viernes, 18 de febrero de 2022

Susana Thénon / 15 poemas

 




 

AHORA


Las vida es prosa

coagulada en barro,

en piel,

en rojo tumefacto.

La vida es esta cosa doméstica

que manoseo todos los días

con indiferencia,

con la pasividad de un ave de corral,

sin sueños.

La vida no tiene ese color

que se presiente de lejos,

nos hipnotiza

con su arco iris

de impúdica esperanza.

¿Y después, después qué?

Pero ahora pienso

en la vida.

Esa prostituta.

 

QUIÉN

 

¿Quién caerá primero?

¿Quién estará solo

primero?

¿Quién

se resistirá inútilmente

al cielo que avanza?

 

hay un país  (pero no el mío)

donde la noche es sólo por la tarde

(pero no el nuestro)

y así canta una estrella su tiempo libre

 

toda la muerte pensaré

ya que morir no es mío

y aún alumbro con sangre deslumbrada

(hay un país) el sueño de caída

(hay un país)

y yo conmigo (y siempre)

de amor inmóviles

 

CANTO NUPCIAL (TÍTULO PROVISORIO)


me he casado

me he casado

me he dado el sí

un sí que tardó años en llegar

años de sufrimientos indecibles

de llorar con la lluvia

de encerrarme en la pieza

porque yo -el gran amor de mi existencia-

no me llamaba

no me escribía

no me visitaba

y a veces

cuando juntaba yo el coraje de llamarme

para decirme: hola, ¿estoy bien?

yo me hacía negar

llegué incluso a escribirme

en una lista de clavos

a los que no quería conectarme

porque daban la lata

porque me perseguían

porque me acorralaban

porque me reventaban

 

al final ni disimulaba yo

cuando yo me requería

 

me daba a entender

finamente

que me tenía podrida

 

y una vez dejé de llamarme

y dejé de llamarme

 

y pasó tanto tiempo

que me extrañé

entonces dije

¿cuánto hace que no me llamo?

añares

debe de hacer añares

y me llamé y atendí yo

y no podía creerlo

porque aunque perezca mentira

no había cicatrizado

sólo me había ido en sangre

entonces me dije: hola, ¿soy yo?

soy yo, me dije, y añadí:

hace muchísimo que no sabemos nada

yo de mí ni mí de yo

 

¿quiero venir a casa?

 

sí, dije yo

 

y volvimos a encontrarnos

con paz

 

yo me sentía bien junto conmigo

igual que yo

que me sentía bien junto conmigo

y así

de un día para el otro

me casé y me casé

y estoy junta

y ni la muerte puede separarme

...


FUNDACIÓN

 

Como quien dice: anhelo,

vivo, amo,

inventemos palabras,

nuevas luces y juegos,

nuevas noches

que se plieguen

a las nuevas palabras.

Hagamos

otros dioses

menos grandes,

menos lejanos,

más breves y primarios.

Otros sexos

hagamos

y otras imperiosas necesidades

nuestras,

otros sueños

sin dolor y sin muerte.

Como quien dice: nazco,

duermo, río,

inventemosla vida

nuevamente


JUEGO  


Despojémonos de todo aquello

seguro

que se proyecta al exterior

con trazo lentos

y definitivos.

Todos empleados en la tarea

de ser, vivir, sentir

sin otros lazos.

Y quien no atine a sofocar

su amor por lo prohibido,

reclame su derecho al dolor,

su penitencia.

Despojémonos de todo cuanto

nos conformó a imagen y semejanza

nuestra

y gustemos sabiamente para el recuerdo

el minuto absurdo y libre.


32


vomitar sueños

croar de pena de lejanía

llevar alimento a una torre

 

abrir dos ojos a la vez

aunque la cuerda salte

 

y algo llore en la noche del ropero

 

AQUÍ


CLÁVATE, deseo,

en mi costado rabioso

y moja tus pupilas

por mi última muerte.

Aquí la sangre,

aquí el beso roto,

aquí la torpe furia de dios

medrando en mis huesos.


