el ciclo Escritoras latinoamericanas, que ha organizado durante más de una década en el marco de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería.
 


jueves, 7 de octubre de 2021

Antología Hacedoras Tomo I / Mil voces femeninas por la literatura venezolana (DESCÁRGALA GRATIS AQUÍ)



 DESCARGA  AQUI  LA  ANTOLOGÍA 

El lenguaje poético es sinónimo de libertad absoluta, pues no está condicionado por nada y nos conecta con lo sagrado que habita en cada una de nosotras. Al ser una instancia libre se mueve a través del tiempo y la palabra pervive más allá de la vida y de la muerte. Escribo estas frases pensando en Miriam Mireles, una hacedora que se unió a este coro con uno de sus poemas vírgenes, pero no pudo ver finalizada nuestra antología. Su desaparición física nos ha producido un hondo pesar, aunque su voz estará siempre viva en cada lectura ya no será posible el encuentro, el abrazo, el café en Kalathos.

 

Nos ha tocado vivir tiempos adversos estos dos últimos años. Cada visita a las redes sociales, se hace con el temor de hallar una mala noticia que, en efecto, casi siempre encontramos y vemos desconsoladas e impotentes cómo la vida de un ser querido, o la de alguien a quien apreciamos profundamente se escurre hacia la nada. Sobrevivir se ha convertido en un reto, en una lotería en la que, como en aquella alucinante de Shirley Jackson, también podemos morir lapidadas por las eficaces pedradas de la Covid-19 y alguna complicación respiratoria.

 

No obstante, un grupo de mujeres conocedoras del poder de la palabra y la imagen visual, nos hemos reunido en esta casa de tinta y papel para dejar constancia de nuestras voces. En estas páginas comenzamos a tejer una memoria que da cuenta de la conciencia del lenguaje y de su poder desbordante para hendir el silencio más allá de la muerte. Sabemos que la dupla lectura escritura es una manifestación simbólica del eros como pulsión vital, cada vez que escribimos y leemos somos participes de un ritual profundo que nos conecta con la creación, con energías vitales, con la vida.

 

Siguiendo el trazo de ese hilo conductor pensamos en las razones para armar una antología solo de mujeres. Hay muchos motivos, pero el más importante es que no existe ninguna compilación de este tipo en Venezuela. No buscamos solo promocionar las voces autorizadas y divulgar las desconocidas, sino también crear un registro de la literatura venezolana escrita por manos femeninas. Asimismo, intentamos establecer un diálogo con otras creaciones de mujeres que, si bien pertenecen a diversas disciplinas, están íntimamente ligadas al quehacer literario y editorial y, de alguna forma son voceras de metáforas y figura poéticas, de lenguaje hecho imagen, de expresiones literarias.

 

La enfermedad, el temor, las presiones sociales, son formas de violencia que pueden aniquilar la imaginación. La forma de enfrentar esas expresiones brutales a las que estamos expuestas cada día, es trabajando con la potencia inagotable de la palabra. En Hacedoras refulge el poema de insondable belleza, la fuerza expresiva de la imagen plástica, la autenticidad inagotable del lenguaje en los cuentos, relatos, y en textos líricos de una belleza infinita. Echando mano de recursos estéticos y desde la más recóndita intuición, las hacedoras hemos buscado, aun en medio de la frase fracturada por una pérdida, la dimensión portentosa de la vida y de la esperanza, desde el fulgor memorable de la finitud.

                                                                                                                                              Lesbia Quintero

 

Compiladoras: Lesbia Quintero y Graciela Bonnet

 

Editora: Lesbia Quintero

 

Editorial Lector Cómplice

 

Imagen de portada: Nidia Tabarez

 

 


 


Margaret Atwood (6 poemas)


Salida de la maleza

Yo que había sido borrada por el fuego
me fui cubriendo
de verde
(qué
estación más luminosa)

Con el tiempo los animales
vinieron a habitarme,

primero uno
a uno, furtivos
(sus conocidas huellas
quemaban); y después
al haber ya trazado nuevos límites
volviendo, más
seguros, año
tras año, de dos
en dos

pero inquietos: no estaba preparada
del todo para que me habitaran

Les pudo parecer que
pesaba demasiado: pude haberme
volcado;
Me daba miedo cómo
el brillo de sus ojos (verdes o ámbar)
llegaba al exterior desde dentro de mí

No estaba terminada; de noche
no veía sin candiles.

