Recital de poesía Feria del Libro de Viña del Mar
👆 Enlace para ver el video
Thomas Harris (Chile) y
Georgina Ramírez (Venezuela)
Recital de poesía Feria del Libro de Viña del Mar
👆 Enlace para ver el video
Confesión
en tiempo de lluvia
La lluvia
moja las ventanas de la casa.
El tiempo
agrava la soledad del habitante.
¿Quién
enhebra las notas de un violín melancólico
en la
noche más fría del invierno?
La lluvia
humedece los bordes del alma.
La luna
entristece de sombras la tierra.
¿No sería
mejor llorar de una vez para siempre?
Cartas
que no se enviaron,
paraguas
de pie en un rincón,
sombreros
ensimismados,
pocillos
con borra de café,
un baúl
lleno de arrepentimientos y despojos.
El amor
no ha llegado todavía.
Límites
Este es
un tiempo que pone a prueba el espíritu de los hombres.
Ni fin de
la historia ni apocalipsis:
el mundo
está en búsqueda.
El ser no
muere porque pertenece al Todo,
se borran
las formas y las cosas,
se cansa
nuestro cuerpo respecto a lo demás.
Presente
continuo, mutación permanente:
apenas
resulta cierto el puro devenir.
Todo es
ahora. Nada es distinto.
Hoy es
mañana. Ayer es hoy.
Somos
gotas rodando río abajo.
Somos
siglos, ciclos, fuga:
la
realidad es el argumento de una antigua fantasía.
Cualquier
suceso desborda nuestra previsión.
Sólo
cuando pierdas la prudencia
el
enemigo atacará antes de hora.
Agonía en
la cruz
Ya no
necesito a Judas.
Debo
morir y estoy dispuesto.
Los
maderos no me pesan.
La
conciencia es una paloma en el desierto.
Madre:
perdón por haber sido un mal hijo.
Mujer:
perdón por no haber sido padre.
Hermano:
perdón por no haber sido amigo.
De a
poco, el último sol me enceguece.
Vuelvo al
Todo.
Nunca estaré solo.
Danza de
amantes
Permítame
madame
hoy
quiero hacerle el amor como los delfines
Soberbios
juguetean
se acurrucan
enciman
ondulan entrelazan
Subrepticios
se toman
de repente,
descienden
desde el cuello
por la
espalda
hasta los
pies
Hacen
burbujas
y sus
gozos se elevan como himnos
o
pelícanos
Ven
levantemos
las copas
Brindemos
con los alcoholes de Bukowski / Apollinaire
Arde
todavía la explosión de los delirios
Celebremos
la
magnífica tensión de los deseos
ALFREDO LEMON. Nació en Córdoba, Argentina
en 1960. Abogado. Ejerció como Profesor de Filosofía ejerció en distintas
Universidades de Córdoba y en el Ateneo Filosófico de Nueva Córdoba. Fue
docente en la cátedra de Derecho Constitucional en la Universidad Blas Pascal;
en la cátedra de Historia de la Cultura en la Universidad Católica de Córdoba y
en la cátedra de Teoría de la Comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas
y Relaciones Internacionales.
Obra
poética: “Cuerpo amanecido”, (1988); “Humanidad hecha de palabras”, (1993); “Sobre
el cristal del papel”, (2004); “23”, (2023)
Libro de ensayos: “El mono metafísico”, (1991).
Premio Asociación de Escritores Argentinos
Colabora en medios literarios del país y
el extranjero. Algunos de sus poemas han sido traducidos al inglés, italiano,
catalán y francés.
I
Te
bajaré la luna
Qué
frase tan cursi
Por
qué no me traes el magma
La
profundidad en una caja
II
Ave
del guiño
sobre
altar de monotonías
Videncia
de
la hendija
Atisbo
Necesaria
Rasgadura
III
Todo
ser geométrico
gestiona
la fuga
abandona
el hueso
desgaja
el muslo
deviene
aparición
mudanza
IV
Mamá,
dame de comer
que
esta noche hundiré metales
en
el confín
Cuando
ores mírame
quiero
verte orbitando
en
la aurora
…no sabrás de días próximos, gorrioncito
dices
Y
te acuestas a un lado
disimulando
videncias
Ferviente,
lo soportas
negándote
a
la dilución
V
La
mecánica del corte
reconoce
voluntades
asciende
a la cima del monte
y
amenaza con su filo
mi
ondulación de pájaro
Emiro Colina (Coro, Venezuela, 1993).