Si te odiara,

el mundo no se inmutaría:

 

nunca el mundo se ensaña

con los que odian.

En cambio te amo

y todo es catástrofe alrededor:

las voces, las manos, los rostros

todos quieren apedrearnos

 

¿por qué grita esa mujer?

¿por qué grita?

¿por qué grita esa mujer?

andá a saber

esa mujer ¿por qué grita?

andá a saber

mirá que flores bonitas

¿por qué grita?

jacintos

margaritas

¿por qué?

¿por qué qué?

¿por qué grita esa mujer?

 

¿y esa mujer?

¿y esa mujer?

vaya a saber

estará loca esa mujer

mirá

mirá los espejitos

¿será por su corcel?

andá a saber

 

¿y dónde oíste

la palabra corcel?

es un secreto

esa mujer

¿por qué grita?

mirá las margaritas

la mujer

espejitos

pajaritas

que no cantan

¿por qué grita?

que no vuelan

 

¿por qué grita?

que no estorban

la mujer

y esa mujer

¿y estaba loca mujer?

 

Ya no grita

(¿te acordás de esa mujer?)

 

SIGNIFICADO

 

Sabes,

no sabes,

sabes.

 

No, no sabes.

No sabes.

Me hiciste creer que sabes.

 

Pero no.

No.

No, yo también.

 

Tampoco sabemos.

 

BÚSQUEDA


Me acaricio el instinto

y lo largo

junto a los otros perros.

Me duelo,

pruebo la muerte

con la punta del miedo.

 

 

De pronto,

en todo encuentras

una razón más poderosa

y te sometes en silencio

pero sin sonrisa.

Pierdes tu rebelde equilibrio de

ser

humano

y un gusto a cosa muerta

te puebla,

como una ciudad recientemente abandonada.

 

LUGAR


Sabeís que llevo un esquimal dormido

en el lugar del corazón.

Después de abandonar las catedrales,

el diasapón febril de las tabernas,

llegué al confín, a la frontera inalcanzada.

Sabeís que llevo un arenal baldío

en el lugar de las palabras.

Por debajo del miedo,

por caminos cerrados desde antiguo,

se aventuró la mano hasta el silencio.

Sabeís que llevo una pupila roja

en el lugar de la alegría.

 

NOCTURNO


Déjame nadar por tus venas,

por tus ríos de sangre

y de saliva,

por tus mandíbulas de sombra,

por tus rincones tiernos,

por tus lentos respiros,

por tus ojos serenos,

por tus palabras tristes,

por tu sonrisa inquienta,

por tu marcha sobre el asfalto

turbio de las ciudades:

déjame serte.

 

NADA


Mis ojos se ennegrecen

ante estos días

de luz y risas ajenas,

de sal, de muerte hueca

en la sangre.

Quisiera desnudar mi grito

en la calle,

volcarlos en las esquinas,

atravesar paredes

y canciones,

golpear en lo más bajo,

trepar los pensamientos,

devorar las raíces del asombro.

Mis manos se marchitan

abrazando la nada

como esas hojas turbias

que se aferran al árbol.

La burla sopla su clarinete

y mi niebla se desenrosca,

me pide libertad,

se marcha

y se estrangula las horas.


20.


otra vez a pesar de las nubes

ciegas (me quemaba) te amé di sangre

por tus flores te llamé tierra

soplé coronas  hilo

de un tiempo en retroceso morí

para nacer   te alzaban

mis hombros sí temblor sueño carnívoro

fuiste la mañana oí tus letras

suavemente en la habitación como pasos

 

Susana Thénon nació en Buenos Aires, en 1935. Fue una poeta, traductora y fotógrafa. Junto a Alejandra Pizarnik, publicó en la Revista Literaria Agua Viva (1960). Entre 1970 y 1982 se dedicó exclusivamente a la fotografía. En 1958 publicó su primer poemario, Edad sin tregua, al año siguiente Habitante de la nada (1959). Todo esto se reúne en los dos tomos de La morada imposible, libro póstumo que recorre toda la producción artística de Susana.

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