Él escribió, Nos vamos. Contesté
No me queda ya
ropa que ponerme

Llegó la nieve. Fue de gran ayuda
el trineo; quedaba atrás su rastro
como si me empujara a la ciudad

y una vez rodeada la primera colina, me encontré
de repente
deshabitada: ya se habían ido.
Hubo algo que casi me enseñaron
y que al irme no había aún aprendido.
...


La muerte de un hijo ahogado

Él, que llegó con éxito tras navegar el río peligroso
de su venida al mundo,
se ha vuelto a ir

a un viaje de descubridor
por este territorio en el que yo he vagado
sin llegar a tocarlo, a hacerlo mío.

Sus pies se resbalaron de la orilla,
y a él se lo llevaron las corrientes;
lo arrastró la crecida entre hielos y árboles

y se ha perdido en un lugar lejano,
la cabeza como una batisfera;
miró con las pequeñas burbujas de sus ojos

como un aventurero temerario
por un paisaje más raro que Urano
que todos conocemos y que algunos recuerdan.

Fue un accidente; se quedó sin aire
y, como un corazón, cayó en el río.
El cuerpo, que era seña

de mis planes y mapas del futuro,
lo sacaron del fondo con ganchos y con palos
entre los troncos que al flotar chocaban.

Era la primavera, el sol aún brillaba
y la hierba incipiente ganaba solidez;
la claridad alumbraba los surcos de las manos.

Estaba fatigada por las olas de aquel largo viaje.
Pisé la tierra firme. Las velas de aquel sueño
se vinieron abajo, destrozadas.

En esta tierra él
es mi bandera.
...


Él es un raro fenómeno biológico

Tienes cáscara, como los huevos y los caracoles

En el jardín estás
por todas partes y lo destruyes,
eres difícil de erradicar

Carroñero, solo comes
carne muerta:

Tu piel es ahora
pura proteína
tersa como gelatina o como
el vientre viscoso de las sanguijuelas

Eres sinuoso y sin huesos
Tu lengua deja cicatrices diminutas
de textura cenicienta como flores enmohecidas

el humo es tu medio; no tienes
clorofila; te extiendes
de un lugar a otro como una enfermedad

como las setas vives en armarios
y solo sales por la noche.

Quieres volver adonde
el cielo habitaba en nosotros

los animales nos atravesaban, nuestras manos
bendecían y mataban de acuerdo a nuestro
criterio, la muerte
hacía borbotear sangre de verdad

Reconozcámoslo, sin embargo: hemos
mejorado, nuestras cabezas flotan
varios centímetros por encima de nuestros cuellos
ancladas a nosotros por
tubos de goma y rellenos de
ingeniosas burbujas,

en nuestros cuerpos
viven billones
de mullidas cifras rosas
que se multiplican y analizan
a sí mismos, perfeccionan
sus propias exigencias, sin causar molestias.

Te quiero por
pedazos y cuando trabajas.

¿Quieres ser analfabeto?
Esta es la forma, acostúmbrate.
...


Durmiendo al sol

Durmiendo al sol
(me ocupas
tan completamente

recorres mi cerebro como química
caliente y oro
fundido, alas extendidas contra
la punta de mis dedos
alcanzan mi corazón y allí
se detienen, hincando tus garras

Si eres un pájaro de qué tipo /
nada que haya visto nunca
en el aire / vuelas
a través de la tierra y el aire arrojando
una sombra roja

La puerta me despierta, es
tu enjoyado ojo viperino
a oscuras cerca del
mío, plumas brillantes de
pelo se ciernen sobre mi frente

...

 

Axioma

Eres un mar.
Tus ojos-
párpados que se curvan sobre el caos

Mis manos
donde te tocan, crean
pequeñas islas inhabitadas

pronto todo tú 
serás tierra: un conocido
suelo, una nación.

...