Licenciado en Educación Mención Lengua, Literatura y Latín (UNEFM). Magíster en
Literatura Hispanoamericana (UNEFM). Diplomado en Reflexión y Creación Poética
(Fundación La Poeteca). Doctorando en Letras (ULA). Finalista del 6to y 7mo
Concurso Nacional de Poesía Joven Rafael Cadenas.
El tamaño
de mi deseo
El tamaño de mi
deseo
se hincha, crudo y desbocado
echa raíces en lugares supuestamente
limpios
y me vuelve del revés, me deja
desnuda en una habitación demasiado
pequeña para desear tanto.
me repugna mi propia hambre,
esta carencia que araña la médula,
este dolor que se arrastra dentro
como uñas.
cada bocanada lo alimenta, más
espeso, más pesado...
una fuerza que crece a pesar de sí
misma.
si pudiera, la extirparía,
pelaría la necesidad de mis huesos,
rasparía
cada ansia, cada fea protuberancia,
pero se queda, anudada en los
tendones, enraizada
e inagotable.
incluso aquí, aun deseando,
aun enroscándose, retorciéndose bajo
mi piel,
llena cada hueco que puede
encontrar.
Teoría de la
combustión
Necesitará manos de amianto
para alcanzar la llama,
para tocar lo fundido,
lo que arde por sí mismo.
No me enfriaré para tocarlo.
Su espina dorsal debe sostener
el peso de las piras, del deseo
sin promesa de calor después.
Cada centímetro que doy
es combustión.
Devora,
no para sobrevivir,
mas bien por su furia.
No hay ignición sin riesgo,
no hay fuego sin hambre.
Debe caminar por entre el ardor
sin preguntarse cuándo se extinguirá
o si alguna vez lo hará.
No te extraño
trágicamente,
mas bien con la inocencia de ese
rayo de sol
que se cuela entre las hojas:
carencia tan primitiva
que olvido dónde acabo yo,
dónde empiezas tú.
Te guardo ternura
como los ríos guardan sus cauces—
constantemente,
inevitablemente.
Me inunda,
suave,
dulce,
como una mano en la parte baja
de mi espalda,
presionándome con el recuerdo
de tu tacto.
Tu nombre es mi lenguaje.
Le habla
al pulso de mi
muñeca,
al débil
zumbido de mi pecho,
al lugar dentro
de mí que no tiene paredes.
Lo digo
en voz baja,
una y
otra vez,
para que el mundo se sienta completo
otra vez.
Lia M. Markin es una
escritora, editora y traductora colombiana interesada en explorar las sombras
de la experiencia humana a través de la ficción, el realismo psicológico y el
ensayo. Como editora en jefe de El Enjambre, una revista literaria que mezcla
crítica cultural y periodismo narrativo, Markin dirige las secciones «A Medias
y Sin Zapatos», «Ficción» y «Los Críticos». Su trabajo como traductora le ha
permitido sumergirse en ideas complejas y hacer que voces distintas lleguen a
otros idiomas. Influenciada por autoras como Ottessa Moshfegh, Han Kang,
Mariana Enríquez y Sylvia Plath, Markin aborda temas como el trauma, la
identidad y el sufrimiento existencial, utilizando una prosa minimalista y un
simbolismo que da espacio a múltiples interpretaciones. Ya sea en ficción,
ensayo o poesía, su obra reflexiona sobre la salud mental, el género, las
presiones sociales y las relaciones humanas, abriendo conversaciones sobre las
voces marginadas y las desigualdades sociales.
Amar es una ráfaga de vida a
quemarropa, no hay forma de salvarse.
***
Un viaje fantástico, sin equipaje, descalzo y vivo.
Cursando recónditos lugares hacia la metanoia
que me acercó al atrevimiento de amarte.
Un inescrupuloso beso ataviado de valentía como reto al
escalofriante miedo de las heridas por vencer.
Amar y temer erizan por igual la piel, con diferentes
aromas,
con diferentes sabores y un aliento a vida que banaliza
el riesgo.
Mente, mente, que se resiste a lo inevitable, amar sin
compasión.