 

El instante

El instante en que, después de muchos años
de arduo trabajo y un largo viaje
te detienes en el centro de tu habitación,
casa, medio acre, milla cuadrada, isla, país,
consciente al fin de cómo llegaste ahí,
y dices, esto es mío,

es el mismo instante en que los árboles desatan
sus suaves brazos de tu alrededor,
las aves recuperan su lenguaje,
los acantilados se agrietan y colapsan,
el aire se aleja de ti como una ola
y no logras respirar.

No, susurran ellos. No eres dueño de nada.
Eras un visitante, una y otra vez
subiendo la colina, plantando la bandera, proclamando.
Nunca te hemos pertenecido.
Nunca nos encontraste.
Fue siempre al contrario.


Margaret Eleanor Atwood (Ottawa, Canadá) es una poeta, novelista, crítica literaria, profesora y activista política canadiense. Es miembro del organismo de derechos humanos Amnistía Internacional y una de las personas que presiden BirdLife International, en defensa de las aves. Atwood ha escrito novelas de diferentes géneros, ensayos, relatos y libros de poemas. 

miércoles, 6 de octubre de 2021

Karina Lerman ( 4 poemas)

 


 

 

LAS HIJAS DE LOT

La tierra se duplica
una escena dentro de otra.

Bajo el caos, ellas y Lot absorben las bocas.
Soberbios parlamentos de mujeres sin nombre.

Colmarán la noche, el padre como un tótem.
Azar de animal atado.
Comerán del banquete hasta saciar el duelo.

Todas querrán ser anónimas y hermanadas.
Saquear la última luz del Pater.

 

Pertenecer tiene su costo. También, saberse parte. Y voz.

Las hijas de Lot penetra en las preguntas de las mujeres primeras y pioneras obligadas a inventarse un cuerpo y una voz para explicar/se una/su realidad y la nuestra.

Mujeres–hijas en el tiempo.

 ...

 

NINGÚN LUGAR

Esparcimos las palabras como polvo
nos preguntamos
quién agoniza.

Voces mudas suben de los bosques
sin reflejos
buscan un montículo de luz.

¿Dónde resistir lo perdido?

Si somos desterradas de toda heredad
y el padre avaro no señala lo frágil.

 

El saber absoluto de las que se las hace partícipes, con ellas se hace fragmentario, incompleto. Faltaban ellas. Las que resquebrajan la vasija–el libro–la historia. Las que traen en sus velos las preguntas primeras y pioneras.

Es necesario leer —y escribir— más allá «del Templo», más acá del polvo, justo entre las palabras del templo–casa. Otro libro se inscribe junto a las hijas.

 ...

 

NOMBRES CAÍDOS

Una fe nos gravita siesta adentro
aquietamos los gestos
caen los nombres.

Deberíamos saltar la soga al infinito
entre rezos blancos dormir.

Afuera un cachorro lame las veredas.
Clava sus pezuñas sobre la verdad.

 

¿Cómo hablar del ser mujer e hija sin clausurar el tiempo de la tradición?

Esa pregunta sólo puede ser planteada y respondida en los múltiples lazos y cadenas de una genealogía que se agota en los hombres y entorpece a las mujeres. Plantada, interpelada, respondida desde lo femenino, lo matriarcal, lo parental sin jerarquías.

 ...

 

AUSENCIAS

Acaso no haga falta mover el aire
Temblar en tierra seca.
Ahogarse en la sed de los fuentones.

Acaso sepamos existir en la penumbra.
Prestar la ropa.
Prescindir de nosotras.

...

 

Karina Lerman (Buenos Aires, Argentina) Es poeta, maestra de idioma hebreo, licenciada en psicología, gestora cultural y docente. Como escritora editó su primer libro —que estamos reseñado— en 2018. Fue seleccionada para integrar la Antología Cómo decir editada por Ruinas Circulares (Buenos Aires, 2020). Obtuvo el primer premio en el Concurso Nacional de Cuento y Poesía Adolfo Bioy Casares, 2019, con su libro de poemas Cayupán. Gestora cultural a través del blog Las Garzas Poéticas, comenzó a incursionar en las artes visuales y plásticas. Ha realizado su primera muestra de arte, «Jirones», en 2019. Actualmente realiza un Taller de Investigación con la poeta Silvia Castro.