***
Ya
no busco tus brazos en los rincones perdidos de mi soledad,
soy
lo que quedó del naufragio, solo eso.
***
Creo
en el azul del cielo,
el
mismo que Sabina busca en sus acordes.
Creo
en la alegría
que
retoza en los árboles y en las almas del parque.
Creo
en la montaña,
la
que enamora al Grinch en navidad.
Creo
en la gente
que
aun la sorprende un día de sol e inspira sonrisas.
Creo
en las pequeñas cosas
que
guardan grandes instantes, esos que me muestran el ahora.
Creo
en la vida que me sorprende, viviendo.
***
La madrugada llega silenciosa, irreverente
no le importa el desvelo, ella es; en su momento,
un torbellino que se transforma en vida,
en danza, en roce de piel.
Entonces, un lugar inédito
me confronta con las noches pasadas,
las mismas que se llenan de ruidosos cuerpos
que buscan la energía del amanecer.
Ahora solo sé que las almohadas no conocen nuestro baile.
Dennys Ferrer, venezolano, nacido en
Maracaibo estado Zulia, hasta ahora he recorrido 59 años de vida, faltan
algunos más, desde siempre he tenido el atrevimiento de escribir, hasta el
extremo de atreverme a escribir un libro que lleva por título “Con desayuno
incluido” publicado hace algunos años, en ese libro plasmé algunas vivencias y
varios de estos escritos que llamo poemas.
HIJO DE LAS NUBES
Igual al
agua que
se deja ser río,
idéntico a
la piedra
hecha de montaña,
pariente
del
ave
confundida con el cielo,
estoy como
la bruma
entre las
cosas
que me
nombran:
hijo de
las nubes,
sinónimo
de sombra;
forma que
se cambia
y que se
apaga,
que llueve
y que no
es nada.
LA RAZÓN
No todos
pueden
abrazarse
al sol,
que es la
ternura.
Algunos
tenemos
que
rescatar del óxido
el aroma
del clavel,
pensar en
cómo piensa
el mar en
sus coloquios.
Alguien
tiene que darle
una razón
al trueno
para ser
el trueno.
Mientras
tanto,
duelar es
el poema,
la muerte
está
en todas
partes,
pero sólo
una palabra
sabe de
qué se trata.
LUNA
Luna,
luna de
miel,
luna
plateada, triste,
espejo del
tiempo,
luna de
tropeles
y del
sable,
luna
sangrienta
(la de
Quevedo),
luna de
calles,
caminante,
igual al
susurro,
luna de
oro,
luna sola,
abandonada,
luna del
negro poniente,
de negras
almas,
luna
tesoro,
madre de
las nubes,
luna del
verso,
luna de
siempre.
Alejandro León Kosak nació en
Santa Fe, Argentina, en julio del 2001. Es estudiante de Letras y acompaña los
estudios literarios con la producción de literatura propia. Dirige el blog
personal de la Biblioteca de Arena, es miembro del colectivo Letras&Poesía,
hace parte del Centro de Estudios Teóricos Literarios (CEDINTEL), e integra el
comité editorial de la Revista Rabiosa. Participó de las antologías METAPOESÍA
(Funga; 2023) y La lenta disolución de lo diurno (Bruma; 2024). También publicó
su primer poemario autoeditado: Los días náufragos (Aromito; 2024).
MOLLE, AMOR, SIEMPRE
Viento, árboles, flores, hojas, cerros
cielo azul.
Todas las estrellas del universo,
la vía láctea ahí mismo.
Silencio, amor, familia.
Agua destilada bajo el nogal.
Chimenea, música de Bach a Leonardo Favio,
Gardel, tangos que bailé con mi padre.
La radio en la cocina, la radio en la galería.
Amor siempre.
Libros, libros, más libros.
Tren, estación, amigos, canto,
guitarras y acordeón.
Amor siempre.
Sol y luna llena que nos iluminaban
más allá del río y su puente.
Panchito, amor, vida, muerte.
Amor, mucho amor, siempre.
Así era El Molle.
Así fue.
Así será.
Siempre.
Catalina Larraguibel Lazo
Periodista y escritora. Escribe bajo la guía de Teresa Calderón. Sus
escritos han sido premiados y publicados en Chile y Argentina.